Se estrena Vapor. Entrevistamos a Mariano Goldgrob

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A propósito de Vapor, un film argentino preciosista que se estrena este jueves en Buenos Aires.

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Presentada en el Bafici (2016), Vapor es la ópera prima de ficción de Mariano Goldgrob autor de Mono (2008) junto a Mauro Andrizzi , sobre la renovación de la escena musical argentina de los últimos años, y de ¿Que sois ahora?, un documental sobre “Pequeña Historia de Reincidentes”, (2011) que hiciera junto a Gustavo Galuppo.

Vapor es una historia de perfección minimalista, y a la vez al así como un ensayo sobre el reencuentro inesperado de una pareja. La elección del color llevado a un blanco y negro contribuye a delinear los contornos y al registro minucioso de cada movimiento , de cada textura, como si fuese un ejercicio de abstracción…y el color distrajese no solo del diálogo sino también de las palabras.

Es de noche y hace mucho calor. Un hombre y una mujer se encuentran casualmente por la calle cuando ella está saliendo de un velatorio. Han sido pareja en el pasado. Él es escritor y ella bailarina. Las lucen que no paran de titilar, por momentos los encandilan. Emprenden un vagabundeo por la ciudad, a pie, en subte… no tienen apuro. Se comunican con las palabras del mismo modo que con los silencios, y las miradas. (La cámara los acompaña desde muy cerca). Mientras tanto ella le pregunta sobre una novela que está escribiendo, su conversación se entrecruza con el relato de su historia. Ella también cuenta una historia sobre niños y fantasmas. Han tenido una historia de amor, no saben porque se ha roto. No hay reproches, sólo recuerdos, y el ahora… Reconocen que a veces, las relaciones se prenden y se apagan con la misma intensidad.

Amanece, las imágenes se vuelven más claras.

Amanece, ella va al entierro de su padre

Amanece, se despiden sin mirar hacia atrás.

Blanca María Monzón- ¿Cómo surge la historia de Vapor?

Mariano Goldrob: Surge de las más absoluta necesidad. Fue un proceso largo, de aprendizaje, de búsquedas, de pruebas, sobre el lenguaje y sus estructuras, pero sobre todo en ir agudizando una mirada sobre lo que me rodea e ir encontrando qué decir y cómo decirlo. En el medio, fui ensayando con algunos cortos, algunos clips, con dos documentales que disfruté e hice con amigos (Mono -con Andrizzi- y ¿Qué sois ahora? -con Galuppo-). Pero el desafío siempre fue la ficción, crear un universo partiendo de cero. Hay cosas que llevan tiempo, fue tirar semillas, y la idea de esta película nace por decantación, de la forma más espontánea.

BMM: ¿Te ajustaste a alguna premisa previa?

MG– La mayor premisa fue que fuera posible hacerla. En términos de producción primero, en términos de tiempo después. Siempre supe que la única manera de sentirme cómodo haciendo una primera ficción era desde la autogestión. Eso demandó que la historia encajara en un presupuesto y en una determinada forma. Porque la necesidad era grande, y hacer esta película era algo que no me dejaba dormir, no podía perder tiempo en conseguir alguna financiación externa. La clave, aprendí algo tarde, es pensar de entrada, como una obstrucción creativa, que el guión nunca descarrile de ése modelo de producción elegido, en particular éste. No me puse a escribir hasta que las primeras ideas, las fundacionales, se enmarcaron en ese sentido.

BMM: ¿Cuánto tardó la escritura del guión, y cómo viviste ese proceso?

MG: Empecé a escribir Vapor a fines de enero y tuve una versión sólida para fines de mayo. El proceso fue increíble, catártico, de un tirón. Tuve la suerte de encontrar una estructura de guión lo suficientemente flexible como para volcar distintas ideas y que funcionasen de manera orgánica entre sí (como las buenas conversaciones). La segunda mitad del proceso lo hice en una clínica de escritura con Selva Almada y Julián López. Fue alucinante ese espacio para terminar el guión.

BM: ¿Cuál fue la razón por la que elegiste un encuentro casual de una ex pareja, que se entregan a un vagabundeo sin rumbo por la ciudad, con un calor que los abraza?

MG: Son tópicos que me gustan, en algunos casos son universales: el amor, la muerte, la errancia, la noche de una megalópolis en verano (que tiene la misma poética de un balneario en invierno), etc. Después todos esos elementos interactúan y crecen. Situar la historia en enero partió de una mirada sobre la elitización de la ciudad, de ahí que la ciudad se muestre desértica, periférica y anacrónica. A su vez, esas mismas características pueden definir muy bien a los personajes en su reencuentro, en sus estados de ánimo, en la forma en que son atravesados por el pasado. La noche de principio a fin es el soporte azaroso de esa odisea, y la irrealidad del calor marca la atmósfera general, que está asociada a un estado entre la vigilia y el sueño, a soñar despierto.

BM: Existe una estrategia de paralelismo entre la conversación de ambos, y el hecho de ir relatando la historia de la novela. ¿Por qué?

MG: Sí, me gusta pensarlo de esa manera. La historia de la novela es la columna vertebral para que el resto adquiera nuevas líneas de sentido. Esa parte es una metáfora de los recuerdos y el olvido (de una separación). Los recuerdos como sustancia espectral, en su materialidad inaprensible, como el vapor.

BM:-¿Qué hay de autobiográfico en ello?

MG: Bastante en un principio, como punto de partida. Después trabajé mucho para que el guión tuviese su propio universo. Si bien es una película personal, siempre busqué que la historia tuviese vida propia.

BM: ¿Cómo fue la elección de actores?

MG: Julia fue mi referencia a la hora de escribir el guión. Nos conocíamos poco, pero habíamos cruzado unas palabras antes. Teníamos amigos en común y había visto algunos de sus laburos en teatro y cine. Siempre imaginé a Julia en el papel. Cuando terminé el texto, se lo pasé y aceptó hacer la película. Fue muy natural. Julián vino después. Julia me paso un link de Facebook de Julián (ella no lo conocía a él, pero me lo pasó), vi sus fotos y algunos cosas que estaba haciendo. Nos juntamos al día siguiente a tomar algo. Hablamos por horas de cualquier cosa: política, arte, relaciones, etc. Le pasé el guión y le gustó. Fue un placer encontrar a ambos.

BM: ¿Qué función le atribuiste a las miradas y a los silencios, que son muchos?

MG: Mucho, sobre todo porque es una película de palabras. Eso fue algo que pensamos y trabajamos mucho con Julia y Julián. Cuando encontramos los silencios fuimos encontrando el tono de los personajes y a los personajes en sus particularidades: en cómo mira cada uno y en cómo cuentan eso que cuentan. Es una partitura de palabras y silencios.

BM: ¿Cuanto duró el rodaje?

MG: Fueron 20 jornadas a lo largo de un mes (enero 2015).

BM:  ¿Cómo financiaste tu proyecto?

MG: Autogestión. Contó con un apoyo grande de la ENERC, la ayuda de amigos y la generosidad de todos los que se involucraron con el proyecto.

BM: ¿Cuales son tus expectativas con el film?

MG: Mis mayores expectativas siempre fueron hacer la película y terminarla, por lo que ya están colmadas. Todo lo que viene después ya escapa un poco a mi control. Ahora que se estrena siento que empiezo a independizarme de ella, que tiene que encontrar su público y ojalá ese público sea el mayor posible. Porque como toda película, Vapor fue hecha para ser vista.

 

 

 

 

 

 

 

 

FICHA TÉCNICA

DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Soledad Rodríguez.

MONTAJE: Francisco Vázquez Murillo.

DISEÑO DE SONIDO: Francisco Seoane.

DIRECCIÓN DE ARTE & VESTUARIO: Guadalupe Arriegue.

PRODUCCIÓN EJECUTIVA: Mariano Goldgrob & Galel Maidana. PRODUCTOR ASOCIADO: Paulo Pécora & Javier Miquelez.

PRODUCCIÓN: Rita Falcón.

MÚSICA ORIGINAL: Diego Petrecolla + Martín Garrido.

MAQUILLAJE: Yamila Zarlenga.

COLOR: Facundo Pires.

DIRECCIÓN, GUIÓN & PRODUCCIÓN: Mariano Goldgrob.

PAÍS: Argentina

DURACIÓN: 70 min.

AÑO: 2016