Solo pido que sea presentable, Mirta Ovsejevich

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¿Qué quiere una mujer que está por cumplir cincuenta años? Sin dudas, habrá tantos deseos como mujeres, pero el libro de Mirta Ovsejevich viene a hablarnos de las expectativas que se generan en cualquier relación hombre/mujer. Cuando otras cuestiones están resueltas –la maternidad, lo profesional y lo económico–, ¿qué pasa con el amor en esa época de la vida tan especial?

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Mónica está divorciada, tiene dos hijos, no tiene problemas económicos, pero se enfrenta a dos temas pendientes: la relación con sus padres, a quienes siente que debe obedecer, y el estar en pareja. No es casual que una cuestión se conecte con la otra, ya que los padres la “obligan” a buscar un candidato que encima sea de la “cole”. Con mucho humor, la novela narra esa búsqueda y las decepciones que genera.

Solo pido que sea presentable recorre el universo de estereotipos femeninos y masculinos a la hora de establecer alguna clase de vínculo. Están los hombres que solo hablan de sus enfermedades, los que proponen relaciones bisexuales, los que viven solo para trabajar, los que no pueden dejar de recordar a sus ex o los que hablan pestes de ellas, los que huyen en la primera cita, los misteriosos, o los perfectos, pero que viven lejísimos. Del lado femenino, están las mujeres que viven negando el tiempo y por esta razón visitan con frecuencia al cirujano estético, las que salen con hombres más jóvenes, las que se anotan en cuanto sitio de citas virtuales existe, las que no dudan en romper una amistad si se trata de conquistar o las que se anotan en reuniones de solas y solos.

Dentro de un panorama desalentador desde el vamos, Mónica se siente protagonista de una de esas películas donde los hombres son reclutados para ir a la guerra: “Los buenos, los que sirven, se van. O se los llevan. No están disponibles. Y los que se quedan no nos sirven tampoco a nosotras”. De cualquier manera, en medio de los fracasos, la esperanza no queda desechada del todo o, por lo menos, lo que se rescata es lo imprevisto como aquello que puede irrumpir en cualquier momento más allá de la ansiedad.

Con una prosa ágil y con personajes bien delineados, Mirta Ovsejevich construye una novela que, sin caer en lo argumentativo, nos invita a reflexionar sobre las relaciones humanas, uno de los grandes temas de esta época. Es que con mayores o  menores dificultades, el encuentro con el otro siempre es algo buscado. Al respecto, Zygmunt Bauman nos habla de la fragilidad de los vínculos: “En nuestro mundo de rampante individualización, las relaciones son una bendición a medias. Oscilan entre un dulce sueño y una pesadilla, y no hay manera de decir en qué momento uno se convierte en la otra. Casi todo el tiempo ambos avatares cohabitan, aunque en niveles diferentes de conciencia. En un entorno de vida moderno, las relaciones suelen ser, quizá, las encarnaciones más comunes, intensas y profundas de la ambivalencia. Y por eso, podríamos argumentar, ocupan por decreto el centro de atención de los individuos líquidos modernos, que las colocan en el primer lugar de sus proyectos de vida”.

Ficha técnica

Solo pido que sea presentable, Mirta Ovsejevich, Deldragón, 2015, 120 págs.