Preservando Inconscientes Femeninos: Grete Stern

0
0

 

Para una conservadora de fotografías pensar en la obra de un fotógrafo no es solo contemplar sus fotografías, sus imágenes, sus composiciones, sus mensajes, sino también sus originales, sus negativos y sus medios técnicos. Pensar la historia de “todo” el conjunto.

¿Dónde se encuentra la colección de fotomontajes de Grete Stern?, ¿está completa?, ¿se hicieron copias?, ¿era la fotógrafa consciente de la preservación de su obra?

Estas preguntas se formulan en la cabeza de una, cuando se enfrenta a un archivo, colección o fondo. Esta colección en particular de Stern, es una de mis favoritas, por su técnica, por sus orígenes, su mensaje, por su ironía, la crítica que conlleva y por el significado que fue adquiriendo con el paso del tiempo.

Como en muchos medios gráficos y revistas de la Argentina, los rollos de negativos u originales de las fotos que se publicaban, quedaban muchas veces guardados en algún mueble, alguna caja o directamente en la basura. Algunos medios guardaban solo el material editado, que podía ser una sola foto de un rollo de 35. Había 34 imágenes que testificaban parte del proceso que eran descartadas automáticamente.

Constantemente y sin percibirlo vamos perdiendo parte de nuestra memoria colectiva.

La colección Sueños de Grete Stern fue creada entre los años 1948-1951, para graficar las cartas que las lectoras de la revista Idilio, mujeres adolescentes, mandaban para que un “psicólogo” interpretara sus sueños. El psicoanálisis era la novedad de la época y no podía faltar en una revista de actualidad. Pero para la editorial Abril responsable de la publicación, el material gráfico que acompañaba la interpretación de esos sueños, generado por Stern, sus increíbles fotomontajes surrealista (influenciados por el dadaísmo, la Bauhaus y con el toque personal de sus críticas sobre el rol de la mujer en la sociedad) no eran importantes en ese entonces, como para considerar resguardar el material.

¿Qué valor podrían contener esas imágenes oníricas de mentes juveniles y femeninas?  ¿Qué valor tenía la autora de estos fotomontajes? ¿Contenían algún tipo de valor histórico o social? Para la editorial no había valor alguno, por eso cuando fueron reclamados, quince años después, éstos ya habían sido desechados. Pero Stern era metódica y valoraba su trabajo. Así fue que durante la primera parte de su labor en la revista, fotografió cada uno de los fotomontajes, antes de entregarlos. Como solo lo hizo el primer año pudo registrar un tercio de estos. A veces incluso después de entregar la foto al departamento de edición, ella en su estudio modificaba la copia, y así reforzaba su mensaje a través de los sueños de otras.

Dentro de la historia de esta colección, estas modificaciones paralelas, empiezan a darle un nuevo significado. No solo retocaba las imágenes, sino que luego de haber terminado su trabajo con la revista, y en pos de exponer, cambiaba los títulos de los fotomontajes. Quería dejar en claro las intenciones de su arte, ya que para ella “el título de un fotomontaje juega siempre un papel muy importante”. Un ejemplo es Los sueños de reminiscencias (Idilio nº22), este título correspondía a la interpretación del “psicólogo” alineada con las teorías de C. Jung de los símbolos y sus significados a través del inconsciente. Se ve a una mujer que baila frente a la casa de su infancia, de donde se asoma por la ventana, un amigo. Se lee en la revista: “Debes volver a tus sueños de juventud, y puedes lograrlo solo a través del llamado de tu amigo, a quien amas[1].  Lo que también se logra ver en el fotomontaje es una especie de red que esta por caer encima de la mujer, que no se menciona, pero que Stern agrega tal vez para mandar su mensaje, una red que hace pensar en una trampa, en ser atrapada, en engaño. La fotógrafa cambia el título a Consentimiento, remarcando la ironía entre lo que le aconseja el “psicólogo” y lo que creía Stern que era la imposición del mandato social de la época.

Cuando Stern empieza a rastrear su trabajo, para exhibirlo, solo contaba con 46 negativos y 29 imágenes ya impresas que recortaba de la revista. El total de la colección era de 140 fotomontajes. Como las revistas estaban en guarda de la Biblioteca Nacional de la Argentina, se pudo recuperar el trabajo completo. Si bien a modo de reproducciones, y no de originales, se rescata el conjunto y se rescata su valor histórico–social, pero no el valor técnico y artístico de los originales.

Cuando uno contempla la serie entera puede entender lo que esos inconscientes femeninos reflejaban, como para esa época la mujer se pensaba como objeto, encerrada, angustiada, conviviendo con monstruos, con obligaciones domésticas y morales que la agobiaban. Más allá del talento de la artista uno puede ver claramente el poder del patriarcado sobre esas mentes, cómo desde la adolescencia ya estaban marcadas por esos mandatos:  casarse (no siempre con su consentimiento), ser ama de casa, ocuparse de las cosas del hogar, de las compras, cuidarse del que dirán. La manipulación y violencia sobre la mujer era advertida por el inconsciente colectivo de todas esas “mujercitas”.  Hoy es un archivo de gran valor documental. No solo se lo aprecia por su  arte y  técnica, sino también por su denuncia social. Reflejo del padecimiento de muchas, casi todas las mujeres de su época.

[1] Grete Stern, “Apuntes sobre fotomontaje” 1967 Foto Club Argentino, Bs. As.

María Burgos. Conservadora, investigadora y docente especializada en archivos fotográficos. Actualmente coordinadora del área de Conservación de Fototeca ARGRA. conservacionfotografica @gmail.com

Ilustra la nota: Consentimiento 1949.Colección de Fotomontajes. Autor: Grete Stern (Wuppertal 09/05/1904 – Buenos aires, 24/12/1999)