Land of mine Under sandet

0
0

Un dato que llama la atención en la lista de precandidatas a los Oscars 2017, cuya selección final se devela en un par de días, es el hecho de que 5 de sus 9 títulos pertenezcan a países nórdicos europeos y tres de ellos reflexionen sobre el nazismo y la segunda guerra mundial.

Así sucede con la rusa Paradise, la noruega Kongens Nei (El rey que dijo no), y la danesa Under sandet, título traducido al inglés como Land of Mine.

Escrita y dirigida por Martin Pieter Zandvliet, Bajo la arena, como se la conoció en España cuenta un hecho negro en la historia de Dinamarca, y de cómo ese estado se tomó revancha contra el ejército nazi que ocupó su territorio desde el 8 de abril de 1940 hasta el 5 de mayo de 1945, utilizando a los prisioneros atrapados cuando la reconquista inglesa, para desactivar las dos millones de minas enterradas en sus playas que dejó la locura de la guerra. Es bueno recordar, y en esto, decíamos al comienzo, la otra película precandidata, Kongens Nei porque activa un diálogo más que interesante. Cristian X, el rey al frente de Dinamarca, capituló ante Hitler, y concedió la ocupación de su territorio. Este rey era hermano del rey de Noruega, Carlos, conocido como Haakon VII, el rey que le dijo no a Hitler, y de eso trata a otra película precandidata que citáramos, Kongens Nei, que luego de un combate, deberá marchar al exilio en Londres.

En el caso de la película danesa, la historia se centra en un batallón de jovencísimos, casi niños, soldados rasos alemanes, que deberán desarrollar la peligrosa tarea de desactivar las minas en tierra, para poder volver a su país.

La acción sucede en una playa solitaria, bajo la presencia del sargento danés Rasmussen que los controla con rigor y que ni bien comienza la película muestra su odio y su violencia hacia ellos, cumpliendo órdenes con frialdad y desprecio, tratándolos de manera infrahumana, demostrando una inversión de los roles tradicionales. Luego irá humanizando esa actitud, y la película se irá haciendo más luminosa y previsible, perdiendo la potencia filosófica de sus contradicciones iniciales.

Con golpes bajos y toques de melodrama, la película va simplificándose a medida que se construyen las reglas de convivencia entre dominador y dominado, y se hace implacable y certera dentro de su lógica.

Under sandet adquiere valor de relato histórico y reitera la vigencia del cine bélico en otras claves. En estos días, la crítica local aclama ese culto al heroismo individualista yankee que es Hasta el último Hombre, (Hacksaw Ridge) de Mel Gibson, donde parece seguirse introduciendo la variable de santos guerreros, para los virtuosos soldados del norte, versus los monstruos japoneses. Europa parece a medio camino, contando sus propias imágenes, desde las periferias en tensión con los centros que pueden representar estos cines que tienen formato, hechura y lenguaje de mainstream pero hablan por lo menos, de sí mismos.  Se celebra además, que esté hecha en danés y alemán.

Ver el trailer de Under sandet