Crianzas, Susy Shock

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Desde hace un tiempo venimos reflexionando acerca de la desigualdad entre los géneros, sobre el discurso hegemónico de imperativo heterosexual y la relación de dominación del hombre respecto de la mujer.

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El discurso de la violencia de género se impuso.

Urgido y urgente.

Absoluto. Deja afuera otras violencias y configura imágenes de “lo femenino” y “lo masculino”, exclusivas y excluyentes.

Claro que fue y es necesario un cachetazo que sacuda el machismo tan arraigado en nuestra sociedad. También son necesarias palabras que cuestionen la ideología dominante desde el “abrazo”. Crianzas* de Susy Shock** es ese abrazo. Nos interpela con una charla cálida a través de diferentes textos, sobre sus experiencias con Uriel, su sobrino, cuando lo va a buscar a la escuela, con maestras, madres de compañeros…

Susy Shock se autodefine como artista trans sudaca. Toda ella y su arte ponen en crisis las clasificaciones para reivindicar el derecho a la distinción, a lo diferente. “Encontré mi propia voz a los catorce, cuando decidí tomar clases de teatro”, afirma. Pero su relación con el arte empieza de chiquita, sus padres, “como buen pampeano y buena tucumana”, le inculcaron el folclore. También aprendió de ellos el “abrazo”, porque la “abrazaron” sin juzgarla. “Mi familia y el arte son los privilegios que tuve. Porque yo, cuando fantaseo qué hubiese sido de mí sin ellos, creo que, capaz, hubiese tenido el destino de la mayoría de mis compañeras, que terminaron en la calle antes de la adolescencia, expulsadas de sus hogares, ejerciendo la prostitución, porque otro camino no podés hacer… Especialmente porque es mi generación la que tuvo que vivir toda esa cuestión violenta del afuera hacia lo distinto”. Ella, en cambio, tuvo padres desprejuiciados y la posibilidad de formarse con maestros que creían que podían cambiar el mundo haciendo arte. “Ahora, yo no sé si tanto… Pero sí creo que el arte ilumina, que inquieta. Y en este mundo, eso ya me parece enorme”. Porque Susy no piensa que el arte tenga que divertir nada más. “Tampoco pienso que haya que hacer las cosas solemnes, pero yo no soy una despejadora de problemas de nadie”. Ella canta y recita arriba del escenario con la mejor sonrisa, “con la mejor onda”, pero para que nos preguntemos por qué trabajamos en donde trabajamos, por qué abonamos un modo de ser varón o mujer, o un vínculo familiar de tal o cual manera.

De ahí que Crianzas sea un libro performático: para reconstruir, porque “esto ya no da para más”, dice Susy Shock. “La tía trava” abraza a “changos, chinitas y gurices”, con relatos, juegos, cantos de cuna y reflexiones sobre un mundo hostil a lo distinto para que la familia toda “crezca en toda la diversidad”. Con un lenguaje poético y cotidiano, sensible y cercano a los niños, en el libro encontramos apartados con breves explicaciones de La ley de Identidad de Género y la Ley de Matrimonio Igualitario, contrastes de términos que dan cuenta de la arraigada ideología machista, de manera que los padres puedan reflexionar sobre ello en diálogo con sus hijos y así educar-se e incluir-se en un mundo heterogéneo. “Yo pongo en discusión las paternidades y las maternidades porque la heterosexualidad parte del privilegio de este régimen que violenta minorías y lo distinto. Entonces la niñez, la crianza (no hablo del futuro putito, de la futura tortita o de la futura travesti, hablo del varón, de la mujer) está condenada a hacer cosas horribles, espantosas, en nombre de su ‘varonez’ o de su ‘mujerez’, impuestas”. Además, para ella, estamos haciendo una situación muy violenta porque esos niñxs no entienden que después tienen la “obligación” de casarse, tener hijos… Por eso Susy intenta que la diversidad sea con la heterosexualidad, porque “la heterogeneidad incluye la heterosexualidad. Ese es el arte que yo pongo a consideración”.

Lo de Susy Shock no es un “discursito escénico”. Su familia está compuesta por Edu, su pareja desde hace más de veinticinco años, y Mauri, que se incorporó hace más de doce. Los tres conviven con Anahí, la hija de Susy y una mamá que no es su “trieja” y a la que todos aman mucho. “Yo tengo un grupo… Mi tribu es muy contenedora, pero porque yo soy ronda”. Todos son el centro del amor y dan contención al que la necesite. “Yo me bajo del escenario y soy una más”. Una más que discute los paradigmas que el resto no discute, “pero lo hago viviendo, desde la construcción del vínculo con mi hija, con su mamá, con esto de formar una ‘trieja…’”.

Porque creció en espacios desprejuiciados que la fortalecieron, entonces nunca le pesó pensar “qué” era, ni hacia “dónde” iba. “Simplemente siempre fue ser y hacer”. Ella pudo transitar su espacio, “husmearlo”. “Como cuando los nenes juegan con la comida y se enchastran y se chupan y prueban los sabores. Nadie me retó y me dijo poné el tenedor en el plato, quedate sentada, no se puede cantar cuando se come. Eso, llevado a todos los órdenes de la vida”. Entonces nace “Susy Shock”. Jugando, escondiéndose con amigos, “mariconeando”. Se iban a la isla de Tigre, alquilaban casas, “nos montábamos”. Todas se bautizaron. Ella había elegido una peluca castaña al estilo Susana Giménez en los años setenta, “muy la Mary”. Así pasó a ser la Susy Shock. “Nosotras no teníamos modelos propios. Ahora hay generaciones que pueden decir que está Florencia de la V, Cris Miró… Y, aún así, estamos hablando de modelos estéticos, ni siquiera de modelos ideológicos”.

Susy (se) piensa políticamente sin dejar la poesía. En Crianzas, belleza y mensaje no se separan. Su canto es de un color bello en sí mismo: el encuentro.

*Susy Shock, Crianzas. Historias para crecer en toda la diversidad, Editorial Muchas Nueces, Argentina, 2016.

**Colabora en “Soy”, suplemento de diversidad del diario argentino Página/12. Escribe columnas en la revista MU y una novela folletín en la revista Maten al Mensajero. Publicó tres poemarios: Revuelo Sur (2007), Relatos en Canecalón y Poemario Transpirado (2011), todos en Ediciones Nuevos Tiempos. En el 2014, el espectáculo de canciones “Poemario Transpirado” fue declarado de Interés para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos por la Legislatura Porteña. En 2016 recibió una mención especial en el Premio Nacional de Tango y Folklore período 2011-2014, por su tema “Con mi carro voy”.