Íconos argentinos, Homenaje

0
0

“El artista tiene que ser atrevido.
Si se queda nunca llega a nada”.
Jorge Luz

- Publicidad -

 

El pasado martes 10 de enero se inauguró en el Centro Cultural Recoleta la última muestra del fotógrafo Gianni Mestichelli. Con curaduría de Renata Schussheim, e investigación de Valeria Groisman, Íconos argentinos es un buen ejercicio para la memoria y la reflexión sobre nuestros ídolos populares. 

Entendemos por ícono popular a personajes o celebridades que por algún rasgo notorio dentro de nuestra cultura han dejado una marca distintiva y duradera a lo largo de los años en la sociedad que habitan o habitaron. Muchos de estos personajes que se destacan en su oficio salen de la media corriente y son los medios del espectáculo quienes lo entronan referente cultural, y el público consumidor quien lo corona ícono pop.

Es interesante ese bichito que pica en la sociedad y que da muestra de su existencia a lo largo de su historia al construir esta clase de íconos como arquetipos que marcan el camino a seguir sobre los valores y las maneras de actuar de los ciudadanos. Aunque también podemos pensar que ciertos valores y creencias flotan inmaterialmente sobre las cabezas de los habitantes, siendo algunas de estas creencias todavía tabú, y aunque se transmiten de unos a otros, solamente ciertas figuras con reconocimiento social los hacen carne. Así es que construimos íconos. La sexualidad, el glamour, el cuerpo-objeto, la riqueza excesiva, la inteligencia desmedida, y hasta la retórica y procacidad de opinar de todo y sin límite, son algunas de esas valoraciones sociales que el ícono popular materializa en su existencia.

Pero la pregunta entonces es ¿quién dice quién es un ícono y quién no lo es?

De esto se trata la nueva muestra de Gianni Mestichelli “Íconos argentinos – Homenaje”, que se inauguró el pasado martes 10 de enero en el Centro Cultural Recoleta, y que estará exhibiéndose hasta el 24 de marzo. En palabras del propio autor “esta gente son el verdadero reflejo de lo que es un país, ¿no? Es decir, si uno tiene que definir un país, están ellos. Con todos sus defectos también”. Todo dicho y presentado.

¿Pero quiénes son ellos entonces? Según la curaduría de Renata Schussheim, ese reflejo argentino son un grupo de personajes de lo más variado. Desde boxeadores y deportistas, pasando por arquitectos y diseñadores, músicos y poetas, como también actrices y artistas plásticos, y hasta periodistas y locutores.

Las tres salas en las que extienden la muestra son un túnel de paredes negras, y de sus altos techos cuelgan las inmensas fotos que irrumpen a la mirada del visitante. Una mezcla de jazz con sonidos de obturador de cámara fotográfica, voces y bullicio, acompañan el recorrido y nos hacen sentir en una alfombra roja –aquí sin alfombra- por la que caminan las estrellas del espectáculo.

Sesenta y dos son las obras que nos invita a ver Mestichelli, sesenta y dos fotografías que alternan el blanco y negro y el color, sesenta y dos íconos argentinos acompañados por sesenta y dos citas textuales dichas por ellos y escritas en las paredes negras con tiza blanca. La curadora propone dos posibles recorridos distintos dependiendo desde que sala se ingrese a la muestra; aunque es incierto cuál es la relación entre las obras que se cuelgan de a pares y hasta en tríos.

Dejando de lado la curaduría, la obra de Mestichelli es digna por donde se la mire, ya sea por su valor estético, por su interés documental, pero por sobre todo, por su aporte a la memoria colectiva de los íconos que ya no están.

100_5462web

La Biblia junto al calefón

Íconos con pies de barro, íconos olvidados, íconos que fueron y serán, íconos que nunca lo fueron. Un Ringo Bonavena desafiante y compadrito, Borges y Villegas sumergidos en las sombras del poeta, un Spinetta sufriente, y un Guinzburg íntimo pero sin perder esa sonrisa tan Guinzburg, Piazzolla perdido en su bandoneón, espectacular y brillante Norma Pons, Sandrini de plumero y delantal, las manos del negro Olmedo que atacan a la cámara y el gordo Porcel despojado de todo personaje, hechizado por la cámara de Mestichelli. Ecléctica es la mejor manera de definir la selección de estos personajes icónicos, y es que si tenemos que definir a una país por sus íconos, mejor tener de todo un poco y bien variado. Desde actrices y cantantes como Imperio Argentina, Milagros de la Vega y Julio de Caro, pasando por personajes políticos como Jerónimo Podesta y Ricado Balbin, diseñadores de moda en el caso de Paco Jamandreu, hasta Irineo Leguisamo, Tato Bores, Ernesto Sábato, por destacar algunos deportistas, humoristas y escritores que son parte de la muestra.

100_5424web

Ya sean de un palo o del otro, Mestichelli los retrató con el amor que un pueblo tiene por sus ídolos. La ternura, el compromiso y la honestidad que consiguió de cada uno es lo que sostiene a la exposición más allá de la curaduría un tanto confusa. Cuatro personajes con sus respectivos retratos son el mejor ejemplo. Batato Barea con su mirada desnuda y tierna; hermosa Cris Miro enfrentado lo masculino y lo femenino en su solo cuerpo, en una sola mirada; la belleza implacable de un Jean Francoise Casanovas travestido; Alejandro Urdapilleta tan penetrante y indescifrable como una Mona Lisa; y Blackie que oculta en su perfil nos cuenta de la entereza de una mujer que fue por sobre su época.

“Me gustaría ser recordada como alguien que quería dar alegría a los demás, aunque no le saliera siempre” dice María Elena Walsh desde una de las paredes. Y esta frase, esta verdad que asoma tímida, es el mejor resumen de esta muestra, donde cada uno de estos íconos nos dejó algo de su íntima esencia grabada en las imágenes de este gran artista Gianni Mistichelli.

Todas las fotos que ilustran la nota son del autor de la misma, quien es además, fotógrafo.

Íconos argentinos – Homenaje
Centro Cultural Recoleta. Salas 3, 4 y 5.
Junín 1930.
Hasta el 24 de marzo.