Pablo Picasso; Más allá de la semejanza

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Picasso fue un eterno investigador. De dibujo en dibujo, investigó al hombre y su lugar en el mundo.” Así lo afirma Victoria Noorthoorn, directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, en el texto con el que abre la muestra “Pablo Picasso; más allá de la semejanza. Dibujos de la colección Musée National Picasso-Paris seleccionados con el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires”, donde se reúne una cantidad importante de dibujos realizados por el artista español, desde su adolescencia hasta sus últimos días de vida. Casi como una máquina del tiempo, la sala invita a un viaje por el corpus de un artista incomparable y con un apetito feroz de conocimiento.

Se puede visitar hasta el 28 de febrero.

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En primer término nos encontramos con dibujos de un Picasso joven que ya demostraba tener una enorme habilidad de observación. Y casi como un patrón que se repite a lo largo de la muestra, los dibujos parecen mostrar varios costados de la personalidad del artista. Algunos generan cierto sentimiento de dolor o extrañeza mientras que otros son retratos de la ajetreada vida cotidiana en la Barcelona de finales del siglo XIX. Es decir, algunos afirman el carácter de investigación de aquellos trazos mientras que otros son casi un reflejo de las almas de los personajes retratados. Puede verse la influencia de Toulouse-Lautrec y otros pintores impresionistas rondando en los trazos de Picasso. Incluso en Hombre sentado con bastón y máscara (1900-1901), hay un dejo de Egon Schiele. Aún así se puede distinguir el comienzo de un estilo que estará presente en muchas obras del pintor.

Otros trabajos, como Estudios para autorretratos (1906) o Tres estudios de mujer de espaldas con cabello recogido y brazos levantados (1908) son exquisitos ejemplos de los estudios de Picasso para entender el mundo que lo rodeaba. Trazos veloces, borrones, figuras en distintas posiciones marcan el carácter de bocetos de estos dibujos que ofrecen un recorte de un momento íntimo del artista; el momento de investigación, de la prueba y el error, el momento donde el artista puede preguntarse y dudar.

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Entre medio de estos dibujos, comienza a aparecer el Picasso cubista, ese que tomaba un “trozo” de realidad y lo fragmentaba desde diversos ángulos para luego desplegarlo con todas sus “caras”. Estudio para bañistas en el bosque (1908) o Mujer desnuda de pie (1912) demuestran por qué se considera a este artista uno de los fundadores (si no el más importante) del movimiento cubista. Un comprensión total de las formas que componen a los objetos, le permite a Picasso traer a un mismo plano todas las “caras” de un cuerpo femenino desnudo que se desarma en un conjunto de líneas y planos. Vemos así la versatilidad del artista y su estilo único para empujar los límites.

En lo que resta de los dibujos, se puede seguir viendo a un dibujante como pocos. Capaz de componer y descomponer a su antojo de tal manera que jamás pierde sentido. Observamos, a través de sus dibujos, los múltiples intereses que tuvo Pablo Picasso en su carrera. Como un niño curioso, investigó hasta el punto de entender aquello que llamaba su atención y representarlo de diversas maneras. Se ven influencias diversos pintores; desde Toulouse-Lautrec hasta Ingres, pero jamás se pierde de vista a ese Picasso único y pionero.“Más allá de la semejanza” nos invita a encontrarnos con su costado más crudo, en pleno proceso de creación pero que no deja de ser sutil, elegante y magnífico. Como lo indica la curadora, estas obras pueden interpelar a los espectadores planteando interrogantes “[…] sobre el hombre, sobre nuestra naturaleza animal e incluso monstruosa, sobre nuestra posibilidad de ser multifacéticos, sobre nuestro poder de invención y reinvención[…]”.