Antes del encuentro feroz, Agustina María Bazterrica

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“Le horrorizaban los rasgos monstruosos de lo cotidiano. Esas cosas que miramos, pero no vemos, de las cuales no conocemos la verdadera esencia”: con esta afirmación, Agustina Bazterrica (autora de la novela Matar a la niña) inscribe su volumen de cuentos en el ámbito de lo siniestro freudiano, lo Unheimlich, es decir, la existencia de lo ominoso dentro de lo familiar, dentro de la cotidianeidad.

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El primer acercamiento a cualquier libro lo tenemos a partir del título en tanto paratexto que nos dice mucho acerca de su contenido. En este caso, Antes del encuentro feroz nos remite a dos isotopías: la del encuentro como posibilidad de dar con algo o con alguien; y la de lo feroz como lo agresivo, lo cruel, lo brutal o lo despiadado. Los personajes de estos cuentos inician diferentes tipos de búsquedas que los enfrentan a los otros y a sí mismos. En este sentido, hay una pregunta implícita que se relaciona con lo anterior: ¿qué vemos en el otro cuando lo miramos? Es en esa mirada donde proyectamos nuestros miedos, nuestros deseos: Pablo ve un alien en Anita; la protagonista de “Las cajas de Unamuno” ve en el taxista a un asesino serial; Jane ve en el médico a su futuro marido, solo por citar algunos ejemplos. En cualquier caso, sea con el otro o sea con uno mismo, ese encuentro es imposible, y esto aparece con una metáfora muy descriptiva: la del lobo. El lobo es aquel que “está inquieto detrás del vidrio que lo cubre. Muerde. (…) Te devora con el pensamiento, encuentra el punto justo para saborearte. (…) intuís que cada uno de nosotros es un lobo que, con una eternidad exquisita, devora al otro”. No hay escapatoria entonces porque el enemigo está afuera y está adentro.

Dentro del universo relacional que establecen los protagonistas, hay dos vínculos que se destacan: hombre/mujer y padres/hijos, y en todos los casos se juegan relaciones de poder, más precisamente de abuso de poder. Un cuento que evidencia lo anterior es “Tierra” una historia de incesto, ocultamiento, incomunicación, más agobiante a partir de lo siniestro que juega desde el comienzo.  En “Rosa bombón”, la antítesis odio/amor es el telón de fondo en el que lo ominoso se combina con un humor muy particular. Precisamente, el humor es otra de las constantes de los cuentos, pero más que alivianar lo que se narra, aumenta la inquietud y el extrañamiento; nos incomoda a nosotros los lectores. Sin embargo, el humor va desapareciendo a medida que avanzamos en los relatos, y es en los últimos donde el agobio y la muerte pasan a un primer plano.

Antes del encuentro feroz explora, además, otros motivos como la locura o los rituales cotidianos en tanto orden que conlleva una demanda de perfección como contrapartida del caos: “Sonido”, “Simetría perfecta” y “Círculo” son relatos en los que se hace presente esa intención de darle un sentido al sinsentido de la vida, aun cuando se demuestre la inutilidad de una búsqueda condenada al fracaso desde el comienzo. No importa cuán ordenados o cuán estructurados sean los personajes, al final no existe ninguna posibilidad de salvarse de la decadencia o de la muerte.

Desde lo formal, los cuentos exploran distintos narradores, puntos de vista y registros. Sorprende, además, la ductilidad de Bazterrica para valerse de diferentes recursos como la descripción, el uso de metáforas originales (las lágrimas son “abejas transparentes, víboras saladas, escorpiones de agua, arañas mojadas”, solo para dar un ejemplo) y la intertextualidad presente no solo en los epígrafes de escritores reconocidos, sino en la utilización de otros discursos como el instruccional, que logran una perfecta unión entre fondo y forma.

Como señala Andrés Neuman en la contratapa, Antes del encuentro feroz es un libro que «ofrece idénticas dosis de “espanto y felicidad”, esa fórmula mágica de las buenas lecturas».

Ficha técnica

Antes del encuentro feroz, Agustina María Bazterrica, Alción Editora, 2016, 179 págs.