Arthur C. Clarke: El fin de la infancia

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Arthur Charles Clarke fue un escritor, científico y ensayista británico nacido en 1917. Participó en la Segunda Guerra Mundial como especialista en radares y a lo largo de su vida se desarrolló tanto en el ámbito científico (mayormente como consultor y divulgador científico) como en el literario. Fue reconocido durante el siglo XX como uno de los Tres Maestros de la Ciencia Ficción (siendo los otros dos Robert Heinlein e Isaac Asimov, con el cual mantuvo una larga amistad). Pasó sus últimos años en la isla de Sri Lanka, donde falleció el 19 de Marzo de 2008.

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Arthur C. Clarke ha sido uno de los pocos autores de ciencia ficción que ha trascendido las posibilidades del género y se ha embarcado en profundas reflexiones sobre el género humano y sus sistemas sociales. Las preocupaciones espirituales y metafísicas del autor impregnan la totalidad de su obra; es imposible leer a Clarke sin preguntarse o cuestionarse sobre los interrogantes de fondo que se esconden en sus textos.

Isaac Asimov le dedica un par de páginas en sus memorias y lo recuerda de la siguiente manera: “… es una persona increíblemente brillante, que escribe con la misma facilidad ficción y no ficción. A pesar de su amor propio, es una persona adorable y jamás he oído que nadie hable mal de él en serio, aunque yo lo haya hecho infinidad de veces en broma y viceversa.”

El fin de la infancia es una de sus obras más conocidas (aunque por supuesto las primeras que se nos vienen a la mente son Cita con Rama y 2001: una odisea en el espacio).

Basil Davenport refiere sobre el libro: “Con El fin de la infancia, Arthur C. Clarke se une al pequeño grupo formado por C.S Lewis, Olaf Stapledon y quizás H.G. Wells, que ha usado la ciencia ficción como vehículo de ideas filosóficas.”. Al margen de que muchos otros autores lo hayan logrado (Davenport es, después de todo, esclavo de su propia época), Clarke destaca por ser un pionero y visionario.

El libro nos narra los posibles efectos y consecuencias de un contacto extraterrestre (a diferencia de Contacto de Carl Sagan, profundiza más en los aspectos sociales y humanos de dicha intervención y no tanto en cuestiones técnico-científicas). Es un profundo viaje reflexivo al interior de nosotros mismos y el posible futuro de la humanidad. Es también un análisis de la sociedad que todavía opera en vigencia y en última instancia una obra que nos habla de la relación con el “otro”. La narrativa sencilla del autor permite disfrutar con facilidad del texto y explica muy bien el éxito que ha tenido Clarke en sus adaptaciones cinematográficas.

Ya en su momento Stanley Kubrick se interesó por esta obra pero terminó decantándose por colaborar con Clarke en la producción de 2001: una odisea en el espacio (1968).  Tras varios intentos fallidos de adaptar la obra al cine y televisión, esta vería la luz a finales del 2015 con la adaptación del canal Syfy a cargo de Matthew Graham. Actualmente se encuentra disponible en Netflix.

Childhoods_End