OA, la serie de Netflix que atrapa aunque no se entienda demasiado

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Es difícil recuperar el nivel con el que arrancó Netflix produciendo series, luego del éxito de Stranger Things o de Sense8, se escucha decir por ahí, con un público cada día más fanatizado por este modo de ver audiovisuales.

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No caben dudas de que -al menos en el latido popular- Netflix vino a demostrarnos que los géneros están más vivos que nunca, y que eso de su muerte en materia de series, no se estaría cumpliendo. Solo en materia de producciones de misterio, ciencia ficción, thriller parapsicológico y mundos paralelos y distópicos, hemos visto pasar las mencionadas Stranger Things y Sense8, junto a otros éxitos no menores como River Black Mirror.

Una de las últimas producciones del género que se está llevando todas las palmas es OA, estrenada en Netflix el pasado 16 de diciembre de 2016, anunciada un día antes y filmada en total herrmetismo. Aunque posee un guión enrevesado, donde el gusto en relación a la tradición del verosímil se ve afectada a momentos, es sin dudas lo que más se está comentando en redes, y una excelente opción para paliar el “mono” que deja la espera por las nuevas temporadas de todas las mencionadas ya vistas.

Algunos ingredientes de OA: tocar el tema de la muerte, con una vuelta de tuerca entre la religión, la vanitas neobarroca contemporánea, la angelología y el más allá, mezclado con la siempre interesante paranoia morbosa de los científicos locos que quieren la fórmula para controlarlo todo de la industria estadounidense de espectáculos. Lo paranormal como norma, siempre suma, y en este caso, con el agregado de ciertas cuestiones socieconómicas, planteadas en términos de ciertas emergencias coyunturales (cubanos y latinos en general, pobres, conviviendo con el tema del bullying escolar y hasta la identidad de género), atentos a los nuevos aires trumpianos que soplan desde el norte.

No es tan delirante, frente a todo lo que pasa a nivel global, regional y local, esta serie. Antes bien, pareciera reflejarla, una vez más. Estamos preparándonos para verlo todo, modelizados por nuestras propias búsquedas, que los medios saben remodelizar y operar tan bien. Y no contamos más para no spoilearle la experiencia a nadie.

Citas, como siempre, muchas: al cine de género (Carrie), a Jorge Luis Borges (El jardín de los senderos que se bifurcan) como las más obvias, y hasta el Gilgamesh, si nos ponemos exquisitos.

Esta serie en particular ha logrado una contundente súperproducción de páginas llenas de preguntas. Me quedo con esta, aparecida en La Prensa de Perú, que hay que leer una vez vista la serie, que lanza las más increibles interpretaciones.