Florencia Ghio, entre el derecho y la literatura

0
0

Florencia Ghio es una joven abogada y escritora. Recientemente, se editó su primera novela El ciudadano, que combina ambas profesiones y nos muestra el lado oscuro del sistema judicial y las duras condiciones con las que se enfrentan los inmigrantes de países limítrofes en nuestro país.

Charlamos con Florencia que nos cuenta algo más de su novela y de sus dos vocaciones.

Hay muchos casos de abogados que en algún momento entran en lo literario, ¿qué relación ves vos entre el derecho y la literatura?

Creo –como he dicho en diversas oportunidades– que los abogados en gran medida somos escritores porque en eso se basa gran parte de nuestro trabajo. Muchos escriben en un modo muy rebuscado –a veces ni sus propios colegas los entienden– y abundan en citas de autores en otros idiomas; claramente ese no es mi estilo. Para mí la escritura siempre fue algo natural. Cuando decidí incursionar en literatura, solo tuve que proponerme ser menos clásica, y me resultó fácil corregir eso con mucha lectura más un taller literario.

Con relación a lo anterior, ¿qué puede aportar tu carrera a la escritura ficcional?

Creo que mi carrera puede aportar muchísimo a la actividad literaria, desde el conocimiento de  realidades sociales, ya sea la carcelaria o el funcionamiento del sistema judicial desde adentro, entre otras, y eso aporta también a la construcción de personajes.

¿Considerás que la literatura te permite una llegada mayor para hacer visibles ciertos temas?

La literatura sirve para que la sociedad tome conciencia de cosas que ocurren y que desconoce por no pertenecer a ese ámbito y porque no se trasmiten a través de las noticias. Con El ciudadano me pasó que mucha gente descubrió cómo funciona una parte del sistema judicial y se sorprendió porque tenía una visión errada de cómo era o se lo  imaginaba diferente. El lector se acerca a una novela en general buscando entretenimiento y así mientras disfruta de un relato, en este caso del tipo realista, va tomando contacto con estos temas.IMG-20161104-WA0001

¿Qué lecturas te fueron llevando hacia el quehacer literario?

La literatura está presente en mi vida desde la infancia con Mujercitas y La Isla del Tesoro. En la adolescencia disfrute de García Márquez, Cortázar, Borges y muchísima poesía. En momentos de búsqueda espiritual abrace a Herman Hesse. Ahora leo a Hosseimi, Yalom, Javier Marías, y cualquiera que aparezca y me cautive. Todos ellos me aportaron enriquecimiento sobre la vida y, sin duda, contribuyeron en mis deseos de escribir y habrán dejado en mi alguna técnica literaria que luego aplique.

Es esta tu primera novela, pero ¿cuáles fueron tus textos anteriores publicados o no?

Antes de escribir una novela escribía cuentos, y ahora estoy recopilándolos y trabajando para hacer un libro con ellos porque están inéditos. También escribí poemas  cuando era adolescente y uno de ellos quedó plasmado en El Ciudadano.

¿Cómo te ves en el futuro, orientada más al Derecho o hacia las Letras?

El derecho es una vocación muy profunda que tengo, aunque debo decir que en la práctica me ha decepcionado bastante, pero pienso seguir con toda la esperanza de que todo cambio empieza con aportes individuales. Y en la medida de mis posibilidades –como lo he hecho hasta ahora– voy a continuar con esta vocación literaria, que me apasiona, y los lectores me han alentado muchísimo. Además, una carrera no excluye a la otra, más bien se complementan.

¿Cuál es tu visión acerca de los autores nuevos, del mercado que se les abre y de la posibilidad de captar realmente lectores?

Es sumamente difícil siendo novel darse a conocer, pero esto obedece a que hay muchísima literatura, en buena hora. No toda es buena, por supuesto, pero hay mucha producción. Pienso que como en todo, el éxito depende exclusivamente de uno mismo, de creer que se va a poder lograr determinado objetivo, y de poner todo tu empeño y recursos en ello, y así siento que El Ciudadano es una semilla que se está sembrando en varios lugares y que afortunadamente crece.