Otraspantallas: Genius

0
0

Nueva recomendación para este enero, de una película que puede verse en Netflix y en los sitios online más concurridos por estos días, que recomendamos para el gran público ávido de filmes para disfrutar.

Se trata de una producción estrenada en 2016, dirigida por Michael Grandage, conocido director de teatro y ópera británico, que encara este proyecto con guión de John Logan, para dar cuenta de la nutritiva historia entre el editor “Max” Perkins (William Maxwell Evarts Perkins), lector para la Charles Scribner Sons de Nueva York, y el campo literario de los 30, concretamente, el escritor Thomas Wolfe, pero también a Scott Fitzgerald (el primero que “descubre” en 1919) y a Ernest Hemingway.

La película se centra en la relación del mencionado Max con Thomas Wolfe, en ocasión de llevar adelante la tarea de pulir su primera novela, “Look Homeward, Angel” de 1929 (“El angel que nos mira”, en español), haciéndole quitar unas 90 mil palabras del original.

El papel del editor, que en la película nunca se quitará el sombrero, excepto, cuando se entere de la muerte súbita del escritor, está interpretado por Colin Firth. Max Perkins cumple un papel fundamental en la historia, es el que ordena, tranquiliza, contiene y disciplina la escritura del desbordado Wolfe. Un dato curioso, es que el nombre original de la película es Genius, pero en español se la conoce como Pasión por las Letras o El editor de libros, con un claro énfasis al personaje de Firth, que es realmente el hacedor genial que transforma la piedra en diamante. En este sentido, la película acierta a presentar la conformación del campo literario preeminentemente estadounidense, marcándose la apuesta por la segunda generación, la de talentos jóvenes, frente al panteón de los fundadores, con Henry James a la cabeza, y la escritura canónica por excelencia, que también es autor de la compañía. En este aspecto el editor juega un rol clave, y sigue siendo hoy en día, una de las profesiones literarias (y artísticas, quizás permeada por la figura del curador), más importantes de la escena global.

El papel de Wolfe, está en manos de un, quizás, sobre actuado Jude Law, que a momentos neurotiza un poco a este niño raro de la literatura norteamericana.

El resultado es una película correcta, donde lo más interesante se centra en la relación de ellos dos, en sus encuentros, en los modos de hacer desaparecer o de traducir imágenes. La historia se vuelve previsible a momentos, y hay algo de lo febril creativo que sin dudas está estereotipado y se vuelve difícil provocarnos alguna reflexión. Pero en conjunto, es una buena opción para aprender algo más sobre el contexto turbulento y el aporte cultural en los años 30 de EEUU.