Otras pantallas: La teoría sueca del amor

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Muy interesante documental de 76 minutos, realizado por Erik Gandini, que puede verse online hurgando las para nada profundidades de la big data en los sitios usuales, otras pantallas de cine en la web.

La teoría sueca del amor (Suecia, Noruega, Dinamarca – 2015) recoge distintas líneas del éxito de las socialdemocracias y traza con ellas una suerte de sociología del conocimiento y la cotidianeidad que parecen transfondear el paraíso en un purgatorio al menos. Frente al dato de Suecia como una sociedad avanzada en cuanto a calidad de vida por habitante, casi un estigma, otra reflexión indica que es uno de los países con el índice más alto de infelicidad.

Para sostener esto, los autores se basan en un interesante chart, que grafica a las sociedades contemporáneas según dos ejes: índice de felicidad / vida comunitaria. Muy interesante porque ofrece imágenes que contraponer a Suecia, con experiencias africanas que revelan cómo la instancia de la comunidad es imprescindible para desarrollar otras redes de resistencia y afectividad en el capitalismo.

Al parecer, la sanción de la individualidad y la proclama del autoabastecimiento de cada uno de los ciudadanos suecos fue fruto de un manifiesto de 1972, titulado “La familia del futuro: una política socialista para la familia”, bajo la socialdemocracia de Olof Palme, donde se estipula que los lazos entre las personas no se basarían ya en la necesidad, que les quedaría cubierta, sino en el deseo, valorándose la independencia y la capacidad de estas solxs.

Ahora, qué pasó con este proyecto, 43 años después, es lo que explica la película. Hoy, el 25% de los habitantes de Suecia mueren solos y sin que nadie se entere ni los reclame.

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Película potente, para pensar en el destino de una Europa que se derechiza cada día más, que sigue buscando su propia felicidad y que está poniendo a prueba cada día su capacidad de integrarse y de incluir.

El documental se cierra con las palabras del maestro Zygmut Bauman, quien, a sus 90 años expresa una verdad arrolladora de la condición humana en el capitalismo: ” “No es verdad que la felicidad signifique una vida libre de problemas. Una vida feliz implica tener que superar problemas, lidiar con ellos, solucionar dificultades y retos. Haces frente a los retos, lo intentas y te esfuerzas. Y entonces llegar al momento de felicidad cuando ves que has podido controlar los retos del destino. Y es precisamente esto: la felicidad de haber superado las dificultades, de luchar contra los problemas, de afrontarlos y superarlos… Esto es lo que se pierde cuando crecen las comodidades”.