Spencer Tunick en Colombia

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La muestra tiene un título bien literal. En el segundo piso del Museo de Arte Moderno de Bogotá, en un barrio áspero, caótico, se exhiben hasta el martes próximo 20 de diciembre los registros de la visita del fotógrafo estadounidense a la capital de Colombia. En 2002 habíamos cubierto desde Leedor su visita a Buenos Aires, y en aquella oportunidad decía Pablo Garber “Spencer Tunick lleva más de una década fotografiando desnudos, pero saltó a la fama por su serie en la que centenares de voluntarios posan juntos para él en una sesión pública y multitudinaria.” Catorce años después Tunick llega a Bogotá y hace su experiencia.
Es así. Conocido por capturar con su lente masas de personas desnudas lleva realizadas más de 90 instalaciones humanas alrededor del mundo, Tunick se inspira en las imágenes del etnólogo Edward Sheriff Curtis, conocido por sus retratos de indígenas estadounidenses a finales del siglo XIX, empezó a tomar fotos de desnudos a finales de 1990 en las calles de Nueva York.
En 1997 realiza el proyecto denominado Naked States (Estados desnudos) y más tarde hizo un proyecto internacional, al que denominó Nude Adrift (Desnudo a la Deriva) tomando fotografías en diferentes continentes incluida la Antártida. En sus recorridos el artista ha realizado obras por ciudades como Brujas, Londres, Lyon, Melbourne, Montreal, Caracas, Santiago, México, São Paulo, Newcastle o Viena.
Esta vez en Bogotá, en junio pasado, más de 6000 posaron desnudas en la Plaza de Bolívar, el Teatro Colón y La Calera. Aquí se muestran ocho grandes fotografías y un video que documenta el proceso de creación del artista y la forma en que los participantes vivieron este momento. Cada una de ellas pudo retirar un ejemplar de una fotografía exclusiva firmada por Tunick.

Todas las fotografías presentan un orden interno. Poses. Las calles del centro histórico de la ciudad o la arquitectura de la plaza Bolivar es superada, ampliada, abarrotada por la cantidad de desnudos humanos: hombres o mujeres separados o juntos. Una masa humana ordenada, geométrica, y armónicamente. Aunque Tunick logra captar lo local es una mirada bien internacional que sostiene una experiencia única y a la vez repetida, fácilmente consumible. Un teatro humano, como la fotografía de nuestro copete

Aquí algo de lo que vimos aquí en Bogotá.

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