Arreta, en el VI Festival Márgenes, cine online

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Se proyecta en la edición VI del Festival Márgenes la producción española Arreta. Un documental desde el cuerpo en plena era post cuerpo, biopolítica, cuir, post queeer, y todo lo que querramos teorizar, pensando la vida desde las prácticas cotidianas, la supervivencia y la capacidad de crear.

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Disimular una cicatriz es mencionado como resignificar. El tatuaje como una segunda intervención, una nueva piel que las incluye, como una suerte de site specific. El tatuaje, el body art, la práctica artística, el documental, el cuerpo como campo de batalla, la enfermedad del cáncer -quizás la más sintomáticamente molecular, celular, incomprensible, insólita y popular del capitalismo avanzado.

El tema es una vez más el territorio corporal, que lejos de ser masa, fisiología, organismo simple y llano clasificable por un patólogo es, más que nunca, cultura. Ainhoa es una chica trans, vasca, que decide resolver la pérdida de un pecho por el cáncer quitándose el otro, y remodelar su cuerpo desde esta nueva experiencia. Esa remodelización incluye tatuarse, y así comienza la película, desde un travelling vertical sobre la superficie de un árbol nudoso al momento en el cual Ainhoa Irueta, acompañada de una amiga, van a visitar a la tatuadora.

Un largo plano vacío durante dos largos minutos, de la sala y al mismo tiempo la conversación desde el fuera de campo, donde hablan de sus cuerpos, y del hacer el documental, y de las dudas que tiene la protagonista, anteceden al título de la película, que es una palabra euskera que puede traducirse por atención. Ese vacío se repite cuando el diagnóstico del cáncer se presente en Mireia, una integrante del equipo técnico. Y es en realidad un interrogante profundo, sobre el sentido mismo de filmar, en el debate vida/muerte.

Marimachos cancerosas, como dice la protagonista, interpelándose desde el mote natural, biológico de género y salud, y pensando ambas categorías como algo cultural. Y lanza la pregunta: ¿se es mujer por tener un cáncer de mama? El potente monólogo en una reunión de mujeres, con una cita fulgurante a Audrey Lorde en sus Diarios del cáncer, de cómo se dan las sesiones de radioterapia (que luego serán, desde un lugar de dolor gozoso, feliz, sesiones de tatuaje), sobre lo productivo y lo reproductivo, lo exitoso, el opuesto discriminador sano/enfermo, la  menopausia, la vejez, la muerte, es una invitación a pensarnos como una mayoría resistente y a articular el dato biográfico y personal, por íntimo que sea, como un dato colectivo. Y el hábitat donde somos. Los planos de la sala de oncología, ese otro vacío, esa ota frialdad, la maquinaria hospitalaria, aparece desolada, enfrentada al cuerpo vivo, a la naturaleza, a los árboles y a las flores.

La pieza está dirigida por Raquel Marques y María Zafra, quienes reivindican un proceso colectivo realizado con Ainhoa Irueta, Mireia Gascón, Tayri Rodríguez y María Berzosa, en un vínculo político y sentimental, personal y público, en un proyecto autofinanciado desde la colaboración en redes. Como documental de observación, sabiendo la trama que lo construyo, se rearma la modalidad participativa. Quizás todos los documentales de este tipo hoy sean, por más asépticos que parezcan, pura participación, porque en tanto proyectos colectivos en los que nos embarcamos todxs, sean pura subjetividad.

Además de poderse ver online hasta fin de diciembre en este link, Arreta se proyectará el martes 13 de diciembre en la Cinemateca Uruguaya de Montevideo, a las 17:30, 19:30, 21:30.

Toda la programación de este festival, aquí.