Sully, hazaña en el Hudson

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¿Esto es Sully? ¿Una película equilibrada y calma que no propone al espectador un shock de estímulos sino al contrario una reposada invitación desde la que preguntarse si una decisión de vida o muerte estuvo bien tomada? Esto es Sully? A esto se reduce la última película de un consagrado y siempre vigente Clint Eastwood, protagonizada por la mega estrella Tom Hanks? Solo esto?

La verdad es que el espectador tendrá todo el derecho a hacerse estas preguntas luego de ver una película al menos desconcertante, sobre todo si se piensa en otras como la exaltada American sniper, por ejemplo, que como decíamos en su estreno, era un arma peligrosamente cargada de ideología republicana.

Aquí, un piloto experimentado, especialista en seguridad de vuelos transcurre los últimos años de su carrera. En el invierno del 2009, a pocos minutos de partir en un vuelo interno de la ciudad de Nueva York y tras un choque con una bandada de pájaros, deberá decidir en cuestión de segundos si su avión, con los dos motores fallados, podrá alcanzar el aeropuerto del que acaba de despegar o sobrevivirá a un aterrizaje forzado sobre el agua del frío invierno del Hudson.

Esa decisión que Eastwood filma sin sobresaltos, sin exabruptos de montaje o de cámara parece colocarnos en una encrucijada como espectadores acostumbrados a este tipo de películas de accidentes. Aquí no se nos invita a la tensión, al nerviosismo, a los saltos de timón como sería de suponer, sino a entender que esa decisión personal, firme y sin dudas corresponde sí y solo sí al factor humano no expuesto al error.

El capitán Chesley Sullenberg, pronto convertido en héroe, sabe que lo que hizo está bien, por momentos los simuladores y la junta de control lo hacen dudar, y es cuando inteligentemente Eastwood pone a funcionar por un lado su aparato de flashbacks que son varios,a lo largo de la hora y media, para que esos signos de duda se disipen. Las alteraciones temporales en la película tienen ese objetivo: resaltar aquello que veremos varias veces, desde varios puntos de vista para comprobar realmente un “trabajo bien hecho”. Y por el otro a su precisa dirección de actores. Tom Hanks tiene sobre sus hombros la carga de contener todo signo de emocionalidad, furia, o gloria.

Dudar y existir es la tesis del hombre moderno, y materializarlo en circunstancias proporcionadas parece el desafío superior de un director que siempre tiene con qué sorprendernos. El individuo y sus decisiones no están libres de lecturas políticas y mucho menos cuando la crisis del sistema convencional está haciendo aparecer novedosos liderazgos pro individualistas.

“Hacía falta una buena noticia de aviones en esta ciudad”, dice un personaje al protagonista en un momento. Aunque sabemos que las noticias de aviones no son buenas por estos dias de diciembre de 2016, les sugiero que se asomen a Sully, hazaña en el Hudson, más no sea para saber cuáles son los vientos que corren por estos días en el particular universo eastwoodeano.