#MDQFEST  2016 All the cities of the North

0
0

 

 

Sobre las costas de Montenegro se encuentra un complejo abandonado hecho durante los años de la Yugoslavia Socialista por una empresa que además fue la encargada de levantar estructuras en Oriente Medio y África en los años 60 y 70. El complejo refleja un proyecto, un momento histórico y postula un tipo de sociedad, toda arquitectura es ideológica.

Dos hombres (interpretados por Boris Isakovic y Boban Kaludjer) sobreviven en este complejo sin  electricidad ni agua corriente, se alimentan a base de frutas silvestres, se bañan con tachos, cocinan papas y preparan café en una estufa antigua. Duermen juntos (eso es la única acción que muestran) en colchones que parecen traídos de otros lados.

Nada se nos explica y a medida que transcurre el film su sentido se irá abriendo lentamente. La única voz que se escucha es en off que no es explicativa solo poética, citas que van desde Pasión, de Jean-Luc Godard, hasta La gravedad y la gracia, de Simone Weil y viejas leyendas serbias como la del príncipe Marko (similares en tono y época a los del Cantar del Mio cid o las de la Chanson de Roland francesa). Todos los tiempos parecen confluir entre esos bloques de departamentos abandonados.

all the

Luego se suma un tercer hombre  (interpretado por el director Dane Komljen) y se suma a este modo de vivir que es de una libertad, seca, triste, melancólica pero llena de creatividad y de ingenuidad y ternura contenidas. El amor parece ser el punto de llegada y de partida de toda acción.

A medida que el film avanza también se van conociendo nuevos lugares dentro del complejo pero la cámara nunca pierde distancia con esos hombres,  por momentos epitelial por momentos costumbrista pero nunca panorámica. La distancia al objeto que se filma también es ideológica.

Promediando el film la cosa se vuelve más explicita un operador de sonido y un cámara aparecen en el encuadre, nada parece desentonar en el lugar y el modo de filmar, eso que conforman los cuerpos y el lugar son un organismo que se adapta a todo.Algo se nos quiere decir pero todavía el mensaje no se forma.

Dane Komljen busca que su cámara haga dialogar a esos espacios fantasmales y esos habitantes y nos muestra que cuanto más cerca está de los cuerpos más se siente una cierta nostalgia no por el socialismo de antaño sino por una utopía colectiva que politice esos cuerpos que deambulan al azar entre esos bloques como si fueran paleontólogos de un Fosil gigante que de tan grande solo podemos dar cuenta de sus partes. Vivir en el fragmento de una totalidad muerta.

All the cities of the North es un monumento al amor atemporal y a la memoria histórica de lo que fue un país que se disolvió en el aire de las bombas y la intolerancia, en una Europa que se quita sus mejores momentos como si fueran moscas de un pasado que le molesta.

all-the-cities-of-the-north