Un balance de la competencia internacional del #MDQFEST 2016

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Un repaso parcial de la Selección Internacional del Festival y un premio mayor discutible

Una corta estadía bien aprovechada durante los últimos tres días del 31º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata permitió a este cronista ver varios títulos, sobre todo de la Competencia internacional, para elaborar esta nota.

Lo primero que cabe señalar, sumando experiencias propias y de varios colegas, es que el premio mayor a la mejor película que recayó en “People that are not me”, debió hacerlo en algún otro título de la Competencia Internacional. Visto el domingo final del Festival en el Salón Auditorium, cuando ya se sabía que había ganado, el film israelí de la joven cineasta y actriz principal Hadas Ben Aroya (foto junto a Alejandro Sammaritano de Cine Club Núcleo) no supera la medianía. Los conflictos de pareja de una joven por momentos explícitamente mostrados en su primer largometraje ya habían hecho objeto de “Sex Doll”, su cortometraje anterior sobre el tema de la sexualidad femenina.

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Resulta rescatable que la propia directora recibiera el Astor de Oro durante la ceremonia de clausura del sábado 26 en el Salón Auditorium. Conducida por Andrea Frigerio, con muchos de los presentes extrañando a Gabriela Radice la conductora habitual, fue uno de los pocos momentos en que el premio fuera recibido por quien lo ganara, sobre todo en el caso de los artistas del exterior.

Así por ejemplo, Radu Jude, el director de la estupenda Scarred Heartsno estuvo presente pese a ganar como mejor director. Quien lo reemplazó fue el actor principal (Gabriel Spahui), mientras que el film rumano debió quizás ganar el galardón a la mejor película. Pese a su extensa duración, logra reflejar y mantener el interés del público al retratar con gran belleza de sus imágenes la penosa y extensa estadía del poeta Max Blecher en un sanatorio privado por causa de la tuberculosis en la columna vertebral que lo afecta. Notable reconstrucción de época durante la segunda mitad de la década del ’30, formato de pantalla cuadrada similar al usado por Lisandro Alonso en “Jauja” y personajes bien perfiles: médicos, enfermeras, pacientes y jóvenes “visitantes” del hospital privado logran una película de gran nivel artístico ya premiado en el Festival de Locarno.

Merecido el premio a la mejor actriz para Sonia Braga por su excelente interpretación como una viuda que se resiste a vender su departamento cuando todos su vecinos ya han aceptado hacerlo a una compañía constructora que planea una nueva edificación. La actual que da nombre al film se denomina Aquarius. Se lamentó nuevamente la ausencia de la actriz de “Doña Flor y sus dos maridos” pero al menos se pudo escuchar la voz de la Braga en una grabación, preparada seguramente para el caso de que ganara.

Más discutible resulta el premio al mejor actor que recayó en Mahershala Ali, uno de los intérpretes masculinos de “Moonlight”. Ali compone a Juan, un cubano que vive en Miami y que protege al personaje central a quien se ve en tres etapas de su vida. Dividida en similar número de capítulos llevan los nombres de Little (niño), Chiron (adolescente) y Black (adulto) y son interpretados por diferentes actores. Cuando chico, Chiron sufre “bullying” de sus compañeros y ya adolescente enfrenta la incertidumbre de su inclinación sexual, con tendencia a la homosexualidad. La película de Barry Jenkins, típica del cine independiente norteamericano, convence por su rigor y acertada creación de climas y lamentablemente es casi imposible que se estrene comercialmente en nuestro país.

Se pudo también ver “Nocturama” de Bertrand Bonello en que un grupo de jóvenes, desde diversos puntos de Paris, realizan atentados para luego reunirse en una especie de centro o galería comercial donde finalmente serán asediados por la Policía. Los jóvenes, “no actores” en su mayoría, no brillan por sus actuaciones y no queda muy claro la motivación de su accionar. El premio a la mejor fotografía (Leo Hinston) parece un reconocimiento exagerado para una obra de escaso interés artístico.

Paradise, la sexta y última película premiada de la Selección Internacional obtuvo el galardón al mejor guión del también director Andrei Konchalovsky, también ausente a la hora de los premios. No pudo verse ya que no se repitió su exhibición el domingo en el Auditorium, lo que hubiese sido preferible a la exhibición ese mismo día de “Paterson” de Jim Jarmusch que no compitió en Mar del Plata. El film del gran director de “Siberiada” está ambientado durante la Segunda Guerra Mundial y su título alude al falso “paraíso” alemán, término usado para justificar u ocultar el asesinato de millones de judíos y otras etnias.

En resumen, una Selección Internacional de mediano nivel de calidad y cuyos restantes seis títulos no se llevaron ninguno de los premios, muy posiblemente por no merecerlos.