#MDQFEST 2016: Historia de una carta

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Dentro del ciclo Revisiones, de este Festival de Mar del Plata 2016 que ya va terminando se presentó la película Historia de una carta de Julio Porter. Un asunto de vida o muerte también podría haberse llamado esta película breve(64 minutos), pero rica en detalles y aciertos que, entrando en código, la hacen disfrutable en la actualidad en su ejemplo de cine romántico.  La pensión y su mesa convocante como en la contemporánea Rosaura a las 10 de Mario Soffici es el marco al que Juan Miguel faltará a la hora de la sopa.  Angel Magaña es ese tipo porteño que un día decide suicidarse sin antes enviar una carta despechada a su amada (Julia Sandoval). Cómo la pintan a ella y como lo pintan a él ya nos deja una noticia sobre lo mal que puede hacerle una mujer hermosa a un hombre tímido. Gran parte de este y otros detalles, se deben a Conrado Nalé Roxlo, que por entonces tuvo un acercamiento con el cine (el fallido proyecto de Una viuda difícil, de Fernando Ayala fue otro). Sus acotaciones le ponen toques inteligentes a la historia en la que el casi suicida se arrepiente y decide recuperar la carta ya echada al buzón.  El guión no esquiva la muerte y son frecuentes las alusiones a lo largo de todo el metraje, por lo general desde un tono irónico y burlón y que llega al protagonista y al público. De hecho, y aquí hablamos de la dirección de Julio Porter, esa carta es escrita y leída por Magaña y nosotros, siendo partícipes de su via crucis que el director maneja con un sentido coreográfico, utilizando varias locaciones de la ciudad.  El paisaje urbano es uno de los mejores registros de Buenos Aires de la década junto con Sucedió en Buenos Aires , de Cahen Salaberry, y algo de Los tallos amargos, del citado Ayala. En su vagar noche y día, con mucho de pesimismo, recorremos La Perla de Flores, el cine Novedades, el Correo Central (hoy Centro Cultural NK). El desdoblamiento del protagonista es manejado con habilidad y fatalismo, en toques de verdadero ingenio visual.  En el programa del Festival, Fernando Martín Peña la destaca como una de las mejores películas de la época.  Es en todos casos, una a redescubrir. La revisión de un título así, permite comprobar que Julia Sandoval, como el motivo de los desvelos del protagonista y segunda en el orden del cast, aparece muy poco en la película. Enrique Chaico es el veterano empleado del Correo, que encara la búsqueda de la aguja en el pajar. Tito Gómez, un demonio de la tentación cordobés, que representa  “la vida” frente a la negritud de Magaña. La presencia de Oscar Alemán y Maruja Montes le dan un tono agridulce al segmento nocturno en un cabaret, con dos resoluciones llenas de piedad para lucimiento de uno y otra.  Inda Ledesma como la hija del cartero y María Aurelia Bissutti como la tímida chica de la pensión también dejan ver una historia detrás. Y también podemos descubrir los casi cameos de Nelly Beltrán y Tato Bores, el afiche de Concierto para una lágrima (que también se proyectó en el Festival) de Porter y la presencia del mismo director en el estaño de un bar al que acude el desesperado protagonista. Como varias películas de la época, termina con una risa tragicómica y el beso de rigor, que motivará un aplauso.

Dentro de los Homenajes que justicieramente tienen un lugar en este 31º Festival de Cine de Mar del Plata, Julio Porter estuvo representado por dos films proyectados en 16 mm. Esta carta, a más de medio siglo después de su estreno, volvió a llegar a seguro destino en su renovado contacto con el destinatario: el público.