#MDQFEST 2016: Carta 12, Praga

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Interesante cortometraje de Vera Czemerinski, que provoca sensaciones ante la demora entre el tiempo y el espacio concebido desde el formato de una postal. Claro que una postal parlante, que toma planos ligeramente extraños (por el punto de vista, picados y contrapicados, áereos, flotantes), y se acompaña de una narración de tipo epistolar entre dos personajes ficcionalizados, donde la directora ha optado por ser Isabella.

La obra puede pensarse como una auténtica experiencia visual, que es posible también en el marco de una instalación de un museo o bienal, y quizás esto sea un desafío que le proponemos a la directora. Mientras, lo potente radica en ese cruce con distintos lenguajes, como son la Literatura (desde el género epistolar, el cuento fantástico, el diario de viaje, la guía turística, la historia y la geografía); el teatro y la performance (porque la voz en off que nos narra es la de la propia Vera); el Cine; la Fotografía. En este último caso, que es el que más nos convoca porque lo estamos viendo en el marco de un Festival de Cine, la tensión que provoca el plano fijo hacia la matriz fotográfica puede plantear también cuestiones con el paisaje y lo pictórico. La fotografía, que es tantas cosas, es el germen del cine, y nace en los diálogos del realismo, antes de 1850. Usar el cine para hacer fotografía, que pareciera que también es lo que hace la autora, dota de otros efectos a sus cartas visuales. En el caso de este tipo de obras, digamos, más integrales, el cruce garantiza otros efectos plásticos, que hacen pensar en Carta 12 como una pieza de videoarte también.

Lo conceptual no es ajeno a la propuesta, la frase de Manuel de Oliveira es todo un homenaje que dota de referencialidad a un tipo de cine, a un tipo de luz, a un tipo de poéticas, con ese remate del maestro portugués puesto al comienzo que abre y cierra lo que vamos a ver, como hacen las cartas que tienen encabezado y despedida: “El tiempo es movimiento en sí”.

La postal cinematográfica que propone la artista es un juego de temporalidades en viaje, de intercambios de contextos distintos, de post-producciones, de personajes de ficción, y lo posterior está por venir y queda congelado, concentrado en una experiencia de 10 minutos.

Potente haberlo disfrutado, con valor además de fundante, porque es ópera prima audiovisual de una serie de cartas que sin dudas, ya se escribieron pero están por hacerse, aún. Que el reloj astronómico de Praga esté presente en esta, es una prueba de ello.