#MDQFEST 2016: Los modernos

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Escrita y dirigida a dúo por Mauro Sarser y Marcela Matta, la uruguaya Los modernos es una rara avis en el cine uruguayo actual. Dentro y fuera de la película (en diálogo entre el director y el público) la consigna es: en el cine uruguayo se premian siempre los mismos directores, ganan los concursos las mismas películas, y el circulo entre crítica, producción y realización resulta difícil de penetrar.

Su sola presencia en esta competencia Latinoamericana del 31 Festival de Mar del Plata parece haberlo logrado.

El primer desafío de Los modernos (la fotografía de Germán Luongo toma Montevideo en bello blanco y negro) es ese: salir del circuito del status quo y poner en el mundo la película que querían hacer en este momento. Contar las cosas que quieren contar sin depender de subsidio nacional o de concurso internacional.

La primera idea, alrededor de la cual se crearon los personajes y las situaciones, gira en torno a un tema que parece sobrenatural: una mujer se embaraza a través de otra mujer que acaba de tener relaciones con su ex novio. En la platea, ese momento funciona como un fogonazo dentro de una historia de relaciones humanas, el amor entre un joven realizador audiovisual y una mujer recién separada que tiene que lidiar con su ex marido, conflicto que termina rompiendo la pareja, un proyecto de presentación a un fondo de financiación finlandés, un nuevo amor, nuevos amores, nuevas sexualidades, formas del poliamor.

Junto a todo esto, el deseo de ser madre o padre frente al deseo de no serlo, y el trabajo que  se debe aceptar, o aguantar, en el mundo de la publicidad y el de la televisión cada vez más ligado a lo comercial, lo banal, lo fútil, lo consumista.

Los modernos habla de todas esas cosas y no lo hace desde la superficie sino que logra ahondar en cierta emoción frente a la búsqueda de la felicidad, más aún, cuanto más grande la familia que conforme ese bienestar, mejor. No importa cuántas madres o padres la constituyan. Una película independiente uruguaya que además de todo eso se da el lujo de homenajear con su tratamiento musical (cruzada por las canciones de Gardel) a Woody Allen.