Ai Wei Wei: Laundromat y Roots and Branches en NY

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Wei Wei se prodiga por todo Nueva York en estos ajetreados días post elecciones de la nueva era Trump. En Chelsea, barrio de las galerías más refinadas, tiene dos exposiciones que se llaman Ramas y Raíces y tienen que ver también con las migraciones.

Con cuatro muestras en total, el artista chino disidente cubre prácticamente Nueva York, conformando un fenómeno único. Estas muestras son:
1- LAuNDROMAT, en la Galería Jeffrey Deitch
2- ROOTS AND BRANCHES, en la Galería  Mary Boone Chelsea
3-ROOTS AND BRANCHES, en la Galería Mary Boone 5th Ave
4- ROOTS AND BRANCHES, en la Galería Lisson

 

LAUNDROMAT

Acerca de esta muestra, el artista nos cuenta que el proyecto comenzó durante su arresto o detención domiciliaria cuando no tenía su pasaporte, pero sí contaba con Internet. Gracias a eso pudo llevar adelante este proyecto y muchos otros que realizó y presentó sin estar presente.

La investigación que da lugar a esta muestra, comenzó entrevistando a mas de 100 refugiados. Las preguntas que se hicieron fueron estas: ¿Quiénes son? ¿Qué tipo de vida tenían antes de ser refugiados? ¿Cómo fue que se convirtieron en refugiados? ¿Qué esperan del futuro?

Las autoridades chinas devolvieron a Wei Wei su pasaporte en julio de 2015 y ahí recién, pudo partir a Berlín para encontrarse con refugiados sirios.

El interés de Wei Wei  por la situación de los refugiados data de su propia condición de detenido domiciliario y de su experiencia como refugiado ya que de niño, su padre, a quien amaba y admiraba profundamente, había sido acusado de derechista y obligado a recluirse con toda su familia en un campo de detención en la misma China.

Según sus propias palabras, vivir como paria, como sub- humano y como amenaza para la sociedad en el propio país ha sido una experiencia muy dolorosa que lo marcó para siempre.  Esta es una de las razones por las que se involucró y se acercó al campo de refugiados en  Moria en la isla de Lesbos.

Se involucró fuertemente con la causa en Indomeni, dado que los refugiados parten de sus lugares por la guerra, escapando del peligro y tratando de sobrevivir. En algunos casos han perdido todo, incluso la familia. Ai Wei Wei cuenta que su compromiso con la obra que refiere al campo de concentración en Indomeni comenzó cuando se encontró con un joven que temblaba bajo la manta que lo cubría, el joven de unos 18 años acababa de perder un brazo.

El artista comprende que no se trata de darles ropa, té, comida o dinero, se trata de hacer oir sus voces, que sean reconocidos como personas. Por eso concibe esta obra como plataforma desde la cual ellos mismos dan cuenta de su condición de persona. Como artista, Ai Wei Wei puede crear esa plataforma.

Es así que se dirige a Indomeni para seguir a los refugiados hasta que se cierra el flujo de llegada y se impide el arribo de más grupos. La ruta de los Balcanes para llegar a Europa era por Macedonia, pero al cerrar esta frontera el campo se llenó de 15000 refugiados en tiendas provistas por las ONGs sin asistencia oficial, y las ONGs no logran suplir las terribles carencias que padecen. La inclemencia del tiempo influye, durante la visita de Wei Wei llovió en forma constante, y los campos se convirtieron en barro puro. La situación era dramática, mojados, teniendo para comer un sándwich frío y esperando noticias favorables. A esa altura el artista sentía que no podía hacer mucho, entonces comenzó a tomar fotografías para reflejar y poner en evidencia estas condiciones porque en general no se reconoce este drama y algunos prefieren directamente ignorarlo.

Dadas las condiciones, el artista había decidido hacer un documental. Directamente eso. Con diferentes equipos cubrirían historias, lo que les pasaba a los refugiados, llegando a filmar en Grecia, Turquía, Líbano, Jordan, Israel, Gaza y Kenia. Llegó a visitar 20 campos y entre los entrevistados figuran voluntarios, políticos, contrabandistas, sepultureros, y un sinnúmero de refugiados. Visitaría más lugares en Afganistán, Iraq, Pakistán, en fin, la lista continúa.

 

Cómo surge la idea de una lavandería o LAUNDROMAT

Una de las primeras cosas que Ai notó al filmar fue el afán de las personas por cambiarse la ropa sucia. Venían andando por  campos, bosques y atravesando mares.

No habían tenido ninguna oportunidad de atender su higiene hasta que llegaron a Indomeni. Ahí recién pudieron lavar y colgar las  prendas de vestir en los cercos de alambre tejido. Cuando  fotografiaron esas prendas,  todavía ni pensaban en incluírlas en una muestra. Eran lo único que estas personas habían podido traer de sus casas. Pero llega la orden de abandonar el campo y al dejar Indomeni, junto con las ropas, queda alguna mamadera, o un ejemplar de la Biblia, etc.,  todos pequeños objetos personales que en algún momento habían sido indispensables para sus dueños.

Al abandonar Indomeni, porque así lo determinó el operativo de las fuerzas oficiales, esas prendas fueron destinadas a rellenos de terrenos y ahí fue que Wei Wei decidió que haría algo con ellas, hasta comprarlas… con tal de que no las destruyeran.

Los funcionarios locales fueron comprensivos con el proyecto que presentó Ai Wei Wei y aceptaron cargarlas en un camión para el proyecto. Miles de frazadas, prendas de vestir, zapatos, objetos personales, todo tan sucio como nos podamos imaginar, fue trasladado al estudio del artista en Berlin, donde muy cuidadosamente se lavó todo, pieza por pieza,  todo lo que había llegado en el camión.

Cada artículo fue lavado, secado al vapor, planchado y registrado. Tal como lo hubiera hecho un lavadero. Se colgaron las prendas en percheros según tipo de prenda, color, tamaño, como cualquier lavadero.

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El trabajo que se exhibe en la Galería de Jeffrey Deitch, es el de las ropas en percheros ocupando el espacio principal, como evidencia de lo acontecido en Indomeni.

Según Ai Wei Wei, su trabajo es un trabajo total, de todos los que participaron, filmando,  investigando, archivando, registrando, todo es parte del mismo esfuerzo. Ha sido un trabajo colectivo.

También se incluyen copias de un poema de Allen Ginsber, amigo del artista, cuya voz refleja la crisis de refugiados en Bangladesh de principios de los años ¨70. la historia es la misma y lamentablemente no hay garantías de que no siga sucediendo.

Acà màs fotos:

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