La larga noche de Francisco Sanctis (II)

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¿Qué tenemos que ver nosotros con esta historia…hoy?  Cargamos sobre nuestras espaldas la pregunta que se clava el protagonista del film, Francisco Sanctis (Leonardo Medina).
El reinado del viento sobre bloques de grises edificios (¿cárceles?..¿manicomios?), amaga apenas un estrecho y breve sol. Un joven matrimonio desayuna con sus dos pequeñxs hijxs…rutina grisada… nada extraño…hasta que asoma el miedo en breve escena muda. Una caja para incentivar al hombre gris y a su familia. Para lo otro aún no es tiempo…
“Alimentos Nicanor buenos días”
Un poema abandonado…un poeta encajonado. A la hora ¿señalada? El retorno del pasado, aquel beso, el poema, dos nombres y una calle…una cifra…¡memorizalo!
Los nombres corren peligro de ser borrados, otra cifra
¿Qué tengo que ver yo…?
(Espacios…encuadres…estrechos…agobiantes…ni aire)
Sonidos…voces…notas…pasos…murmullos…canciones...recuerdos enlatados…
(magnífico diseño de sonido de Abel Tortorelli)
“Una sola cosa…y no más”
Callejas estrechas (¿un cementerio abierto a esas horas?). Las sombras apuran el miedo. La gravedad de los encuadres, cabezas partidas, cuerpos fragmentados, manos, perfiles, espaldas paranoicas, pasos apresurados. Las cañerías del espanto.
La voz de Olmedo (ecos de las “comedias” de esos tiempos…que desnudaban cuerpos para ocultar otros) las carcajadas y el miedo, (cine y dictadura)
Julia y Bernardo, Lacarra al…(volver a memorizar)… Afuera/adentro la noche es selva negra. ¿Cruzar al otro lado del silencio? ¿Qué encontraríamos?
El gran cineasta-documentalista chileno Patricio Guzmán expresa (en cada oportunidad que se le presenta) el siguiente concepto:
“Cuando mucha gente dice bueno ya está bien de hablar del pasado, ya basta, ya se habló demasiado (de la dictadura de Pinochet o de cualquier otra) yo les digo y te digo que (aún) no se habló nada.”
La cuestión…el dilema es qué decir y sobre todo cómo decirlo. Aún hay períodos de nuestra historia ni siquiera aludidos por el cine (sobre los que estamos tratando de pensar) para dar un solo ejemplo: el período que va desde el 20 de junio de 1973 (la masacre de Ezeiza) al 24 de marzo de 1976 (fecha del último golpe cívico-militar). ¿Alguien se atreverá contra estatuas y Padres Celestiales?
La larga noche de Francisco Sanctis es un milagro (laico) entre tanto “espectáculo” y “entretenimiento” para “la familia”. Está a las alturas de obras como “Juan como si nada hubiera sucedido” (Carlos Echeverría), “Un muro de silencio” (Lita Stantic), “Garage Olimpo” (Marco Bechis), “M” de Nicolás Prividera, “Los rubios” (Albertina Carri) y un par de documentales más…
Reafirma contundente que el cine es conmoción y pensamiento crítico. Que no es necesario mostrar al monstruo arrojando fuego por las narices…ni publicidades de autos verdes. Lo ominoso no es fácil de capturar. Andrea Testa y Francisco Márquez lo logran a través del cuerpo de esta “ficción” expresionista y a través del cuerpo del protagonista…del excelente actor que es Diego Velázquez (que no necesita de gritos ni de falsas acrobacias).
Y destaco (por segunda vez) el artesanal diseño sonoro de Abel Tortorelli.
¡Que los espectadores emancipados acompañen este magnífico film!