Las últimas lunas, Furio Bordon

0
0

Federico Luppi encarna magistralmente a un hombre ya muy mayor que prepara en su habitación la mudanza al geriátrico. Mientras se desprende de su hogar, entabla un diálogo con su esposa que murió más joven (Susana Hornos, también la directora) y con su hijo (Ramiro Vayo), quien le ayuda a definir su partida.

Porque la vejez nos llega a todos. No la queremos ver. El anciano que está demás no es novedad en ninguna familia. Se siente demás o así lo hacen sentir sus familiares o la sociedad misma. Los padres cuidan de sus hijos; muchas veces no son retribuidos con el cuidado de ellos. Ahora bien, si hay un pasado con algunos puntos oscuros, se pueden comprender las reacciones de un hijo que ha padecido cierto sentido del humor un tanto excéntrico y dañino por parte de sus padres.

Una esposa de presencia fantasmal ayuda a ver quién era este hombre en su pasado. Una relación de cariño profundo une a ambos: es admirable. Uno se pregunta cuántas parejas quisieran llegar así, de grandes. La diferencia de edad genera un vínculo casi paternal. El hijo ayuda a armar la valija y se puede apreciar la presencia simbólica de este objeto: contiene todo, pero no puede llevar en su interior los afectos, que permanecen como lazos intangibles, aunque mucho más sólidos que las cosas materiales.

Cuando un anciano se va al geriátrico, siempre surgen varios temas: ¿quién ha tomado la decisión?, ¿se podrá adaptar a la nueva vida?, ¿no es algo terrible apartarlo así de su entorno más íntimo? En este caso no tenemos en claro de quién fue la decisión. Parece que fue él mismo, si bien pronto vendrán los cuestionamientos; aquellas dudas tan fuertes no dejan ver con claridad. ¿Se trata de un exilio forzado o voluntario?

La reconstrucción de un pasado, la imaginación de un futuro, la proyección y la especulación sobre la realidad son puntos clave en el argumento. La última parte, donde el personaje de Luppi dialoga con una planta, es de una fuerza considerable porque muestra la soledad en la que está inmerso. El dramatismo de las escenas no es logrado a través de grandes acciones, sino de pequeños gestos.

La esposa difunta es un personaje de extrema ternura; el de Luppi inspira tristeza y una gran empatía, y los monólogos sostenidos por el actor son sorprendentes. Vayo también realiza un gran trabajo y en su personaje se puede apreciar el agobio que siente por las circunstancias. Hornos se destaca, asimismo, en la dirección. Las últimas lunas del autor italiano Furio Bordon fue la última obra realizada por Marcelo Mastroianni en teatro y esto llamó la atención de Luppi. En esta versión se lucen las interpretaciones muy ricas de los tres integrantes. Ellos muestran las diferentes aristas que presenta la personalidad de cada uno.

Ficha técnico-artística

Autoría: Furio Bordon; Actúan: Susana Hornos, Federico Luppi, Ramiro Vayo; Escenografía: Eliana Sanchez; Diseño de luces: Pedro Zambrelli; Fotografía: Gianni Mestichelli; Diseño gráfico: Yael Silva; Asistente de producción: Lucía Tomas; Asistencia de dirección: Lucía Tomas; Prensa: OCTAVIA Gestión Cultural y Comunicación; Producción general: Susana Hornos, Pablo Silva; Dirección: Susana Hornos

CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN
Corrientes 1543
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 5077-8000 int 8313
Web: http://www.centrocultural.coop
Entrada: $ 200,00 – Viernes – 20:00 hs – Hasta el 25/11/2016