“La ópera debe ser conocida y disfrutada por todos”, Ignacio González Cano

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Ignacio González Cano es bailarín, coreógrafo y director. Nació en Juan Bautista Alberdi (Provincia de Buenos Aires) y desde los cuatro años está conectado con el baile. Actuamente, dirige Agrippina de Georg Friedrich Händel, un espectáculo que presenta Buenos Aires Lírica, con la dirección musical del maestro Carlos David Jaimes.

Ignacio nos cuenta sobre la puesta y sobre su postura personal acerca de la relación entre la ópera y el público.

¿En qué consiste la fusión entre ópera y teatro musical que ofrece Agrippina?

Resulta muy difícil establecer los límites entre uno y otro. Es una cuestión de mirada más que de clasificación técnica. Entiendo que la ópera posee la estructura de lo que comúnmente llamamos teatro musical ya que estamos hablando de melodrama, más allá del estilo y de la técnica utilizada. En este sentido, podría decir que, por tratarse de una versión libre, la adaptación de la obra la puso más en contacto con aspectos actuales que se relacionan al teatro musical, uno de ellos, por ejemplo, es la duración. En nuestra versión, el tiempo empleado es de una hora y cuarenta minutos a diferencia de las más de tres horas que dura la ópera original. También el hecho de hacer uso de nuestro idioma y reemplazar los recitativos por texto hablado hace que para el público sea más cercana la relación al estilo de melodrama actual.

Hay una movida por acercar la ópera a un público más heterogéneo, ¿qué pierde en esto la ópera clásica y qué gana?

No creo que la ópera clásica pierda, al contrario, tiene mucho por ganar ya que sin público no hay espectáculo. La idea de que la ópera pertenezca a un círculo reducido no me agrada, ya que considero que debería ser conocida y disfrutada por todos. Aquellos que han tenido la oportunidad o la suerte de vivir la ópera desde siempre podrán seguir haciéndolo. La diferencia es para quienes como yo han nacido o viven e el interior del país, y los teatros líricos no son parte de su cotidianidad. Ahí es adonde debemos poner el foco, en acercar el género a esa gente; quizá sea esta una manera.

¿Qué tuviste en cuenta para armar la puesta en escena?

Sin dudas, lo más importante fue consustanciarme no solo con la obra, sino también con el espacio escénico donde iba a ser montada. El teatro Picadero es una bella sala pero desde ya no está pensada para recibir una opera tradicional. Las dimensiones del escenario, la distribución de la platea, la ausencia de un foso de orquesta entre otras particularidades fueron aspectos muy importantes y desafíos al momento de plantear el mecanismo escénico.

¿Por qué Händel y esta obra en particular?

Esa no fue una decisión personal. Cuando Buenos Aires Lírica nos convoca a Carlos Jaimes y a mí para esta nueva idea, el título ya estaba elegido. Entiendo que la temática de Agrippina es, además de universal, también perfectamente adaptable a cualquier época. La lucha por el poder, la ambición desmedida y además contada con una dramaturgia exquisita son elementos fuertes al momento de pensar en una versión libre. Desde lo musical, al pensar en público neófito, creo que Händel es, sin dudas, un compositor emblemático cuya música enamora. En definitiva esa es la idea, enamorar a nuevo público.

Como espectador de ópera, ¿qué te gusta ver en un espectáculo de este tipo? 

Como espectador me resulta difícil pensar objetivamente y dejar de lado mi mirada artística. También creo que lo mínimo que espero de un espectáculo que implica una versión libre es que resalte la naturaleza y los aspectos más importantes del original; que me permita conocer o presumir las características del autor, sus necesidades, su mundo. No me considero conservador pero tampoco caprichoso al momento de ver o hacer arte, simplemente necesito que lo que veo y oigo sea orgánico; eso me atrapa.

¿Cómo te conectás con Buenos Aires Lírica?

Me conecto con Buenos Aires Lírica por intermedio de mi referente y maestro, Marcelo Lombardero. Fue él quien me convocó para hacer las coreografías de su versión de Carmen, tiempo atrás. Luego siguieron otros títulos como Don Giovanni, Romeo y Julieta, Jenufa y Rusalka. Conocí el mundo de la ópera en BAL y para mí es realmente emocionante que Frank Marmorek y el equipo me hayan convocado para esta experiencia, por lo cual siento un profundo agradecimiento y una gran responsabilidad.

Funciones: 24 y 31 de octubre / 7, 14, 21 y 28 de noviembre; Teatro Picadero (Enrique Santos Discépolo 1857); Reservas: 5199 5793 todos los días de 12 a 20.