Aquello que me llevó a partir, Sergio Beron, Sebastián Saslavsky

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En apariencia el viaje que realiza el personaje que interpreta de manera justa y equilibrada Sebastián Saslavsky, en la obra Aquello que me llevó a partir, comenzó antes de la escena, como si un encuentro con lo real lo hubiera rescatado de la pasividad contemplativa y lo hubiera impulsado a la acción que observamos.

La acción de partir es lo único que promete una experiencia en relación a la verdad. De hecho es lo que logra descomponer las vivencias pasadas del personaje en un entrecruzamiento entre ficción y realidad narrativa en el presente de la espera. No es aleatorio que el espacio que Sergio Berón y Sebastián Saslavsky imaginaron para su obra sea un aeropuerto, uno de los espacios que el antropólogo francés Marc Auge llamó “no-lugar”. Un lugar sin identidad, un espacio de tránsito y de consumo producido por la modernidad.

La antítesis del no-lugar, según Auge, es el lugar antropológico que es identitario y constituye parte de lo que define al individuo. Si bien en la obra nunca se mueve del aeropuerto, el personaje parece estar en un limbo entre ambos espacios, ya que las llamadas telefónicas que realiza a su amigo de toda la vida para encargarle que cuide de su casa, lo siguen aferrado a su lugar antropológico.

Me pregunto si la espera para un personaje como éste es una pérdida de tiempo.

Boris Groys en su ensayo Volverse público afirma que hoy estamos atascados en un presente que se reproduce así mismo, sin dirigirnos hacia ningún futuro. Perdemos el tiempo, sin ser capaces de invertirlo de un modo seguro, de acumularlo aunque más no sea utópicamente, dice.

El aeropuerto es un lugar que genera pérdida de la perspectiva histórica y esto, a su vez, genera el fenómeno de un tiempo desperdiciado, improductivo. Sin embargo, uno puede también interpretar este tiempo perdido más positivamente, como tiempo excesivo. En términos de Groys, como un tiempo que atestigua que nuestra vida es un puro ser-en-el-tiempo, más allá de su uso en el marco de los modernos proyectos económicos y políticos.

El personaje, en apariencia, es solo un hombre enamorado que se ha vuelto parte de la cultura del simulacro y expone su intimidad ante una audiencia televisiva que ríe sus desgracias. La mirada pública le construye una realidad ficticia no menos real que la realidad misma. Sin embargo la espera es lo que lo vuelve un héroe posmoderno, hay un momento en el que gracias a la iluminación, lo vemos afectado por la aceleración del tiempo.

Recomiendo Aquello que me llevó a partir por la poética de los objetos y de la iluminación, pero principalmente porque la dirección logró una puesta sencilla sobre las luchas del héroe postmoderno, el tiempo y los espacios desterritorializados. Esperar en un lugar de tránsito como el aeropuerto es una hazaña contra la temporalidad de la urgencia.

Ficha técnica

Autoría: Sergio Beron, Sebastián Saslavsky; Actúan: Sebastian Saslavsky; Vestuario: Luciano Rosini; Escenografía: Cristian Cabrera; Iluminación: Leticia Agesta; Asistencia de dirección: Natalia Jimena Suárez; Colaboración artística: Soledad Cardigni, Andrea Guerrieri, Natalia Jimena Suárez; Puesta en escena: Sergio Beron; Dirección:Sergio Beron