Lo autobiográfico al servicio de la narración, entrevista a Agostina Luz López

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Hoy, en El Cultural San Martín, se presenta Los milagros, de Agostina Luz López. Es este un material audiovisual de la infancia de las actrices Martina Juncadella y Carla Fonseca (madre e hija en la vida real) que queda puesto al servicio de la ficción.

En una charla con Agostina, conversamos acerca de los límites entre lo autobiográfico y lo ficcional.

¿Qué procedimientos utilizás en este pasaje de lo vivido a lo ficcionalizado?

Los procedimientos y la forma para mí son muy importantes en el teatro. Cuando empecé a trabajar en la obra, estaba la idea de que el eje era la maternidad, la relación madre e hija y también la idea de Martina de pensar en el futuro: ¿seré madre?, ¿cuándo me voy a morir? Entonces, yo empecé a escribir unos textos donde sí había ciertas cosas que me remitían a la relación entre mi madre y yo, y también luego se sumaron la actriz Martina Juncadella y su madre real, Carla Fonseca, y es como si lo vivido fuera por un lado lo vivido por mí, y por otro, lo vivido por ellos. Nada de lo que sucede en la obra remite a cosas que ellas me contaron, sin embargo, ellas están ahí, en escena, siendo madre e hija de verdad y de ficción, y esos planos se cruzan y generan algo interesante, que igualmente en la obra está intervenido todo el tiempo por otras cosas que van pasando, por otros procedimientos que la obra utiliza. De alguna manera en mis obras siempre parto de cosas vividas, pero que las pienso como formas, las abstraigo, se convierten en otra cosa.

¿Cuánto de autobiográfico recorre toda tu obra en general?

Quizás la palabra autobiográfica esté un poco vapuleada. Siento que parto de experiencias, de sensaciones personal. Y sí creo que hasta el momento es bastante cercano ese límite, son experiencias que puedo reconocer porque me parece que el estilo que uno tiene siempre será autobiográfico aunque lo que cuente no le haya pasado o no lo haya vivido. Quizás ahora siento que algo empiece a cambiar o a despegar. Mi anterior obra era sobre el padre y esta sobre la madre; siento que ahora está cerrando una etapa.

Pensando desde el lado del público, ¿te parece importante o no que el espectador sepa que lo que se está contando tiene un origen en un episodio autobiográfico?

No me parece importante porque esto no es un biodrama. Y de hecho ese episodio es bastante difuso. Es una mezcla de mis experiencias, mis ganas de hacer teatro de esa forma, de usar esos procedimientos y de lo que me traen las actrices, lo que traen sus cuerpos. Todo se usa al servicio de la narración, que es una ficción y que toma elementos reales, pero los pone al servicio de otra cosa.

Contanos un poco de tu participación en el Festival internacional de Dramaturgia Europa + América.

Me convoco Matías Umpierrez y me acercó el texto de Danien Mezger. Fue realmente un desafío porque el texto estaba alejado de lo que usualmente son mis temas. No sé como mucho del mundo del rock ni tampoco de Britney Spears. Sin embargo, el texto estaba muy bien escrito, y me parecía interesante probar dirigir solamente, ya que mis obras siempre están escritas y dirigidas por mí. Además el texto era muy libre en relación a lo que proponía para la puesta en escena. De hecho, yo probé que sea hecho por una mujer cuando el narrador era un varón, incorporé en escena un personaje que solamente estaba aludido y no aparecía como voz. O sea que intervine sobre ese texto tomando decisiones que tenían que ver con mi forma de mirar o digerir ese material.

¿Qué lugar ocupan las mujeres en tus obras?

Siempre trabajé mucho con mujeres, pero sin pensarlo, se fue dando, aunque en mi obra anterior, La laguna, trabajé con Germán De Silva. Y en esta, ya desde la idea en sí, el linaje de mujeres era importante, y esa intrusa que viene a usurpar a la familia también me parecía que tenía que ser una mujer, porque era como un alter-ego o un espejo de todas ellas. Hoy en día con todos los asuntos que están sucediendo en la sociedad, los reclamos de las mujeres, las preguntas sobre los géneros, me hago muchísimas preguntas. Siento que es un momento de reflexión muy importante, donde nos atraviesan miles de corrientes distintas. Pienso mucho en lo femenino y lo masculino como energías que todos los seres humanos poseemos. Por eso quizás no es fácil responder la pregunta. Sin embargo sí, hay muchas mujeres que ocupan un lugar importante en mi obra, y lo femenino como energía es algo que puedo reconocer, cierta manera de asociar, algo más ramificado y menos narrativo en el sentido más convencional de la palabra, algo que va por asociaciones y cierta sensibilidad que puedo reconocer que me atraviesa, y así debe atravesar mi obra.

El Cultural San Martín / Sala 3 | Sarmiento 1551 | CABA | Hoy a las 21.

Facebook: Los milagros | Duración: 60 minutos