“El límite que linda entre el deseo y el amor”, Entrevista con Viviana Foschi

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Entrevista a Viviana Foschi en relación a la obra que dirige: “Conjuro para Venus y Adonis (Love Me)”. Actualmente puede verse en Espacio Urbano (Acevedo 460) los viernes a las 21. Es una obra que reúne el teatro, la música renacentista en vivo y los recursos del circo, interpretada por actores, músicos, una cantante de ópera y acróbatas.

¿Qué nos cuenta el texto  Venus y Adonis, de William Shakespeare sobre el que está basado la obra?

En su poema narrativo, W. Shakespeare toma el momento en donde Venus intenta reparar, mediante continuos juegos de seducción, su vínculo con Adonis, pero él la rechaza una y otra vez. Tanto es lo que no desea escucharla que tampoco atiende cuando ella le previene del jabalí. Así cuando la bella Venus logra poseer en sus brazos al joven, éste ya está muerto.  

¿Cómo surgió la idea de realizar esta versión?

Siempre me interesó la temática del amor y sus diferentes universos simbólicos. En este caso, de lo que se trata, es el deseo de amor. El camino para conseguirlo, el deseo de hallarlo. La insaciable búsqueda y a la vez la falta que aumenta cada vez más la llama. Qué otra manera de abordarlo sino a través de las palabras del genio de Shakespeare. En ésta versión se agrega un conjuro, un rito. Me interesó trabajar con ese límite delgado que linda entre el deseo y el amor

¿Cuáles son las características del teatro isabelino? ¿Las retomaron?

Hablar de teatro Isabelino puede llevar muchas hojas y muchos libros, pero me voy a detener en algunas de sus particularidades: las representaciones se realizaban a media tarde, a la luz del día; el elenco estaba integrado por intérpretes masculinos, cantantes y músicos. El vestuario no era signo y previo a las funciones, se rezaba a la reina. Estas cuestiones eran muy propias de los teatros fundados por la Reina Isabel, como “El Globo”. En esta versión, el elenco está conformado por hombres y mujeres pero retoma el espíritu de aquellas representaciones, dónde había un Bufón, un poeta, músicos y acróbatas. La finalidad era entretener y sorprender al rey mientras degustaba su banquete. Así retomando memorias medievales, se me ocurrió traer ese modo de narrar a nuestro tiempo, el posmoderno; y también en homenaje a los 400 años de la muerte del escritor inglés.

¿Ya se había representado este poema en teatro?

Sí, ya hubo algunas representaciones, pero es la primera que se fusiona con el lenguaje circense. Las otras que he conocido, tenían un formato más unipersonal y tomaban algunos pasajes, no el poema completo. También existe en la ópera.

¿Qué aporta de nuevo esta puesta al poema?

Bueno, como dije en la pregunta anterior, esta cruzada por el arte circense y también contiene la estructura griega clásica donde los coreutas se desdoblaban y asumían roles. Quizás esta combinación de estéticas y artes hoy ya no se utiliza, pero en aquellos tiempos era muy representativa en los modos de pensar y compartir el hecho artístico.

¿Cuáles son los desafíos de trabajar este texto de Shakespeare?

El gran desafío es la lírica y cómo enunciarla. También cómo llegar a un espectador que habla de otra manera en su vida cotidiana y que está más estimulado por lo visual.

¿Utilizaron el texto original o una adaptación?

El texto original.

¿Cómo fue el proceso de elegir al elenco?

Primero me ocupe de los artistas circenses, luego del bufón y los músicos y a lo último, de los actores. Preferí comenzar por esas partes que me parecían las más nuevas en el modo de abordarlo, pero al final fluyeron con armonía y velocidad. De hecho son artes que manejan tiempos menores que el teatro por su técnica. Fue muy enriquecedora la fusión de los engranajes y el aprendizaje de cómo combinarlos potenciaba constantemente lo creativo.

¿Qué me podés decir de la intervención musical del laúd, el músico y la cantante?

Evocan la época Isabelina y la misteriosa relación entre William Shakespeare y el Laudista John Dowland. Respecto de la puesta en sí, decidí convocar a Emilio Cervini, compositor y Laudista, quien rompiendo un poco ciertos límites de lo antiguo ortodoxo, fue creando la música que hoy es una pata fundamental de “Conjuro para Venus y Adonis (Love Me)”. A su vez, también se sumó Nati Iñon, cantante soprano, quien fue invitada para poder profundizar ese fragor melancólico propio del siglo XVI con su maravillosa voz. Por último, decidimos cruzar toda esa veta musical (más representativa de aquella época), con el sonido tan particular del Metalofón, instrumento que incluimos para generar otra atmosfera por dentro de la magia circense y mismo también para potenciar el vuelo metafórico de lo que “se va narrando” en escena

¿Cuál es el rol de la acrobacia en esta historia?

Sorprender, entretener y producir metáfora, como así también evocar el espíritu de aquellas representaciones en la corte.

¿Cómo se vincula la obra de Shakespeare con tu formación y recorrido artístico?

William Shakespeare siempre me interesó por sus temáticas y sus construcciones dramáticas, como su lenguaje, erudito. Aunque cada vez que lo abordo comienzo a sentirme parte de ese grupo que opina que William debería ser tocado en su lengua original, simplemente porque en la traducción realmente se pierde la riqueza de los artilugios de su voz .Es como deformar a un Borges en la traducción. En mi experiencia, realicé algunas obras como “Hamlet”, “Rey Lear”, “La violación de Lucrecia”, “Romeo y Julieta” y “La Tempestad”.  También fui docente de Teatro Shakesperiano (estuve a cargo de su implementación, el montaje y el entrenamiento del actor en varias instituciones, tales como: Universidad Caece y su departamento de Arte y Cultura, el instituto inglés Liverpool y en otros workshops teatrales).