Principio de fuga, Francisco Cascallares

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“Cada episodio cambia un poquito para mostrar nuevos eventos, pero la idea general es siempre la misma”. Este fragmento de uno de los cuentos de Principio de fuga podría leerse como una síntesis de la poética que está detrás del libro: una poética de la repetición.

Francisco Cascallares nos presenta un texto que puede ser leído desde diferentes miradas, pero que, sin duda, en una de esas miradas deviene en un metatexto. En este sentido, todos los relatos confluyen en el desierto como símbolo de lo reiterado, de lo monótono, pero también de la intemperie y de lo árido: “El desierto seguirá llevándose todo, a su ritmo, sin precipitarse, hasta asimilarlo para siempre”.

La repetición, además, se relaciona con el tiempo, el gran tema del libro porque es el tiempo “el que persigue las cosas hasta demolerlas”. Personajes solos, desolados, atrapados por la rutina, deambulan en un tiempo cíclico donde no hay diferencias entre el afuera y el adentro: “Él no decía nada, y tampoco la radio (turbulencia, estática, siempre), y ella se limitaba a mirar cómo todo el desierto pasaba a su lado, casi silbando, obsesivo en su redundancia, carcomiéndoles el auto en secreto”. El título, entonces, adquiere significado a la luz de esta interpretación: hay que buscar un punto de fuga para escaparse hacia una dirección que, sin embargo, está en el infinito como imposibilidad. Lo que queda de ese intento de huida es el vacío, que ya está preanunciado en el epígrafe del libro, un vacío existencial que oprime a los protagonistas desde las situaciones hasta los diálogos.

Como parte de una tetralogía en curso, Principio de fuga continúa el libro anterior Cómo escribir sin obstáculos a partir de ciertos temas o motivos, o a partir del estilo tan definido de Cascallares: muy descriptivo, preciso, donde nada parece ser mero adorno. Como en el anterior, también la escritura es tema de este nuevo libro, por ejemplo, en los cuentos “Abordaje” o “Un hombre de la Tierra va a volver a la Tierra”: otra variante de la metáfora de la repetición –el relato dentro del relato–.

Francisco Cascallares es, sin dudarlo, un escritor que sabe que la escritura es trabajo, es la búsqueda de la palabra más adecuada, es exploración y, por qué no, principio de fuga hacia regiones que cada lector irá develando.

Principio de fuga, Francisco Cascallares, Notanpüán, 2015, 212 págs.