Sobre Migrantes de Alejandro Lipszyc

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Las ciencias sociales se encargan de estudiar los comportamientos de los individuos como seres sociales. El arte en cierto modo no deja de ser sensible a instancias o acontecimientos que son suceso o problemas de una época.

El retrato como género en la historia de nuestra cultura occidental nos acompaña desde tiempos ancestrales. La fotografía desde su descubrimiento a mediados del siglo XIX ha operado como medio incansable en este sentido, siendo medio indiscutido del retrato en todas sus formas epocales.

Hoy unos cuerpos nos miran en estas fotografías, son seres que nos despiertan afección. ¿Somos nosotros ?

Ellos se presentan frente a sus casas, las cuales van a dejar para no saber cuando regresar. Una partida sin fecha de retorno, ellos nos miran sin súplicas, sin ánimo de comparecernos , solo nos miran.

Nosotros leemos en sus cuerpos un estado de impaciencia y a la vez de quietud.

Esta paradoja invade estos retratos, ellos están siendo vistos x la cámara en el momento justo antes de partir, antes de dejar su cuadra, sus afectos , sus ancestros.

Ya no miran para atrás, ellos van en busca de un futuro.

Desde los orígenes de la humanidad a habido distintos tipos de migraciones, pueblos que van llegando y otros que van partiendo. Los migrantes de estas fotos no son como los que vemos en los registros de imágenes históricas de nuestro país. Sucede algo que nos llama a reflexionar y es el hecho de que nuestros ancestros inmigrantes venían en comunidad, siempre se los observa en grupos numerosos.

A diferncia de los migrantes  del 2002 de estas fotografías, ellos se van solos, una pequeña familia es el grupo más grande. Seguramente este rasgo es característico de una época, un momento en donde los que se fueron eran en su mayoría hombres y mujeres que a pesar de su condición de clase, fueron a buscar un futuro a otras regiones.  El futuro siempre se trasluce como algo incierto pero en 2002 en Argentina era clara la crisis social y económica que forzaba la huida.

Toda obra se re-significa  en relación a su contexto, hoy los migrantes del 2002 nos miran en un 2016 también opaco, lleno de incertidumbres y de rostros serios. Sus rostros son un espejo que nos refleja a nosotros perplejos, sin valijas y sin futuro.

Porque tal vez ese futuro que pensaban nuestros abuelos; los que venían a estos cines a quedar admirados por las proyecciones de films, ya no existe.

En un presente que se escurre como agua, el futuro se avecina sin signos claros. Tal vez solo nos quedan los rostros, los cuerpos, los gestos. Somos cuerpo migrante que sobrepasa y convive con la herida de un ¨no futuro¨.  Tal vez podamos hacer migrar nuestros gestos, tal vez no tengamos que ir tan lejos. El mundo es un complejo espacio que opera con lógicas cada vez más expulsivas; solo en nuestras poéticas y memorias podremos hacernos un espacio para migrar.

 

Exposición de fotografías de Alejandro Lipszyc
Complejo cultural Plaza
Campos (33) 2120. San Martín centro
5 al 28 de octubre de 2016.