Digan whisky, entrevista a Gastón Cocchiarale

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Digan whisky es la historia de una típica familia de clase media argentina que, a través de situaciones cotidianas, evidencia sus miedos, sus deseos, sus secretos y sus conflictos. La obra es el primer trabajo de Gastón Cocchiarale como autor y director.

En una charla con Leedor, Gastón nos cuenta de esta nueva experiencia.

¿Cuál fue la idea de la que partió Digan whisky?

La idea o imagen inicial fue la incomunicación que reina dentro de los vínculos familiares; una incomunicación que genera ternura, dolor, heridas, y dificultades; una incomunicación sustentada por mochilas que cargamos todos en esta vida.

¿Qué significa que esta obra parte de un laboratorio teatral?

Significa que detrás del espectáculo que van a ver hubo mucho juego mezclado con intenso trabajo a lo largo de un tiempo determinado. Un laboratorio permite al actor expresar muchas cosas de las cuales algunas quedarán y otras no; y le permite al autor y director (en este caso yo) ver un gran abanico de posibilidades para contar su cuento. Y por sobre todas las cosas, permite un trabajo en equipo más que nutritivo para todas las partes. Luego de atravesar todo este abanico, comienza un proceso más cinematográfico de posproducción dónde tuve que elegir qué cosas servían para el desarrollo dramático del cuento que queríamos contar y cuales estaban de más o no eran lo suficientemente potentes para permanecer en la narración de la historia.

Es esta tu primera obra como director, ¿cómo capitalizaste toda tu experiencia previa como actor?

Me base mucho en todas mis experiencias artísticas: desde todas las obras teatrales que vi y leí, todos mis años de estudio con grandes maestros, todas las veces que fui dirigido  bien o mal, ya que todas las experiencias me sirvieron para saber qué quería ser como director y qué no. Y por supuesto, haber transitado varios años arriba de un escenario como actor me dio una facilidad y un lenguaje más cercano a la hora de comunicarme con mi elenco.

¿Te interesa en especial el tema de los vínculos familiares o eso fue surgiendo de manera casual?

Como respondí en la primera pregunta, fue la imagen o la idea que dio el puntapié para tener ganas de contar algo arriba de un escenario. Todo surgió a partir de vivencias y observaciones propias con respecto a los vínculos familiares, las cargas individuales que uno deposita en sus seres cercanos (tanto de padres a sus hijos y viceversa), las heridas que nos provocamos sin querer, y demás temas que me estaban atravesando y me daban ganas de capitalizar para hacer de eso un hecho artístico.

Por ser tu primera experiencia en la dirección, ¿qué fue lo que más dificultades te presentó en la preparación de esta obra?

Varias cosas: lograr confiar ciento por ciento en mí a la hora de dirigir, dado que no solo estaba dirigiendo actores con cierta experiencia, sino que además la mayoría del elenco me dobla en edad; tener la suficiente madurez para correr el ego de lado y poder aceptar que algunas cosas no me iban a salir y debería esforzarme el doble para obtener el resultado deseado; montar el espectáculo y tener una satisfacción propia con el resultado final. Afortunadamente, todos esos miedos durante el proceso fueron desapareciendo y logré, gracias al maravilloso equipo que me acompañó, estar muy feliz disfrutando de la magia del teatro.

¿Qué tipo de teatro preferís como espectador?

El teatro que te entretiene y a su vez logra que te vayas con la cabeza dando vueltas; ese teatro que provoca sensaciones, imágenes, risas, lágrimas, inspiración. Nada me da más placer que salir de un espectáculo totalmente modificado y con ganas de compartir (en una rica cena, con un buen vino y con alguien especial) todas esas mágicas experiencias transitadas.


Miércoles 20:30; El Método Kairos (El Salvador 4530 – CABA); reservas por Alternativa Teatral (www.alternativalteatral.com) o al teléfono 4831-9663