Una historia del arte en Brasil, en la Pinacoteca de Sao Paulo

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Cada vez que vamos a San Pablo visitamos la Pinacoteca, ubicada frente a la estación de Luz, como una cita obligada, para reencontrarnos con el catálogo de su acervo, sus muestras de colecciones contemporáneas, su subsuelo con oficinas de restauración a la vista, su fuente de Niki de Sant Phalle dándonos siempre la bienvenida con los brazos abiertos.

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El segundo piso de esta ex escuela de artes y oficios creada en 1905 es quizás uno de los espacios de museos más bellos y cálidos del mundo, lo que es mucho decir, sabemos, pero no por eso, deja de ser una gran verdad que se siente en el cuerpo.

Recorrer la narrativa que propone Arte no Brasil, uma histórica na Pinacoteca de Sao Paulo, implica una historiografía que no solo renueve las lecturas canónicas afixiantes de la pintura y escultura, sino que además evite caer en la lectura erudita que busca correspondientes inaccesibles para el gran público. En este sentido, el aparato educativo y los distintos centros de interpretación y biblioteca que presenta el piso, son un contundente activador de la comprensión, que permite entender desde cómo se hace una escultura clásica hasta cuáles son las fuentes de las obras, destacándose el juego de pertenencias y el uso de las herramientas tecnológicas. Los textos didácticos son abundantes, y -esto es bien interesante- hechos de preguntas, más que del texto academicista y engolado de algún historiador del arte. Así, ponen de relieve la contradicción que portan las imágenes, revalorizando las lecturas descentradas que puede hacer un espectador no formado, aunque sí sensible, a las iconografías de su propia historia.

Los ejes, no son delirantes, seguro que no. Son los ejes que tiene la lectura histórico formal que pareciera ser metodología corriente en la disciplina llamada Historia del Arte desde que se creó en nuestras universidades latinoamericanas, concebida como una instancia particular de eso que se llama Historia de la Cultura o incluso Historia. Así, aparecen los grandes títulos: La tradición colonial, Los artistas viajeros, La creación de la academia, la Academia en el fin de siglo, La enseñanza Académica, Los géneros de la pintura, La pintura de género, De las colecciones al museo, Un imaginario paulista, Lo nacional en el arte.

Pero no deja de asombrar la descontractura al armar diálogos y la recontextualización de algunas piezas, que refuerza la idea de relatividad que tiene que asumir todo pensarse situadamente, lo que acompaña la múltiple posibilidad de su título, al decir “una historia” en la Pinacoteca de San Pablo. Porque la inquietud sigue siendo la misma, ¿cómo poner en activo, cómo volver vínculo un acervo de obras de arte tradicionales de una ciudad, producidas con un formato de poéticas y estéticas de la modernidad, por decirlo de algún modo, en la era de la visualidad en la que producimos cientos de imágenes de nosotrxs mismos y nuestro entorno diariamente? ¿Cómo rescatar el principio de visibilidad de una pintura realizada hace ciento cincuenta años con toda la demora que ello implica en los tiempos que corren? Sin embargo, las salas de la Pinacoteca están llenas, no solo de escuelas y colegios (algo que es característico de San Pablo y que produce mucho placer), sino de gente que camina, observa, se asombra, se aleja, regresa.

Una experiencia más que recomendable, un desafío acogedor, para quedarse a pensar con el cuerpo, en uno de los edificios más bellos de San Pablo.