Once hijos, Franz Kafka

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Once hijos, basada en un cuento de Franz Kafka –con versión de Federico Ponce y traducción de Pablo Caramelo–, es una obra original en la que se explora el tan difícil vínculo entre un padre y sus hijos.

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En 1919 Franz Kafka le escribe una carta a su padre en la que muestra la tortuosa relación entre ambos, la que además se evidencia en toda su obra, por ejemplo en La metamorfosis. Dice el escritor en uno de los fragmentos de la carta: “Si sintetizas tu juicio acerca de mí, resulta que no me discriminas nada extremadamente malo o pecaminoso (salvo quizás mi último intento de matrimonio), pero sí frialdad, ingratitud, desinterés. Me lo recriminas como si la culpa fuera mía, como si yo hubiera podido cambiar el curso de las cosas con un leve viraje al timón, como si no tuvieras ninguna culpa, tan solo la de haber sido demasiado generoso conmigo”. Once hijos es, precisamente, la historia de un padre que no deja de juzgar a sus hijos –un padre algo cínico, exigente y perfeccionista–, y unos hijos que intentan mantener su individualidad y escapar de los mandatos paternos.

La obra combina actuación, música y una original coreografía. Dentro de un espacio en el que la única escenografía es una silla, escuchamos el monólogo de quien describe uno por uno a sus hijos, todos con alguna virtud que termina siendo opacada por algún defecto. Pablo Caramelo interpreta a un padre que en todo momento muestra una actitud ganadora y autoritaria, aunque sin dejar de traducir cierta frustración por no poder tener una buena relación con ninguno de sus once hijos.

Hay que destacar el contraste entre la ley paterna que uniforma y el intento de mantener una individualidad por parte de los hermanos. Todos visten iguales y por momentos realizan los mismos movimientos automáticos, pero en esa expresión por medio de cuerpo se permiten ser originales, romper lo establecido, salirse del camino marcado por el padre. Es este, además, quien detenta el poder de la palabra, es la norma, pero los hijos tienen la posibilidad de manifestarse en gestos, bailes, en los que, además, relejan una cierta complicidad, un deseo de estar juntos para enfrentar a aquel que les dio la vida.

La actuación de Pablo Caramelo es notable, tanto que uno siente que ese personaje del cuento no podría haber sido de otra manera. Daniel Barbarito, Juan Pablo Antonelli, Juan Pablo Maicas, Lautaro Sosa Ruiz, Manuco Firmani, Manu Aime, Marcos Paterlini, Matías Tagliani, Patricio Bertoli, Rodrigo Martínez Frau y Rodrigo Pedrosa son los hijos en los que se nota el trabajo previo para que en escena se plasme lo uniformemente diferentes que son todos, mérito mayor si consideramos que todo lo que expresan lo hacen con el cuerpo o con un lenguaje que resulta una especie de zumbido agudo y, por lo tanto, ininteligible para el espectador, pero también para el padre.

Muy recomendada esta puesta de Federico Ponce en un espacio como ElKafka que desde su ambientación ya nos pone en el clima perturbador e inquietante del gran autor checoslovaco.

Once hijos

Ficha artístico-técnica

Actúan: Pablo Caramelo, Daniel Barbarito, Juan Pablo Antonelli, Juan Pablo Maicas, Lautaro Sosa Ruiz, Manuco Firmani, Manu Aime, Marcos Paterlini, Matías Tagliani, Patricio Bertoli, Rodrigo Martínez Frau y Rodrigo Pedrosa                                                                                                                                             Autor: Franz Kafka; Traducción: Pablo Caramelo; Versión: Federico Ponce; Coreografías: Verónica Litvak; Diseño de luces: Lucas Orchessi; Música original: Gustavo Lucero; Vestuario: Belén Pellota; Fotografía: Victoria Nordenstahl; Diseño gráfico: Javi Luppi.; Supervisión artística: Rubén Szuchmacher y Graciela Schuster; Producción: Elkafka Espacio Teatral, Zoilo Garces y Federico Ponce; Asistente de dirección: Juan Francisco Carol.

ElKafka Espacio Teatral; Lambaré 866, CABA; domingos 21 h; 011 4862-5439