El bien más preciado (Hatshepsut), de David Desola

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Lo singular de esta obra es que fue escrita en el lapso de un mes, mientras las actrices ensayaban el libreto que escribía el dramaturgo catalán David Desola, casi en simultáneo a las actuaciones. El proyecto es dirigido por Carolina Calema, directora argentina radicada en España y cuenta con el apoyo de Iberescena y la producción general y ejecutiva de Mara Guerra. Las actrices, con sus distintos acentos (una venezolana, una argentina y otra española) enriquecen la puesta y contribuyen a generar una atmósfera de exotismo, ya presente con el elemento del Antiguo Egipto.

Los muertos están vivos y los vivos están muertos. Hay una comunicación entre el mundo de los que están sobre la tierra y los que están debajo. Los vivos no suelen escuchar a los muertos si bien la memoria de estos a veces es tan fuerte que se torna imposible de desestimar. La historia de la Argentina, la de España y la del Antiguo Egipto se entrelazan en un argumento  que tiene tanto de disparatado como de real. Parecería que el disparate más grande es el de la increíble historia del mundo de Hatshepsut aunque la reciente historia de Argentina y no tan reciente de España demuestran también ser absurdas, haber dejado muertes absurdas. La exhumación de los restos del abuelo de las protagonistas, fusilado en España, sirve como gatillo de una serie de situaciones y recuerdos mediante los cuales se desata la acción.

Las interpretaciones actorales sobresalen y muestran la gran capacidad de las actrices para adaptarse a distintos roles. Hay un único elemento en la escenografía: un árbol que puede ser el árbol de la vida pero más bien parece el genealógico ya que la genealogía de los personajes o sus raíces cobran una fundamental importancia en el guión.

Hay dos nietas que dialogan con su abuela y tratan de reconstruir su pasado. El exilio y el empoderamiento de la mujer son dos temas centrales. La mención de la figura de la reina-faraón Hatshepsut, primera mujer en su rango, llama a reflexionar acerca del lugar de la mujer a lo largo de la historia. Aquí hay mujeres que no tienen poder, que se han vuelto débiles  ante el poder de turno, como la abuela, víctima tanto de la guerra civil española como de la dictadura argentina. Pero hay otro poder, el interno que nunca se pierde y es el que ayuda a salir adelante de las situaciones más terribles y a sobrevivir y que también tiene que ver con el poder de la imaginación. El personaje inválido, mujer, ( la actriz que también hace de hombre) puede ser entendido como aquel que no puede caminar pero que sin embargo maneja los hilos de la trama. Este hermafroditismo se asemeja al de Hatshepsut, la mujer que con uso de barba ficticia se autoproclamó faraón, un rol comúnmente desempeñado por hombres.

El bien más preciado podrá ser descubierto en la obra por un espectador atento. La obra exige extrema atención de su público que tendrá que armar los pedazos de la trama a medida que los personajes van ofreciendo indicios y datos que darán una impresión más acabada del todo.  Es probable que no haya nada cerrado en esta pieza, sino más bien caminos que se abren y se bifurcan, dejando tanto persistentes interrogantes como fuertes certezas en igual medida.

“La fantasía es una manera de desconectar de las cosas terribles que le puedan pasar a uno y las fantasías tienen mucho que ver con el Antiguo Egipto y lo que nos imaginamos. Es una historia que parece muy desordenada”, señala su autor.  Y podemos pensar el desorden, paradójicamente, como el hilo conductor del relato: un relato que va y viene en el tiempo y resulta fragmentario y donde la imaginación reina; ella es desordenada, ya que funciona con asociaciones impensadas. Podríamos pensar, también en otro elemento egipcio: el mito de Osiris. Osiris es despedazado y sus pedazos quedan diseminados por Egipto hasta que su esposa Isis los vuelve a reunir. El espectador de esta obra también deberá reunir los fragmentos de historia que se le presentan. El bien más preciado  trata de rearmar un esqueleto con huesos dispersos que incluso han sido ya modificados por el paso del tiempo. Aún así logra una reconstrucción y con ello la posibilidad de redimir el pasado; los personajes, entonces, pueden encontrar de una extraña manera la felicidad.

ELKAFKA ESPACIO TEATRAL
Lambaré 866
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4862-5439
Web: http://elkafkaespacioteatral.blogspot.com
Entrada: $ 200,00 / $ 120,00 – Domingo – 18:00 hs – Hasta el 18/11/2016
Entrada: $ 200,00 / $ 120,00 – Sábado – 23:00 hs – Hasta el 18/11/2016

Ficha técnica

Elenco: Montse Ruano, Bárbara Traverso y Sara Valero Zelwer

Diseño de Escenografía: Esteban Siderakis / Diseño de iluminación: Paula Fraga / Diseño de Espacio Sonoro: Sergio Urcelay / Diseño de Vestuario: María Emilia Tambutti / Diseño de Identidad Gráfica: Vanda Luquez Sexton / Fotografía: Mailen Pankonin / Entrenamiento Corporal: Ana Frenkel / Asistencia Técnica: Francisco Negri / Asistencia de Producción: Jacqueline Golbert & Agostina Concilio / Asistencia de Dirección: Rocío Literas / Prensa: Ezequiel Hara Duck / Producción General y Ejecutiva: Mara Guerra

Dirección General: Carolina Calema