Carole Lombard: la guerra, Hitchcock y Lubtisch

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Ultima parte de la serie de notas dedicadas a Carole Lombard.

En 1937, Carole Lombard había firmado un contrato por tres películas con la productora de David O.  Selznick. Había filmado dos ;  para la tercera había elegido, dado la mala racha financiera que habían tenido sus dramas para la RKO, una comedia escrita por Norman Krasna , un muy buen guionista que había escrito varias muy exitosas durante la década. Carole, y muchos otros,se llevaron una enorme sorpresa : la razón fue la gran estima que sentía por ella, en contraste con el nada disimulado  desprecio (lèase  antisemitismo) que su esposo había demostrado hacia Selznick y su equipo durante el rodaje de LO QUE EL VIENTO SE LLEVÒ; en una carta  Selznick confiò a Carole  que preferìa  liberarla del contrato que ser causa de discordia en la pareja, dado que nada que èl hiciera estaría bien a los ojos de Gable.  Carole presentò entonces su proyecto a la RKO, prácticamente armando todo el paquete para el rodaje. Aprovechò que un director inglès estaba trabajando a préstamo para rodar dos películas en la RKO, nada menos que Alfred Hitchcock . Hitchcock, en entrevistas posteriores, y siempre con su capacidad de reinventar su pasado y culpar de errores propios o fracasos financieros  al estudio correspondiente, se referìa a esta película, MR AND MRS. SMITH (CASADOS Y DESCASADOS), como algo que había dirigido “como un favor a Carole Lombard ”. La realidad era que Hitchcock, que tenìa todo el prestigio pero no suficiente dinero en mano para darse el tipo de vida que deseaba, tenìa la promesa de Selznick (por quien estaba contratado) de recibir una remuneración extra si terminaba las dos películas para RKO en menos de un año;  se había decidido por adaptar la novela  BEFORE THE FACT, que finalmente sería SUSPICION (LA SOSPECHA), pero no lograba ponerse de acuerdo con el estudio para lo que sería la segunda película. Al aceptar el pedido de Lombard, matò dos pàjaros de un tiro.

Como se trataba de una comedia, automáticamente  convocaron a Cary Grant, pero este ya tenìa contratos firmados hasta 1943, por lo tanto eligieron a Robert Montgomery, la mejor alternativa si Cary  no estaba disponible;  Hitch estaba maravillado del timing que la pareja tenìa en sus escenas juntos; ella también decidió ayudar a su amigo Gene Raymond pidiendo que fuera el tercero en discordia en la comedia, lo que ayudò a reavivar su carrera: en el set no hubo problemas, y la actriz aprovechò para hacer de las suyas : al enterarse que Hitchcock supuestamente había dicho “ a los actores hay que tratarlos como ganado” , se las arreglò para que el primer dia de filmación al llegar al set el director encontrara armado un corralito con tres terneros, de cada uno colgaba  un cartel con el nombre de los protagonistas . Lombard también exigió dirigir el usual “cameo” de Hitchcock en la película: en este caso era bien simple: se cruzaba por la vereda con Robert Montgomery y lo saludaba tocándose el ala del sombrero: pero para Carole no fue suficiente: le hizo repetir la escena como diez veces  argumentando falta de intensidad en  la parte actoral !! “GIVE, GIVE” le gritaba.

La película, aunque no fue ningun hito  en la carrera de quienes la hicieron, tuvo un relativo éxito cuando se estrenò, dio una buena ganancia a RKO y puso otra vez a Carole en el centro de la escena, para delicia de sus fans que no terminaban de aceptarla como actriz dramática.

Aunque Carole habìa decidido que  tomarse un año sabàtico  desconectada del trabajo y de Hollywood, la ayudarìa a concebir el hijo que tanto deseaba, no por eso dejò de instruir a su agente e incluso a sus amigos, para  que si alguna oportunidad que realmente valiera la pena aparecìa, le avisaran inmediatamente. Su agente se enterò que Lubitsch estaba teniendo problemas con Miriam Hopkins, en la película que estaba por empezar, pues Hopkins pensaba que su papel era demasiado breve.  Carole hablò con ella y una vez que èsta  le aseguró que no aceptarìa el rol de Maria Tura, Lombard hizo saber a Lubitsch que estaba interesada. Gracias a esto, el director pudo conseguir el financiamiento necesario para poder rodar  TO BE OR NOT TO BE (SER O NO SER). La película se filmò sin contratiempo alguno y fue “la única película que hice  en que al comenzar  el rodaje todo estuvo bien, siguió bien, y terminò bien” según declaró.

A fines de 1940 los Gable habìan visitado al presidente Roosevelt en la Casa Blanca. Ya todo el mundo era consciente que de un momento a otro EEUU iba a tener que tomar una postura definitiva frente a la amenaza nazi, y los Gable se comprometieron a ayudar como pudieran a defender a su paìs llegado el caso. Cuando los japoneses bombardearon Pearl Harbor, le escribieron al presidente recordándole  su promesa. Roosevelt les respondiò que la mejor manera de servir a la patria era desde el lugar donde estaban, no, como Carole querìa, sirviendo en las fuerzas armadas.  Gable ya tenìa mas de 40 años, y no le interesaba abandonar su còmoda existencia, a pesar de la constante insistencia de su esposa; MGM ademàs no querìa que una de sus mas exitosas estrellas arriesgara su vida. Si era necesario, podìan conseguirle un cargo burocràtico en el ejèrcito; pero de ir a la lucha, ni hablar. Por lo tanto, para calmar las aguas, el estudio creò un comitè para organizar entretenimiento para los soldados y giras para recaudar fondos vendiendo bonos para el Estado, y nombrò a Gable presidente del mismo. Se le pidió que hiciera giras para que el comité recaudara màs, pero a èl no le interesaba; sì a su esposa, que inmediatamente pidió participar.

Se le pidió realizara una gira (siempre por tren) desde Los Angeles hasta Indianàpolis, por varias ciudades, en cada parada habrìa una recepción, en la que ella  pedirìa colaboración, donaciones y venderìa bonos para el Gobierno.

La noche antes de la partida, la pareja tuvo una fuerte pelea, una vez mas,  por las infidelidades de èl, al punto que cuando el tren partiò al dia siguiente, Gable no se encontraba entre quienes fueron a despedir a su esposa, acompañada en la gira por su mamà Bess, y  Otto Winkler, del Depto. de publicidad de MGM.

A  pesar de esto, en cada parada,  Carole se comunicaba telefónicamente con su esposo, y de acuerdo a testigos, las conversaciones eran de una armonía total.

Carole tuvo un tremendo èxito a tal pùnto que en la ùltima parada, Indianàpolis, recaudò mas de 2 millones de dòlares. Levantando su mano con el signo “V” de la victoria, gritò “Con la cabeza y las manos en alto, demos un grito que se escuche desde acà hasta Tokio y Berlìn.”

De acuerdo a lo programado, tenìa que tomar el tren de regreso a Los Angeles, pero ella, decidió volver en avión. Su madre, que nunca había viajado en avión, estaba aterrorizada. Tanto ella como Winkler trataron de disuadirla, pero  ella extrañaba tanto a su esposo que no entraba en razones; para aplacar a su madre, decidieron que el tirar una moneda al aire decidiera como viajaban: ganó Carole, y los tres tomaron el avión. Bess, que como les comentè era numeròloga, no dejaba de encontrar razones para no tomar ese avión: todo en ese viaje, desde el número del avión, hasta la cantidad de pasajeros, auguraban desastre. Partieron para Los Angeles el 16 de enero de 1942.

El avión tenìa que realizar cuatro paradas antes de llegar a destino. Era costumbre que en cada parada, si había soldados que estaban esperando, los civiles le cedieran el asiento y esperaran el vuelo siguiente. Por única vez, Lombard se negó, aduciendo que su tarea para beneficio del Gobierno le daba categoría militar.

La última parada era mas que nada una escala técnica para recargar combustible;  el avión se atrasò y por malos cálculos del piloto y la oscuridad, se estrellò contra una montaña, muriendo sus ocupantes instantáneamente.

Mientras sucedìa esto, Gable estaba en el rancho, esperando a su esposa junto a sus amigos; lo llamaron del estudio para avisarle lo ocurrido, y si bien le aclararon que el avión se había quemado completamente y que no sería posible reconocer los cuerpos,  èl no se permitió creerlo hasta llegar al lugar del accidente y ver los restos del avión. A partir de ese momento, Gable perdió las ganas de vivir. Durante el resto de su vida sintió culpa por no haber acompañado a Carole, se enrolò en la Fuerza Aèrea y pedìa las misiones màs peligrosas.  Pero el éxito como piloto y como actor hasta el fin de su vida fue siempre opacado por lo que èl consideraba había ocurrido por su propia culpa.

Mientras tanto, TO BE OR NOT TO BE (SER O NO SER), se estrenaba tres meses después, con opiniones  divididas. La película se desarrolla en Polonia y gira en torno a una troupe de actores, encabezada por Josef Tura (Jack Benny), y su esposa Maria (Lombard). El comienzo es claramente en clave de comedia, para pasar de un momento a otro al drama, cuando los nazis invaden Polonia. Los Tura se enteran que un doble agente està llegando de Londres con información que puede destruir a la Resistencia. La película se convierte entonces en un thriller (sin perder jamàs el humor) por la cual la troupe no sòlo se deshace del espìa, sino que burla a la Gestapo y  escapan   ….   EN EL AVION PRIVADO DE HITLER , para llegar a Inglaterra.

El film es maravilloso, pero no fue estrenado en el momento propicio: el bombardeo de Pearl Harbor, la entrada de EEUU en la guerra y la muerte de alguien tan querido como la protagonista, hizo que un público muy sensibilizado  lo rechazara, y parte de la crìtica fue demoledora al afirmar que Lubitsch se burlaba de los sufrimientos de un pueblo invadido. Indignado, en una entrevista posterior, el gran director dijo que” estamos acostumbrados a dramas con escenas còmicas para aliviar el drama, o viceversa. Yo decidì filmar algo en el que no hubiera esas transiciones. De ninguna manera quise mostrar un pueblo vencido, sino mostrar que los nazis no son superhéroes ni monstruos, sino seres humanos, y como tales, vulnerables, pudiendo ser burlados por una troupe de actores torpes,  ególatras, pero unidos por una causa común: su  Patria. Y triunfan. Si ellos pueden derrotarlos, con màs razón podemos derrotarlos los aliados. No son superiores a  nosotros”.

A diferencia de Miriam Hopkins, que se preocupò por el protagonismo de su personaje, Carole Lombard había apreciado el guiòn como un todo, y puesto toda su energía y talento al servicio de Lubistch. El resultado, que lamentablemente no  llegó a ver, muestra a una actriz con mayúsculas, que, como todo gran artista, no necesita mayor exposición ni robar escenas para ser esencial a una obra maestra de la cinematografía.

Lubitsch había concebido la película pensando en que todo girara en torno al personaje de Jack Benny, que gozaba degran éxito en la radio pero que nunca había podido triunfar en el cine. Sin embargo, Carole figuraba primera en cartel. Aunque a Benny le fascinaba trabajar con ella, en broma se quejaba de esto, a lo que Lombard le respondió:

“ La verdad  Jack, a mì el cartel no me importa, pero de alguna forma tengo  que compensar que  las mejores escenas las tengas vos”.