Aquello que me llevó a partir

0
0

Conversamos con Sebastián Saslavsky sobre este notable e imperdible unipersonal con reminiscencias de Samuel Beckett que se encuentra haciendo funciones los sábados a las 23 horas en la sala “El Ópalo (Junín 380, CABA).

Leedor: ¿Cómo surge la obra? ¿Cuáles son las ideas disparadoras que generaron este proyecto?

SS: Principalmente surge como consecuencia del deseo de trabajar juntos en una creación junto a mi amigo Sergio Beron, director de la obra y con quien somos coautores de la misma. Uno de los primeros disparadores que nos inspiró fue el universo beckettiano, el cual abordamos con profundidad, en el Estudio dirigido por Marcelo Savignone en el teatro Belisario. Concretamente nos interesaron los mundos posibles que pueden surgir a partir del tema concreto de la espera. A medida que fuimos avanzando en la investigación, si bien el tema de la espera siempre estuvo presente, el material se fue tiñendo de otras influencias, como por ejemplo el universo poético de Paul Auster y del cineasta Wes Anderson. La dramaturgia de este proyecto se fue haciendo en escena, y tuvo varias mutaciones en función de intentar interpretar qué es lo que más favorecía al drama y al juego teatral.

Leedor: ¿Por qué tomaste la decisión de hacer un unipersonal? ¿Qué es lo que te atrae de este género?

SS: Simplemente se dio. Había tenido experiencias anteriores haciendo monólogos de entre 15 y 20 minutos, pero nunca había actuado en un unipersonal. Para mí representa todo un desafío desde lo actoral en tanto lo más lindo que tiene el teatro, que es el juego y la interacción con el otro, al estar solo en escena, el otro debe ser construido. Pudiendo materializarse en un objeto, en un espacio, en una iluminación, en el propio texto. Pero la mayor enseñanza que me deja esta creación, es que un unipersonal y creo que cualquier obra, es absolutamente imposible de realizar sin un trabajo en equipo. Y en nuestro caso tenemos un gran equipo de artistas a quienes no quiero dejar de mencionar y agradecer. Contamos con la colaboración artística de Natalia Suárez (quien también es la asistente de dirección), Soledad Cardigni y Andrea Guerrieri. Escenografía de Cristian Cabrera, Iluminación de Leticia Agesta y el vestuario de Luciano Rosini.

Leedor: Es interesante pensar que en la obra, el personaje despliega varias versiones de sí mismo. En este sentido, se puede pensar que la situación de espera que se genera forma parte de un mundo ficticio, inventado o imaginado por él. ¿Ves a este personaje de manera similar, como un gran fabulador?

SS: Es interesante tu lectura. En mi opinión la espera progresivamente lo hace entrar en crisis. Y es esta interpelación a sí mismo la que lo lleva a mostrar su interior, exponerse y confrontarse. No lo veo en sí como un fabulador. Así sería si fuera consiente de la construcción de un mundo ficticio. “Nelson“ a lo largo de la obra nos muestra sucesivas situaciones que refieren a su pasado y que dejan ver la evolución de su mirada con respecto al amor, a lo que busca, a quién es .Y viendo lo que transita el personaje, las preguntas a realizarnos quizás serian….. ¿De dónde surgen las diferentes versiones que mostramos de nosotros mismos? ¿De algo voluntario y sincero? ¿De los mandatos? ¿De una necesidad? En esas preguntas quizás radique su paradoja. En el peligro de querer ser quien no se es.