El padre: los flecos del silencio

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“A los pocos meses mi papá se murió…septiembre del ’73…y no me acuerdo nada de él (…)”

Con la voz de Mariana Arruti, la hija-cineasta, comienza el film “El Padre“, de la realizadora de “Trelew. La fuga que fue masacre” (2004) que se estrena este próximo jueves 22 de setiembre.
Conozco a Mariana y a su madre (María Pilotti) desde antes del estreno de su documental “Los presos de Bragado” (1995) y tengo plena conciencia de la necesidad de Mariana por hacerse cargo de esta historia…de su historia y también de enfrentar a lo que llama varias veces a largo del film un “pacto de silencio”…
Mariana nos introduce en su relato desde la enunciación del “vacío”…de la “ausencia” de un padre…de su propio olvido “(…) y me olvidé de papá”…
Mariana Arruti elige una “paleta” de recursos con la que esculpe su tiempo en este ¿docudrama?…¿docuficción?…ella proviene del documental social y políticamente implicado en una búsqueda apasionada por la verdad histórica…y en este film se las tiene que ver con su propia historia y la de su familia…
Nos convoca a subirnos (con ella) en esta travesía por varias infancias (la de Juan, su padre, y la de ella) infancia (la de Mariana) donde se asientan el silencio y el olvido…
Mariana parte en busca de una “escena clave” que la ayude a construir el cuerpo de ese padre “destrozado”…”roto”….
A través de un luminoso blanco y negro (que nos recuerda “La infancia de Iván” del gran Andrei Tarkovski) comienza a rastrear las huellas de ese padre olvidado…
Mariana (realizadora-protagonista) no parece confiar en los “testimonios” y sostiene (sobre su espalda) y la palabra el devenir del relato…Nos ¿guiará? por sus cielos y sus infiernos…
“Crecí sin preguntar”
“Reconocer un cuerpo es ponerle un nombre (…)”, soporta con su tiempo a ese padre (Juan) sin cuerpo ni historia…
Frío, lejanía y silencio…son los nombres de las “estaciones” que atravesamos por esta “vía” (crucis)…
Búsqueda del cuerpo olvidado-soñado-destrozado…del padre que alza en brazos y transmite el mar y que abandona…del cuerpo “heroico” (ejemplar) de un padre trabajador (obrero de la construcción), “fachero”, militante gremial comunista…preso en la década del ’60…
¿Cómo era mi papá?
¿Qué música le gustaba?
¿Qué cantaba?
Mariana quiere saber…de boca de familiares (madre, tíos y primos), compañeros de trabajo y militancia…pregunta por la “estampa” de ese Padre-Juan (presuntamente destrozado por un  tren de carga…¿accidente?)
¿Los silencios “familiares”…cierran la historia?
Dolor…”mentiras”…silencios ¿sellan el pacto?
(Nos vienen a la retina dos…tres filmes documentales realizados por hijos que “buscan” a sus padres y madres desaparecidos/asesinados por la última dictadura cívico-militar (1976-1983): “Los rubios” de Albertina Carri (2003), “Papá Iván” de María Inés Roqué (2004) y “M” de Nicolás Prividera (2007)…
En ellos también hay hijos-realizadores-protagonistas que (se) interrogan…que “entre-vistan” a familiares cercanos y a compañeros de militancia y trabajo…)
Mariana se enfrenta y enuncia silencios…voces huérfanas de imagen y nos recuerda con precisión y coraje el tiempo de la muerte de su padre y la de tantos otros cientos…¿miles?…
Tiempo de cuerpos “firmados”…despedazados…desfigurados a balazos (como su padre)…el genocidio comienza en la Masacre de Ezeiza, 20 de junio de 1973 (aún no se sabe a “ciencia cierta” cuántas muertes y en qué circunstancias…aún hoy sigue siendo un tema tabú), un año después de la muerte de su padre es asesinado, destrozado a balazos, el dirigente gremial y vice-gobernador de Córdoba Atilio López…A diferencia de la dictadura instaurada el 24 de marzo de 1976, las “bandas” paraestatales de la “ortodoxia” peronista (la Triple A, el Comando de Organización, la Juventud Sindical Peronista, la Alianza Libertadora Nacionalista y otras) no “desaparecían” los cuerpos de sus víctimas, todo lo contrario, exhibían los cadáveres con “deleite” (golpeados, violados, torturados, desfigurados a balazos, dinamitados)…¡Cuerpos “firmados”!…
En una de las escasas ocasiones en que Mariana recurre a “materiales de archivo” (¿abandono de sus recursos como documentalista?) cita:
“Un día después de su muerte (la de su padre), el viernes 14 de septiembre de 1973, las 62 Organizaciones Peronistas publicaban en los periódicos de mayor circulación una solicitada (in)titulada: “A los asesinos, secuestradores y delincuentes comunes disfrazados de revolucionarios”, donde se lee: “(…) ellos
eligieron el terreno…y los argentinos que no sabemos arrugarnos (…) aceptamos el desafío (…) iremos a buscarlos uno a uno porque los conocemos (…) ahora tendrán que atenerse a las consecuencias…”.
Mariana recurre a instrumentos de la “ficción” para compensar los vacíos y silencios (escenas construidas con actores y actrices…filmadas en un “familiar” e “íntimo” super8)…las huellas ¿recobradas…soñadas…deseadas…temidas? de su infancia marina junto a su padre (en muchas de ellas dando la(s) espalda(s) a la cámara)…Mariana se expone…y se protege.
“(…) lo que más me falta es su mirada…es como crecer a ciegas.” dice fuera de cuadro María Inés Roqué en su “Papá Iván“…
Mariana contra los silencios y las cabezas gachas de buena parte de su familia…contra los pactos de olvido…Como en toda “novela familiar” es más lo que se calla…
¿El que calla otorga?
Mariana portadora de cámara y preguntas contra los olvidos…recoge (con lo que sabe y no sabe) los pedazos de su Padre…
La historia continúa…
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