“El teatro off es una escuela enorme”, Matías Alzueta

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Carcelé pone en escena tres historias de sueños: la de Ibañez y Luz, la de Abelardo y su verdulería, y la de Bárbara en su última semana en Buenos Aires. Matías Alzueta es uno de los protagonistas de la obra, y con él hablamos de su actuación y del teatro en general, un tema que siempre nos convoca.

¿Qué tienen en común las tres historias que pone en escena Carcelé?

El punto en común que tienen estos personajes es que son prisioneros de su propio sueño, son historias de frustración de mucha derrota.

Todas, además, tienen una carga fuerte de dramatismo. ¿Qué espacio tiene el humor dentro de la obra?

Es una obra dramática, sí. Son personajes atravesados por la frustración y por un destino que en cierta forma no eligieron. Pero el humor está ¡y enhorabuena! El humor permite a lo largo de toda la obra poder descomprimir situaciones que por momentos tienen una carga dramática muy fuerte. Si bien todos los personajes en mayor o menor medida tienen su dosis de humor, el mío en particular, Andrés, es el encargado de aportarle la mayor carga de humor, ironía y sarcasmo a Carcelé.

A propósito del término, estuve buscando información sobre el término “carcelé” y no encontré nada. ¿Tiene alguna connotación diferente que “cárcel”?

Es una pregunta frecuente del público. “Carcelé” es una palabra que no existe y es una derivación de la forma en que canta la gente en la cancha de Lamadrid que remite al grito de arenga de los hinchas de ese club. Al director le pareció más original poner en lugar de “cárcel” o “cárceles” una palabra que no existiera y que tuviese una estrecha vinculación a lo que cuenta uno de los personajes que tiene su verdulería frente a la cárcel de Devoto.

¿Cómo fuiste armando tu personaje?

Hace mucho tiempo tenía ganas de componer un personaje de estas características, y sin proponérmelo un día me llamo Flavio (el director) y me lo ofreció. Si bien es un personaje complejo, te diré que no fue uno de los que más me costó componer. Andrés tiene medio cuerpo paralizado pero una cabeza muy lúcida, y quizás ese fue el mayor desafío: poder demostrar que la incapacidad era solo corporal y a la vez resaltar su inteligencia. A la hora de componerlo, como siempre lo hago, me basé en la observación que es para mí el 50% del actor. Si bien la observación se puede y debe desarrollar como un ejercicio fundamental del actor, en mi caso es una cualidad que tengo desde muy chico pero que sigo ejercitando.
Andrés es un mix de un excompañero de colegio, de algún familiar y de otras personas que se han cruzado por mi camino.

Desde tu posición de actor, ¿cuál es tu evaluación acerca del teatro off en Buenos Aires?

Buenos Aires es una de las cuatro o cinco capitales del mundo con más oferta teatral entre teatro off y comercial. Hay de todo y para todos los gustos, y eso está bueno. Hay productos muy dignos, en el amplio sentido de la palabra, y otros que no tanto. Sí veo que muchas veces  el teatro off es desvalorizado por gente amateur u oportunista que montan una obra y luego los resultados son lamentables. Pero ¡ojo! que también sucede en el teatro comercial.
Me parece que muchas veces las actuaciones no están equilibradas dentro de un mismo elenco. Hay muy buen teatro off también en el interior, la provincia también es un semillero de talentos, y tengamos en cuenta que muchas veces las escuelas de teatro no abundan en el interior. Los actores del off somos todo terreno (sonríe) porque tenemos que saber armar una escenografía, limpiar la sala muchas veces; somos vestuaristas, iluminadores…, un poco de todo. El off hecho con respeto es una escuela enorme.

Carcelé, todos los viernes a las 21, en La Ranchería, México 1152.