“Una obra fuerte y perturbadora, pero sin golpes bajos”, entrevista a Jesús Gómez

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Jesús Gómez dirige Flores sobre el orín, de Alejandro Modarelli, colaborador habitual del suplemento SOY de Página/12, y autor de Fiestas, baños y exilios y de Rosa Prepucio. En esta obra reconstruye el universo paralelo de las voces de las minorías sexuales durante la dictadura.

Charlamos con Jesús sobre la obra y sobre la mirada que esta ofrece acerca de la comunidad LGTB

La obra ya tuvo otra temporada en el Payró, ¿hicieron algunos cambios para este reestreno?

Sí, estuvimos todo el 2014 con mucho éxito de público y de crítica. Fue muy lindo estrenar allí, por todo lo que significa el teatro Payró en la historia del teatro independiente argentino. Y naturalmente al cambiar el espacio es inevitable hacer cambios, sobre todo cuando te vas a una sala mucho más intimista. La obra la ves mucho más cruda, y por momentos incomoda al espectador en el buen sentido de la palabra, ya que en este espacio el público es casi participe de las situaciones que ve.

¿Qué tomaste en cuenta a la hora de pensar la puesta sobre todo atendiendo a que transcurre en otra época?

Ante todo estudiar muy bien el contexto político y social de la época, dado que la obra transcurre en la última dictadura militar argentina, específicamente durante el Mundial de fútbol del 78. Luego me dediqué a estudiar, junto con el escritor Alejandro Modarelli, el lenguaje, la forma de expresión de la época, y la conducta del ciudadano en un momento de mucha represión y opresión. Después, como es lógico, vinieron los detalles estéticos como los vestuarios, escenografías, etcétera.

¿Cómo llegás vos a dirigir la obra?

Tenía muchas ganas de montar una obra con temática gay, y en la búsqueda de textos di con un libro que se llama Fiestas, baños y exilio de Alejandro Modarelli y Flavio Rapisardi, donde había relatos y testimonios de gays que cuentan, cómo vivieron su sexualidad en un estado totalitario y dictatorial; de cómo las teteras (baños públicos de estaciones de trenes) fueron lugares clandestinos de sociabilización, de encuentros sexuales, de lucha y resistencia, y por eso me interesó mucho llevar estos personajes y sus historias a escena. Contact´r a Alejandro Modarelli, en principio para que nos contara sobre su experiencia en el tema, pero luego surgió la propuesta para que él escribiera el texto. Fueron un proceso y una experiencia increíbles para todos ya que este sería su primer texto dramático y mi primer proceso de montaje con una obra en la que el desafío era convertir una colección de anécdotas en una estructura teatral, que se iba escribiendo paralelamente a los ensayos con los actores que aportaban también material al escritor para terminar de desarrollar la historia.

¿Qué dice la gente la obra?

Sí, muchas. Al público en general le parece una obra muy fuerte y muy bien lograda, donde cierta generación se ve reflejada. Y les hace recordar también situaciones que vivieron en esa época oscura para la Argentina. Quizás a las nuevas generaciones se les hace un poco distante lo que se cuenta, porque nacieron y siguen viviendo en democracia, pero las historias no dejan de atraparlos y de hacerlos conocer un pasado no muy lejano. Una de las cosas que destaca el espectador es que, si bien la obra les parece muy fuerte y perturbadora, no tiene golpes bajos, y todo el tiempo descomprime sin caer en algo banal.

¿Desde qué mirada se aborda la comunidad LGTB?

Desde una perspectiva histórica de un tiempo previo a la existencia de una cultura gay tal como surgió en los Estados Unidos a partir de la década de los años 70, en una época donde no estaban permitido los lugares de encuentro, y la sociedad homosexual se concentraba sobre todo en los baños de las estaciones de trenes o en fiestas privadas. En ese contexto era común que se originaran vínculos de amor que vistos desde hoy resultan marginales y a veces políticamente incorrectos como puede ser el de una loca y un policía violento y corrupto de la Brigada de moralidad.

¿Cómo ves a la sociedad en general frente al tema de la discriminación?

Creo que hemos avanzados muchísimo en los últimos años sobre derechos de igualdad, con las leyes de matrimonio igualitario o la ley de identidad de género. Pero creo que aún falta por construir una sociedad más igualitaria y hacer un cambio cultural profundo en la sociedad, porque si bien se han logrado estas leyes que reivindican y protegen a toda la comunidad gay LGTB, aún siguen existiendo discriminación, agresión e incluso asesinatos de gays, lesbianas y chicas travestis a causa de su orientación sexual o de su identidad de género.

FUNCIONES: sábados 23 h
Entrada general $ 160- Est. y Jub. $ 120
Teatro La Ranchería – México 1152