Sade, una velada incómoda

0
0

Hablar o poner en escena al  Marqués de Sade es remitir inmediatamente a las sexualidades sadomasoquistas. Es llamativo cómo se puede pensar en esta práctica como una extensión del sistema de dominación o todo lo contrario. A mi entender son subversivas porque se apropian de una estructura de poder verticalista y desigual, y la cuestionan, al plantear un acuerdo previo con su propio sistema de códigos entre las partes. Escandaliza hasta las moralidades disidentes como algunos sectores del feminismo o del colectivo lgtbi.

Los sadomasoquistas se apropian de los elementos de tortura del Renacimiento y los resignifican. El masoquista, el que recibe el placer de la tortura, goza cuando el sistema le dice que en esa situación debería sentir dolor, esto es el colmo de la subversión. El cuerpo  mismo es una herramienta de resistencia a la norma. Al estetizar la práctica con los elementos rituales que plantea, convierte a la sexualidad en un arte que teatraliza las relaciones de dominación.

Nicolás Pérez Costa dirigido por Matías Puricelli es el Marqués de Sade. Recibe a los espectadores a la velada y apuesta a la incomodidad que se anuncia en el título, proponiendo algunos cambios en las ubicaciones. Una primera intención de ligar al espectador con el espectáculo, no solo eliminando la cuarta pared del teatro clásico, sino también apelando a la interacción del público con identificaciones de roles sumisos.

Abordar a un personaje histórico tan controversial como Sade no puede ser de ninguna manera una tarea fácil. Las sexualidades sadomasoquistas obviamente son previas al Marqués, pero en la actualidad es difícil disociar la práctica sexual del escritor y filósofo que les dio el nombre. El acto de nombrar es revolucionario porque confiere la característica de la existencia, a este respecto Sade hizo de su obra un extenso catálogo de visibilidad de sexualidades alternativas.

Si bien de Sade se dicen muchas cosas, como por ejemplo que creía que hombres y mujeres debían gozar de los mismos privilegios, lo cierto es que fue acusado y juzgado por femicidio  (el término femicidio no existía en la segunda mitad del siglo XVIII por lo que fue juzgado por asesinato y crímenes sexuales o pasionales) en varias oportunidades. Este detalle, afortunadamente no se le escapa a Puricelli.

La escritura para el Marqués de Sade en esta velada incómoda es una extensión del cuerpo y el cuerpo es entendido como territorio de placer al que nada se le es vedado, ni siquiera el dolor, la locura o la muerte.

Si bien los momentos de sadismo suceden fuera de la escena y el espectador completa la escena, la obra plantea la posibilidad de pensar así en la universalidad de la sexualidad  perversa. Quiero aclarar a este respecto que no me refiero a lo perverso como patología sino como aquello que no se ajusta a las normas de la época. ¿Qué es lo que no se dice? ¿Qué es lo no se muestra en la obra? Son preguntas inmediatas, pero más interesante aún me parece preguntarse ¿Qué imágenes nacerán en las cabezas de los espectadores? ¿Qué habrá en esas representaciones de individual y único,  y qué de colectivo y común a todos?

Ficha técnico – artística

Libro: Nicolás Pérez Costa, Matías Puricelli
Actúan: Juan Pablo Guazzardi, Nicolás Pérez Costa
Escenografía: Lula Rojo
Operación de luces: Samir Carrillo
Fotografía: Nacho Lunadei
Diseño web: Pamela Dávalos
Diseño gráfico: Martín Bayne
Asistencia de escenario: Federico Stegmayer
Asistencia de dirección: Ramiro Manrique
Dirección: Matías Puricelli

EL MÉTODO KAIRÓS TEATRO
El Salvador 4530
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4831-9663
Web: http://www.elmetodokairos.com.ar
Entrada: $ 150,00 – Sábado – 21:00 h – hasta el 26/11/2016