La Maestra Rural

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La literatura argentina pareciera estar ingresando en una nueva era. A la manera de las new age, tiene hoy un nuevo despertar a otros géneros. Los eventos literarios que se dedican a géneros específicos son una prueba de ello: BAN!, Feria del libro Heavy Metal, etc.

Luciano Lamberti (Cordobés, sub 40, Licenciado en Letras Modernas, con muchos libros en su haber y especialización en cuentos) se mete con su primera novela, en un género conspirativo que en nuestro país no pareciera estar muy explotado: las Teorías de Los Antiguos Astronautas. Al ser un tema tan norteamericano, y por tanto, visto de soslayo por la crítica argentina, eso denota por lo menos, valentía.

La Maestra Rural es el libro en cuestión, publicado este año por Random House.

Estamos frente a una novela coral con 18 personajes que por medio de sus testimonios dan forma a una historia apocalíptica y conspirativa.

La historia arranca alrededor de Angélica Gólik, una desconocida y genial poeta, cuya vida no pareciera condecirse con la poesía que escribe.

Sus protagonistas se van conectando y desconectando, contando las historias desde puntos de vista tan distintos que forman historias nuevas.

Lamberti maneja las voces de los personajes como jugando, como si de un ejercicio de roles se tratara. Para fortuna de los lectores, los personajes mejor logrados, tanto en registro lingüístico como en complejidad psicológica son los principales. Alcanza un manejo del punto de vista tan cerrado que en sí mismo construye los misterios.

Una mañana, poco después de mi charla con Félix, fui a  ver a Rulo Bóveda a su tugurio de la calle Colón.

Rulo: nadie que hubiera escrito poesía en Córdoba, y en gran parte del interior del país, lo desconocía. Para bien o para mal, era una figura ineludible. Un agitador, un gestor de causas imposibles. La mente criminal detrás de Tromba, librería y única editorial cordobesa especializada en poesía, bastión cultural de los setenta, cueva de ratones y fumancheros, monumento a la resistencia heroica del arte sobre el peñasco de la indiferencia en un país que… etcétera.

La conspiración se enmarca en una historia argentina puramente referencial y con fines casi humorísticos: el conflicto de Malvinas y el segundo gobierno de Perón son las más notables.

Si a algo nos recuerda esta historia y sus invasores silenciosos es al film Dark City (Alex Proyas, 1998). También podríamos encontrar referencias a Bolaño y sus poetas sin obra que buscan publicar. Por momentos encontraremos referencias al Kurtz de Conrad, algo de los tentáculos de Lovecraft, y teorizaciones sobre la poesía. Sí, todo en una gran mescolanza.

No es que todo se ensamble de manera armónica, ni que esta mixtura llegue siempre a buenos lugares. Para empezar, el título nos desorienta, y el árbol de la tapa tampoco ayuda a saber contra qué nos enfrentaremos. Las referencias a una “maestra rural” nos orientarían más a una Teresa Parodi y no a la historia Sci-fi con la que nos encontraremos desde el comienzo.

(Nota para el diseñador de la tapa: ¿por qué un árbol y no una anguila?)

Otro problema que tiene el libro es que tropieza con los lugares comunes: Caer en una abducción alienígena de la manera en que se cae, es tan visto que no provoca nada, ni siquiera humor.

Si ciertas resoluciones hubieran sido develadas varias páginas antes, quizás la novela hubiera tenido mejor definición, mejor resolución. Tarda mucho en llegar a lo que ya sabemos que vendrá y cómo vendrá.

Lo mejor que tiene esta historia es la configuración de ciertos protagonistas, sus formas de construirse a sí mismos mediante el lenguaje. La historia que se teje en las inferencias del lector y la valentía de la temática.

Los personajes son reales, tienen las tres dimensiones necesarias para que el lector se identifique y los sienta conocidos. Nadie podrá olvidar a esa señora ridícula, de sombreros extraños, de caminar bamboleante y torpe, de mal carácter y de discurso errático. Tampoco merece el olvido ese librero agresivo y admirador de la poesía, editor por accidente y pese a tu mal genio, un hombre generoso que siempre termina regalando los libros.

Si bien la novela, en términos generales, no da los resultados que podrían esperarse de un excelente cuentista como Lamberti, merece una nueva lectura y un buen augurio para un género mejor preparado.

Demos entonces, un saludo a los nuevos temas que ingresan en la literatura argentina, y no dejemos de darle una oportunidad a Lamberti para su próxima novela. Volvamos a sus cuentos (El asesino de chanchos, El loro que podía predecir el futuro) y disfrutemos de la literatura.

Salud.

Ficha técnica

Luciano Lamberti, La Maestra Rural, Random House 2016