Zooética de Nomeda&Gediminas Urbonas #32Bienal #incertezaviva

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La Bienal se puebla de formas orgánicas y el concepto de criadero parece regir las lógicas de ciertas presentaciones. Criadero de criar/crear, en su doble sentido de inventar y de hacer crecer, de albergar y liberar, de condensar y expandir.

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La dupla de artistas, investigadores y educadores lituanos, Nomeda&Gediminas Urbonas, radicados en Cambridge, EEUU, proponen una Zooética, fuerte y contundente, desde la cual, lejos de ser el reino animal un reino de extinciones, pareciera ser una fuente de respuestas, una matriz de desórdenes organizados, un flujo de saberes que se provocan más desde el asombro y el desvío, que en realidad siempre estaba en la naturaleza, pensada no como externalidad sino como continuo, no como recurso sino como totalidad biológica, desde un posible cosmos que regula, recuperando esas nociones propias de los inicios de la modernidad.

Un criadero de hongos instalado en el primer piso de la bienal (el espacio a izquierda, subiendo la rampa) se convierte en un laboratorio que produce formas, sustancias, hábitats, continentes y contenidos, es decir, experimentación con tecnologías de la naturaleza, interviniendo, afectando, desviando, agenciando, desde las ciencias y también la Literatura. La propuesta se llama Casa psicotrópica: Pabellón zooético de tecnologías ballardianas. Lo que vaya a suceder de aquí a diciembre, también será rizomático y delirante, en tanto salido de todo cauce previsto, imprevisible, pero que sin dudas tiende hacia algún nuevo lugar. Se inspira en la literatura distópica, una recopilación de cuentos de ciencia ficción titulada “Vermilion Sands” del escritor ingle?s J. G. Ballard, publicado e 1971, que imagina un mundo en el cual existen dispositivos tecnolo?gicos vivos, que interactúan emocionalmente con los seres humanos hasta llegar a una diseminación de límites precisos entre ambas esferas. Así, la casa construida para la bienal irá produciendo distintas contaminaciones y afecciones con otros elementos vitales.

Este proyecto dialoga con las líneas de esta 32Bienal, que sin dudas es la Bienal donde el arte se ha corrido de sus terminologías tadicionales, y elige las ciencias duras en su lado más desconcertante, para ser una práctica entendida con otras palabras clave. Algunas, muy conocidas, como entropía, ya trabajadas desde el arte. Otras, novedosas, como micelio. Esta es la Bienal de los micelios, los hongos, el barro, los hielos, las forestas, las maderas. Y también de las memorias deslocadas, los esclavos en su modalidad “antigüa”, la de los negros (Grada Kilomba), y en su lectura moderna-futurista, los robots (Hito Steyerl).