Ya inaugura la 32 Bienal de San Pablo #incertezaviva

0
0

El 7 de septiembre de 2016 comienza oficialmente la 32 edición de la Bienal de San Pablo, en un contexto sumamente interesante, atravesados de pleno por el golpe a la presidenta Dilma Rousseff, elegida por 54 millones de votos y destituida por 61 senadores. Este panorama, con fuertes masas ciudadanas expresándose en las calles, y de las cuales la ciudad de San Pablo, con sus 21 millones de habitantes es centro privilegiado, hacen de este encuentro un más que interesante observatorio de las luchas simbólicas continentales.

Para esta 32 Bienal, el elegido para presidir la magia curatorial que transforma el Ibirapuera en uno de los sitios  más vibrantes del mundo durante tres meses es el alemán Jochen Volz, curador de la Serpetine Galleries y del Inhotim. Y lxs seleccionadxs como co-curadorxs para asistirlo son: Gabi Ngcobo (Sudáfrica), Júlia Rebouças (Brasil) y Lars Bang Larsen (Dinamarca).

Medidas de incertidumbre, tal el concepto con el que se está trabajando, como lo adelantáramos en leedor.com el 10/12/2014, a horas de anunciado en la propia comisión ejecutiva de la Bienal, incluye temas summente actualesn: Subjetividad, Fantasmas, Inteligencia Colectiva, Sinergia, Ecología y Miedo. Desde ellos se busca procurar un diálogo con los grandes ejes del mundo contemporáneo: cambio climático, pérdida de la diversidad, extinción, desigualdad social, diferencias culturales, el agotamiento del capitalismo y el gobierno tradicional del mundo, de arriba hacia abajo, así como los mitos, tradiciones, el lenguaje y los modelos de educación alternativos.

Según Volchz, los artistas participantes trazan estrategias y especulaciones sobre como vivir con la incertidumbre: “estamos buscando comprender diversidades, mirar hacia lo desconocido e interrogar aquello que tomamos como conocido. Entendemos los diferentes saberes de nuestro mundo como complementarios y no como excluyentes”.

Nociones de “incertidumbre” y “entropia”, tal como quedan enunciadas en este armado curatorial, buscan reflejar las condiciones de la vida y las posibilidades ofrecidas por el arte contemporáneo para abrigar y habitar incertidumbre. La entropía significa transformación, y es la medida del grado de desorden de un sistema. Aprender a vivir con la incertidumbre puede enseñarnos soluciones.

El arte promueve un intercambio activo entre las personas, reconociendo incertidumbres como sistemas generativos direccionadores y constructivos.

Un aspecto primordial es el que refiere a lo que dice la Bienal espacialmente. Esta es quizás el encuentro de arte de más alto impacto comunicativo. Su verse y sentirse, se apoya en una construcción integral, que interrelaciona diseño arquitectónico y visual general acompañando las líneas curatoriales de una manera coherente y comprensible por el público lego y el enterado. Así, la incertidumbre se plantea como un plano de acción. El estudio de los profesionales Aninha de Carvalho, Adriano Campos e Roman Atamanczuk es el que ha obt enido la licitación de este aspecto clave. Por ello se han propuest plantear un pabellón que fuera similar a visitar un jardín. Esto es, organizar el espacio de la exposición de manera diferente de la lógica urbana.

La lista de artistas convocadxs balancea por mitades iguales la proporción entre hombres y mujeres, detalle destacado por el propio Volz desde sus primeras comunicaciones. Lejos parecen quedar los tiempos en los cuales la proporción de mujeres era muy minoritaria, como lo comentamos en la Bienal de 2010, una de las más escandalosamente discriminadora, donde la proporción de mujeres era de alrededor del 25%, en una bienal explícitamente política, que se pretendía hablar de minorías y de artepolítica. Para más data de aquella edición en relación a temas de género y cupo, dejo el link de la nota que publiqué en Soy, el suplemento de Página12.

Como decíamos al comienzo de la nota, esta Bienal puede ser leída de un modo sumamente potente, todo depende de dónde nos situemos. Entre el contexto histórico de Brasil que reclama el #foratemer, y el lugar sensible y a la vez reflexivo, caótico y rizomático de las prácticas artísticas, se abre un mundo de intersticios que la performance político-social sabrá sentir y aprovechar desde el hacer de la cultura. Una bienal como la de San Pablo, en estos contextos, repetimos, no puede menos que ser un laboratorio de líneas de acción y pensamiento para nosotrxs, críticos a estas situaciones neoliberales.

Como dice Volz: “La tierra tiene 45 millones de siglos, y es en este último, en el que por primera vez una especie es capaz de determinar el destino de la biosfera. El arte es capaz de hacer esto porque naturalmente une el pensar con el hacer, la reflexión con la acción. Se trata de la incertidumbre relativa de todas las medidas, de la noción de “fracaso”, que en el plano del arte encuentra un punto de fuga de estos dilemas. Podemos entender la ficción con un “indice de incertidumbre”. La incertidumbre gobernará las próximas décadas. Y el arte será el que nos dé muchas y diferentes maneras de pensar”.