Mis tres hermanas. Sombra y reflejo, Marcelo Savignone

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Marcelo Savignone viene explorando las posibilidades estéticas del  autor ruso Antón Chejov. Antes fue Un Vania, basada en El tío Vania, Ensayo sobre la gaviota, basada en La Gaviota y en esta ocasión Mis tres hermanas. Sombra y reflejo, basada en Tres hermanas.

Es este un drama familiar centrado en la relación entre Olga, Irina y Masha (María en esta versión) con Andriev (Andrés en esta versión), el único hermano varón que contrae matrimonio con Natacha, una mujer que colonizará la casa y será el foco del conflicto, motivo y excusa del derrumbe de la familia. Es interesante cómo el director elige que Natacha sea un personaje tácito, dejando así los vínculos filiales desnudos. No permite focalizar las responsabilidades en un extranjero a la familia. La convivencia en familia  es un tránsito conflictivo en el que se condensan los amores más profundos y los rencores más indecibles.

Las obras de Savignone crecen con cada apuesta y se superan a sí mismas. Conservan la línea estética que las caracteriza en cuanto al trabajo con el movimiento y el espacio, pero ahora, el director también propone un pliegue en el tiempo. Los personajes de las tres hermanas son interpretados cada uno por dos actrices. Tres en edad adulta y otras tres en edad madura. Es revelador que esta decisión genere la posibilidad de poder interpretar que las vivencias se inscriben en el cuerpo y éste se construye ni más ni menos que con fragmentos de lo que hemos atravesado.

Las mujeres, en esta obra, son mujeres de carácter y excelencia. Los personajes se caracterizan por atravesar conflictos de género que en la época (ni en la Rusia de fines de 1800 ni en la Argentina de los ’70) estaban enunciados, se formaban intelectualmente no tanto para correrse del rol socialmente asignado y asociado al género sino más bien por una pretensión de ascenso social que tiene como meta máxima la vida urbana y la capital. Las seis actrices Mercedes Carbonella, Merceditas Elordi, Sofía González Gil, Andrea Guerrero, Marta Rial y Belén Santos trabajan, de manera impecable, en espejo con su par en el personaje. Todos los cuerpos son portadores de historias y tienen su propia manera de ser en el espacio. Es impresionante cómo las actrices habitan esos lugares de la ficción teatral y para encarnar a sus personajes se valen del trazo de lo vivido que ha moldeado sus cuerpos

Si bien Chejov logra captar el naturalismo de las relaciones humanas (y cuando digo naturalismo, me refiero a una suerte de esencialismo que asume la pretensión de trasmitir la vida tal cual es) la elección del recorte del fragmento de la vida que haga el autor no es arbitrario, es político al igual que la decisión de llevarlo a escena. Me fascina Chejov siempre, en cada versión, la versatilidad del texto para adaptarse a otra época y a otro espacio y renovar así su potencia. Aunque las edades de los personajes y el año en el que transcurre la obra no están especificados en el texto, Savignone pareciera preguntarse por qué Chejov elije ese momento de la vida de las hermanas y no otro y profundiza en la pregunta al ubicar la acción en Argentina en el contexto de la última dictadura militar. Con esto, no solamente propone otra vuelta de tuerca, porque el presente y el pasado están conjugados en un continuo ir y venir que hace imposible saber cuál es el presente narrativo, sino que apela a la historia universal para probar que sus conflictos políticos, y las intervenciones militares en éstos, son cíclicos.

En Mis tres hermanas. Sombra y reflejo se cuestiona con sumo respeto los tópicos que se repiten y la intención del dramaturgo ruso de mostrar la banalidad cotidiana y la rutina de los antihéroes enmarcados en lugares claramente reconocibles.

La habitación es lugar de máxima intimidad en la casa, donde las hermanas gestan sus historias particulares y las comparten. La escenografía, a cargo de Gonzalo Córdoba Estévez, es móvil, lo que no solo permite la literalidad de los múltiples puntos de vista sino que también da la posibilidad de generar una fuerza centrífuga en  las circunstancias determinantes. Otro mérito del teatro (y de la pedagogía) de Savignone es saber direccionar el movimiento en los momentos precisos para generar primero la  emoción y luego la reflexión.

Ficha artística-técnica

Actúan: Merceditas Elordi (Irina), Belén Santos (Irina), Mercedes Carbonella (María), Sofía Gonzalez Gil (María), Andrea Guerrieri (Olga), Marta Rial (Olga), Marcelo Savignone (Andrés) Concepción y Dirección: Marcelo Savignone Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez Realización: Los Escudero Vestuario: Mercedes Colombo Iluminación: Nacho Riveros Asistencia y Colaboración artística: Sergio Berón – Chusa Blazquez Video y Community Management: Rakia Comunicación Fotografía: Cristian Holzmann Prensa: Marisol Cambre Producción Ejecutiva: Sebastián Romero Producción General: Producciones Belisarias.

La Carpintería | Jean Jaures 858 | Domingos, 16 h | 4961.5092 | Abasto. Entrada general $200. Estudiantes y jubilados $150 | Entradas por www.alternativateatral.com