Witold Gombrowicz para todos

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El 16 de agosto en el Teatro El Globo tendrá lugar el evento Contra los escritores donde, además, se lanzará libro El fantasma de Gombrowicz recorre la Argentina. Para enterarnos de todo lo que se viene y de cómo se gestó el evento, charlamos con Sofía Alemán, Marcos Urdapilleta, Nicolás Hochman, Wanda Wygachiewicz y Diego Tomasi.

¿Qué es el Congreso Gombrowicz?

Sofía Alemán: Congreso Gombrowicz es el nombre que quedó establecido para un grupo de personas que organizó el I Congreso Internacional sobre el escritor polaco, en 2014, en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. El Congreso comenzó como una idea pequeña y terminó siendo una bola de nieve, con expositores provenientes de 16 países del mundo. A las actividades académicas se sumaron otras como un city tour gombrowicziano, un ciclo de teatro llamado Operación bochinche y la producción y proyección del documental Forastero en todas partes. Luego del I Congreso, este colectivo se puso al hombro la tarea de realizar diversas acciones para difundir la producción de Witold Gombrowicz.

Marcos Urdapilleta: Lo que vino en 2014 junto con las ponencias académicas fue parte de un círculo virtuoso y también un punto de inflexión: para hacer el Congreso necesitábamos darlo a conocer, para darlo a conocer (y a veces también para financiarlo) editamos un libro, armamos un ciclo de teatro, convocamos a cuarenta ilustradores. Y todo eso pasó a formar parte del proyecto original. Tanto que lo que siguió en 2015 directamente se salteó la instancia académica: armamos, también en agosto, un evento en el que periodistas, escritores y distintas personalidades de la cultura leyeron un minuto de Gombrowicz  sobre el escenario. Ese mismo año, de hecho, partimos de la provocación witoldiana y unos meses más tarde armamos una serie de performances (muy disruptivas) contra la academia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Proyectos como estos, o como la biblioteca y la audiovideoteca digitales y gratuitas sobre Gombrowicz que lanzamos este año –aunque no implican ponencias, papers y sistemas de citas– son el eje de lo que nos proponemos desde el Congreso Gombrowicz. La idea de que la literatura se puede difundir con frescura, con entusiasmo, a partir de propuestas atractivas y de impacto. Sobre todo de eso se trata lo que hoy es, entre otras cosas, un colectivo de personas que trabajan desde la militancia literaria.

¿Cómo surge el Grupo Heterónimos?

Nicolás Hochman: Surgió en 2011, por la necesidad de tener una estructura institucional a partir de la cual sostener proyectos como este. El objetivo pasa por generar acciones culturales con mucho impacto, partiendo de la premisa de que se pueden hacer cosas de calidad para un público amplio. En los últimos años organizamos, entre otros proyectos, el I Congreso Internacional Witold Gombrowicz, Mi primera muestra de Arte (un espacio itinerante e interactivo para chicos de 6 meses a 5 años) y el Premio Heterónimos de Ensayo (del que vamos a anunciar el ganador en noviembre, y que tiene como premio $50.000). Este es un año muy movido, en el que además vamos a lanzar, en pocas semanas, otros dos proyectos: Audiocuentos de la Nueva Narrativa Argentina (donde participaron 25 escritores argentinos) y City tour literario (un recorrido por la vida y obra de Borges, Arlt, Cortázar, Gombrowicz y María Elena Walsh en Buenos Aires). La web de la asociación es www.grupoheteronimos.com.ar

¿Cuáles son los objetivos de lo que se viene en lo inmediato que es Contra los escritores?

Wanda Wygachiewicz: Contra los escritores es un evento cultural atípico que se va a llevar a cabo el martes 16 de agosto, a las 20:30, en el Teatro del Globo (Marcelo T. de Alvear 1155) con entrada libre y gratuita. En él participarán “famosos”, que van a estar jugando y deformando la obra y vida de Witold Gombrowicz. El objetivo de Contra los escritores es poder realizar eventos literarios, culturales, independientes y de calidad. De esta manera queremos transmitir que la cultura no es sólo para entendidos y que hay diferentes maneras de acercarse a la literatura. Gombrowicz es la excusa. Desde el año pasado, bajo el lema “Echemos a Gombrowicz a la calle” venimos realizando diferentes actividades con el objetivo de, precisamente, acercar de forma dinámica la obra de este autor a todo aquel que tenga interés. No creemos que haya autores difíciles, sino diferentes formas de acercarnos a ellos. Y sobre todo, en este caso, intentamos romper esas formas tan tradicionales.

Sofía Alemán: El objetivo es que se conozcan la vida y las creaciones de Gombrowicz. Planeamos Contra los Escritores el día que nos juntamos a pensar cómo lanzaríamos el libro El fantasma de Gombrowicz recorre la Argentina (publicación digital de descarga libre y gratuita con 37 artículos inéditos sobre el polaco, escrito por especialistas de todo el mundo). Queremos ofrecer ese material a un público heterogéneo, distinto al del ámbito exclusivo de Letras, de forma novedosa, accesible y desacartonada.

¿Qué significa que este evento vaya a presentarse con un formato televisivo?

Diego Tomasi: Significa que va a haber personas conocidas (o famosas) de distintos ámbitos que van a participar de juegos como si estuvieran en un programa de entretenimientos de la televisión. Van a responder preguntas, a jugar, a divertirse. La idea es la que está en todo lo que hacemos: divertirse no significa banalizar, sino tratar de encontrar herramientas que nos permitan que el mensaje llegue a la mayor cantidad de gente posible, sobre todo a las personas que no están tan habituadas a leer, o al menos no a Gombrowicz.

Cuéntennos un poco de la campaña de crowfunding.

Marcos Urdapilleta: El crowdfunding es un sistema de financiamiento colectivo para apoyar proyectos desde internet. Es el sistema con el que estamos financiando Contra los escritores, y el mismo que usamos para editar Esto no es una nariz. En Panal de ideas, nos encuentran con un montón de recompensas, que incluyen nuestras (ya famosas) medias gombrowiczianas, tazas térmicas con las primeras líneas del Diario de Witoldo, nuestro libro de ilustraciones y otras tantas sorpresas. La campaña termina el 4 de agosto (justo para el cumpleaños de Gombrowicz) y es fundamental para que podamos financiar Contra los escritores y otras tantas maldades que venimos tramando. Siguiendo la línea de lo que nos proponemos con el evento, ahí está todo detallado con mucha claridad y para todo el mundo: en qué consiste el evento, quién fue Witold Gombrowicz, quiénes somos nosotros.

Más allá del autor, ¿hay algún eje en torno al cual se organice El fantasma de Gombrowicz recorre la argentina?

Sofía Alemán: Las temáticas que aborda El fantasma… son muy distintas en torno al mismo “objeto”, por lo que podríamos decir que uno de los ejes que estructura el libro es la convivencia de disciplinas. Las 350 páginas que componen el libro están escritas por personas provenientes de Letras, Semiología, Geografía, Ajedrez, Psicoanálisis, Historia, Filología, Teatro, entre otras.

Nicolás Hochman: Originalmente la intención era publicar las actas del Congreso, un copy & paste tradicional, pero nos pudo el afán editorial y terminamos trabajando los textos uno por uno, hasta convertirlos en un libro. Hay ejes implícitos que pasan por sus libros, el teatro, el exilio, la construcción de la identidad, la provocación hacia los intelectuales, su vida social en Buenos Aires. Y sobre todo hay algo que me parece lo más novedoso que tiene el libro, que es la aparición, creo que por primera vez en español, de artículos que hablan de Kronos, el libro que estuvo inédito (y en secreto) hasta 2013, y que generó un escándalo sin precedentes en Polonia. El libro todavía no está traducido (ni en vías de traducirse) al español, y estos textos me parece que funcionan muy bien como una introducción a algo que se viene.

Tomando este grito de “Maten a Borges” del propio Gombrowicz, ¿creen que puede ser una premisa necesaria para los nuevos escritores? ¿Llegó el momento de matarlo realmente?

Wanda Wygachiewicz: Beatriz Sarlo en Ficciones Argentinas, 33 ensayos dice: “Ahora se escribe con la doble tranquilidad de que Borges ha existido y, al mismo tiempo, de que no hay deudas pendientes. No es un fantasma que retorna, sino el Grande al cual se vuelve sin ansiedad, como a los grandes”. Creo que la literatura contemporánea va por ese camino, y ya no se piensa tanto en “matar a Borges”, sino en retornar a él pero sin ánimos de comparaciones. Alejarse de Borges es necesario, no sólo como premisa hacia los nuevos escritores, sino principalmente para la crítica y el análisis literario actual. La crítica debería vivir en el presente y no en la historia literaria tratando de fundar cánones para los cuales, se requiera, básicamente, tiempo. Por eso mismo, quizás sea hasta una tarea imposible poder definir con acierto si es que ha llegado el momento de matar a Borges. Lo cierto es que Borges ha muerto y que se está escribiendo después de él.

Diego Tomasi: Es imposible matar a Borges. Y Gombrowicz, se me ocurre, lo sabía. Ese es el valor real de su gesto. Pide algo inútil, algo que no puede hacerse. Las tradiciones literarias son muchas veces un faro, muchas veces un peso. En cualquier caso, esas tradiciones están ahí aún cuando las generaciones posteriores busquen matarlas. Intentar matar las tradiciones es un acto de valentía, siempre que uno tenga algo nuevo para ofrecer. En nuestro caso, tal vez lo que más nos divierta no sea matar a Borges, sino jugar en la vereda de su casa, y molestarlo un rato con gritos y pelotazos en la pared.

Nicolás Hochman: Yo no puedo no asociar esa frase a “Matar al Padre”. Me parece necesario matarlo, o por lo menos tratar de hacer el ejercicio, ese como si que muchas veces define tantos actos. Gombrowicz murió hace casi 50 años y no sólo sigue siendo actual, sino que por momentos creo que es más importante leero hoy que en aquel momento. Su pensamiento y sus provocaciones tienen una vigencia tremenda. Lo que nosotros estamos tratando de hacer, mientras tanto, y justamente por eso, es matar a Gombrowicz.