#Enfoco Jeremy Saulnier

0
0

Blue Ruin (2013) – Green Room(2015)

blue ruingreen-room-poster

 

Conocido para los que fatigamos cuanta sección de terror y suspenso hay cada año en el BAFICI, Jeremy Saulnier (1977 , EE.UU.) ha demostrado un talento especial y clásico a la vez para producir films donde el suspenso es la estrella y al cual nos interesa poner la Linterna critica de LEEDOR.

 

El primero film fue Blue Ruin del año 2013 presentado en el BAFICI de ese año que venía de haber ganado el premio Fispreci en Cannes y este año presentó Green Room en la sección Nocturna del mencionado Festival  que  venía de tener muy buenas críticas en la quincena de los realizadores en Cannes 2015.

blue ruin 2

Blue Ruin (2013)

Dwight Evans (Macon Blair) es un vagabundo que pasa sus días comiendo basura, bañándose en casas ajenas y durmiendo en su desvencijado auto azul estacionado en la playa hasta que un agente de policía le avisa que el asesino de sus padres quedara libre en unos días, diez minutos después la venganza está consumada y allí empieza el film desnudando las relaciones que Dwight tiene con la vida, su poca confianza en sí mismo, su fragilidad e inestabilidad.

Así configurado Dwight es el héroe más dubitativo y desequilibrado de la historia del cine convirtiéndose en un acierto de la historia y en el centro de la misma. Dwight no decide, las circunstancias lo obligan a dar cada vez una paso más hacia la violencia y hacia un destino inexorable, con un final demoledor, que ya mostraba las condiciones de este director que luego de su film tesis Murder Party se había dedicado al marketing.

Con el combustible que fue Blue Ruin debido a los reconocimientos de público y de una buena venta en Cannes le permitió tener una mejora sensible para el  financiamiento de su próximo Film.

green-room

Green Room (2015)

Otra vez el color como símbolo, si Blue Ruin era playera y nocturna Green Room es verde no solo por la habitación del título sino por el paisaje que se balancea entre lo pacifico y lo fatídico. Con la experimentada Avy Kaufman  al frente del casting fue un cambio radical en cuanto a pretensiones, presupuesto y producción por eso se subieron al barco Patrick Stewart, el fallecido Anton Yelchin, Imogen Poots y de nuevo el actor Macon Blair, entre otros.

Un conjunto Punk de poco monta deambula por los bosques de las carreteras de Oregón  buscando donde tocar para comer y cargar combustible (que generalmente tienen que robar)  hasta que tocan en un lugar lleno de neonazis a los que les cantan la famosa canción de los Dead Kennedys – Nazi Punks Fuck Off  y si eso solo hace predecir una estadía heavy para el conjunto ni se imaginen lo que sucederá cuando sean testigos fortuitos, luego de terminar el  show, de un asesinato  por lo que toda la banda quedará confinada en el mencionado cuarto verde (sucio).

malcom blair in green room

El film tiene una tensión que llega a ser insoportable a partir de un guión preciso con giros y avances en la típica situación de encierro que casi nunca caen en lo inverosímil. El film vincula el gore, la angustia y el terror de una manera equilibrada, dosificada.

Si en Blue Ruin el héroe es un ser ciclotímico y lleno de dudas, en Green Room es un ser angustiado y débil que termina comprobando aquel lema Nietzscheano que lo que no te mata te fortalece, Pat (personaje a la medida del extinto Anton Yelchin) es el negociador de la banda que a través de su cuerpo toma conciencia de que la más cruda lucha por la supervivencia ha comenzado y que en medio del caos, cuando intentan fugar, forma pareja con Amber (una fantástica Imogen Poots) que en el trascurrir del encierro es la que le enseña a sobrevivir.

the-green-room-patrick-stewart

Patrick Stewart asume un rol fuera de su tradición asumiendo el personaje más siniestro de la cinta como el mentor de ese espacio que alberga tanto un lugar para escuchar música punk como para adoctrinar en la ideología de la supremacía blanca a los jóvenes del lugar de una manera convincente y sobria teniendo como lugarteniente a Gabe (Macon Blair) un dubitativo personaje que sirve como espejo de Pat, mostrando que cuando se ordena matar no todos están tan decididos a ejecutar.

Jeremy Saulnier no intenta denunciar ni preocupar a la audiencia por el avance neonazi, es solo un pretexto, una subtrama,  como lo hacía el mismísimo Alfred Hitchcock (como homenaje observarán que la empresa de Catering se llama McGuffin), que hace más oscuro e inquietante el encierro de la banda y su lucha para sobrevivir.

Tanto Blue Ruin como Green Room  hablan de la juventud, de ese andar vagando como forma de  encontrar sentido a la vida y de cómo en un momento la era de la razón nos toma por asalto de la manera más cruda y menos esperada, también conversan, tangencialmente, de un país que se relaciona a través de la violencia, siendo la venta indiscriminada de armas su símbolo mayor.

Jeremy-Saulnier

Saulnier hace funcionar el paisaje tanto para inquietar como para relajar en un ritmo que se asemeja a un electrocardiograma de alguien que está al borde de un infarto, aportando al incremento de la intensidad del  suspenso.

Saulnier se alinea con los cineastas que nos proponen un viaje a la Norteamérica profunda, en donde lo bucólico y  lo siniestro son parte de la misma unidad que se quiebra cuando tensiones históricas, raciales, culturales, ideológicas o personales se manifiestan como en recordados films como Deliverance (Boorman 1972), Southern Comfort (Walter Hill 1981) o el propio The Shining (Kubrick 1980).

deliverance souther comfort

Todavía no sabemos a qué nivel podrá llegar el cine de Saulnier, pero podemos decir que conoce y maneja los artificios fundamentales de la profesión y que sabe construir suspenso y generar esa tensión y esa  angustia genuina que muy pocos directores pueden producir en el espectador.