Burbuja negra, Janice Winkler

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“El poeta no es un alquimista / El poeta es un hombre como todos / Un albañil que construye su muro: / Un constructor de puertas y ventanas”, así define Nicanor Parra al poeta. Esta tradición poética de una escritura sencilla, cotidiana, pero sin dejar de lado la metáfora es lo que caracteriza a Janice Winkler y a su libro Burbuja negra.

Todo buen libro suele tener un buen prólogo, y este no es la excepción. Ana Claudia Díaz hace un recorrido muy poético en sí mismo y nos habla de poemas como una serie de microhistorias cotidianas. La familia, la amistad, la infancia, el embarazo se despliegan en narraciones poéticas, en momentos que el poema cristaliza como si fueran fotografías donde la palabra tiene la función de eternizar lo común y sencillo de todos los días, como en “Ayer visité a mi tía”: “Está deprimida, no come / sólo quiere dormir. / Le llevé un budín de manzana / y se lo di de a poquito / como a un pato que recién se inicia / en el nado de laguna. / Ella me dijo te quiero mucho /y yo le perdoné una vida de ausencia”.

El poema para Janice se presenta, entonces, como una manera de mirar la realidad: un buen poeta es también un buen observador, alguien que es capaz de transformar lo cotidiano en material poético: “Se me compensó / por la falta de cortinas /en el departamento: / anoche vi una estrella fugaz. / No en campo abierto. / No en el Desierto de Uyuni. / Fue acá, en mi cama, entre edificios” (“Meteoro”). Cualquier objeto se eleva, se llena de connotaciones, se hace poema: una foto, un libro, las paredes de un hospital, un traje.

Si lo cotidiano es narrado, en esa narración poética el lenguaje acompaña desde un registro sencillo, ya sea reproduciendo el habla de determinado grupo como en “Historia de la amistad”: “¡Wow! ¿Vos también sos claustrofóbica? / Sí, re”; o utilizando un recurso simple como la comparación que se destaca dentro de la escritura de Janice. Hay un propósito de crear comparaciones nuevas, originales, que llevan al plano estilístico todo lo trabajado desde lo temático: “Subo como gotita de limón al ojo / Bajo como manzana sobre Newton / Subo como acidez de berenjena y mate amargo /Bajo como ficha” (“Sobre la ley de gravedad”).

Volvamos al comienzo. “La poesía tiene que ser esto: / Una muchacha rodeada de espigas / O no ser absolutamente nada”, dice también Nicanor Parra. Burbuja negra  es una muchacha rodeada de espigas, es todo lo que nos rodea, lo que no siempre miramos y lo que constituye la materia con la que trabaja el poeta.

Ficha técnica

Burbuja negra, Janice Winkler, Modesto Rimba, 2016, 60 págs.