Raymond Chandler, un maestro del policial negro

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Creador del popular detective privado Philip Marlowe y artífice fundamental de la llamada novela negra, Raymond Chandler (1888-1959) revolucionó la típica trama de intriga y misterio de la literatura policíaca reflejando la dureza de la vida urbana y la corrupción social.

A partir de los cuarenta y cuatro años, se dedicó a la literatura. Tardó cinco meses en escribir y reescribir su primer relato, “Los chantajistas no matan”, y lo envió a Black Mask, donde apareció en 1933. Le pagaron 180 dólares, un centavo por palabra. Durante cinco años, publicó en esa revista, en Dime Detective Magazin y algunas otras publicaciones baratas.

Raymond Chandler contribuyó de modo determinante a la renovación del género policial, sobre el que escribió también famosos ensayos como El simple arte de matar (1944), y creó un personaje y un estilo. El héroe de sus novelas es el investigador privado Philip Marlowe.

Por sus relatos desfilan otros detectives privados, además de Marlowe, Mallory, John Dalmas, Ted Carmady, Pete Anglich o Sam Delaguerra. Todos son duros e independientes y tienen un código individual del honor, que no excluye la violencia. No les gusta la sociedad en que viven, ni la hipocresía, ni la corrupción. Sus clientes son a menudo víctimas de chantajistas, damas en apuros, hombres que quieren que busquen a sus esposas. También los contratan como guardaespaldas y con cierta frecuencia les tienden trampas para que carguen con el muerto. Se mueven por un complicado mundo de matones y de quienes los contratan, de policías, malos y buenos, y de corruptos politiqueros. Casi todos viven en hoteles, todos beben mucho y algunos de ellos son amigos de periodistas con quienes intercambian información.

En sus cuentos hay mucha violencia y muchos muertos, los personajes no están del todo construidos ni tienen la complejidad que muestran luego en las novelas. Pero aparecen ya las características que hicieron grande a Chandler: sus excelentes diálogos, sus maravillosas descripciones, su cinismo y su ironía.

Sus novelas más logradas son El sueño eterno (The Big Sleep, 1939), Adiós muñeca (1940), La ventana siniestra (1942), El largo adiós (1953). Todas fueron llevadas con éxito al cine, comenzando por la memorable El sueño eterno.

Aquí un interesante documental sobre la vida y la obra de Chandler