La Obra del siglo

0
10

La ciencia ficción ha tratado algo así como una ventana al futuro, pero muy pocas veces lo ha logrado. La propaganda política, quizás sin advertir de esa imposibilidad, ha tratado de lograr consenso para sus planes subiéndose a la barcaza del futuro, que a veces no es más que Caronte llevando a la gente al Hades.

Sobre la diferencia del discurso político sobre el futuro y la realidad de este hoy que sería el futuro enunciado en ese pasado trata el film La obra del siglo.

Juraguá, cerca de Cienfuegos, se ha convertido en una ciudad fantasma, sus sueños nucleares han devenido en una ciudad sin futuro. No habría que caerle con demasiada impiedad al régimen castrista sino recordemos cómo la ex ciudad Crysler, la brillante y moderna Detroit, hoy se ha convertido en un gigantesco baldío. La caída del muro de Berlin trajo el retiro de capitales e insumos soviéticos, sumado a la mala prensa para la energía nuclear que trajo el desastre de Chernobyl hizo que la Obra del siglo sea solo un esqueleto nuclear sin vida.

Y esta gente, rehén de un proyecto trunco, hoy sólo vegetan, son ingenieros, traductores y obreros especializados que no tienen trabajo. Ahí viven Otto, Leo y Rafael, (Mario Balmaseda, Mario Guerra y Leonardo Gascón), una familia cubana, en permanente conflicto generacional y personal en un monoblock tan gastado como la esfinge nuclear que se cierne en el firmamento.

La segunda película del cubano Carlos Machado Quintela (la primera fue La Piscina) resultó premiada con el Tiger Award en el Festival de cine de Rotterdam 2015, y acierta con las justas proporciones de documental y ficción con el aporte de personajes que se representan a sí mismo y filmaciones de la época.

Con una parodia bien caribeña, que nunca se tensa como drama clásico, Machado Quintela ha elaborado una película calculadamente sutil donde se deja al desnudo cuán poco sabemos del futuro y cuanto miedo debemos tener cuando en la propaganda política se hace uso de ella. “La Obra del Siglo” es un título tomado de uno de los noticieros informativos que se emitía en un canal llamado Televisión Nuclear, como si hubieran utilizado un texto de Stanislav Lem para confeccionar todo los nombres de aquello que se refiere y nombra al futuro. Hijo, padre y abuelo (la familia, foco narrativo del film), buscan sobrellevar sus vidas de manera diferente, mientras el abuelo mira televisión y cuida a su pez, el hijo ingeniero, trata de recuperar su deseo y establecer un vínculo con su tatuado hijo que además quiere recuperar a su novia.

La Obra del siglo sin duda muestra una apertura del cine cubano para analizar su pasado. Muchas cosas pueden y deben mejorar en Cuba y seguramente un tentador discurso sobre las bondades de un futuro capitalista aparecerá con el restablecimiento de las relaciones con EEUU, pero ya todos sabemos que por sus efectos devastadores en el planeta y en la vida de la humanidad, ese sistema tiene un lugar seguro en la historia, ser pasado, aún cuando todavía no podamos desterrarlo del presente.

La obra del siglo (2015)
Todos los martes y miércoles de agosto en la Sala Leopoldo Lugones en el Cultural San Martín (Sarmiento 1551, CABA).
20 únicas funciones
Martes 2, 9, 16, 23 y 30 de agosto a las 17 y 21 horas
Miércoles 3, 10, 17, 24 y 31 de agosto a las 17 y 21 horas