“No se es original intentando ser original”, entrevista a Carlos Álvarez de Toledo

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Las relaciones entre el periodismo y la literatura no son nuevas y son numerosas. Escritores que hacen periodismo, periodistas que escriben, técnicas compartidas entre ambos géneros…, la lista podría seguir porque, como decía Osvaldo Soriano, el periodismo es muchas veces un laboratorio donde se gesta el embrión de lo literario.

Carlos Álvarez de Toledo es, entre sus varias profesiones, periodista y presentó hace poco su libro Gud Nius que propone una mirada novedosa, original y no exenta de humor –el mismo humor que él muestra durante esta entrevista– sobre temas que nos involucran a todos: educación, tecnología, deporte y política. Carlos, además, retoma en su libro la vieja dicotomía entre verdad y ficción, que siempre propone un interesante campo para debatir.

Muchos lectores nos preguntamos cómo se le aparece un libro a su autor, ¿el tema se da junto con el género, por ejemplo? ¿Cómo fue con Gud Nius?

Nos parecemos bastante. Gud Nius a mí, y yo a Gud Nius. Los dos tenemos humor. Ambos intentamos buscarle una vuelta más, jugando muchas veces con el lenguaje. Hay poder de síntesis tanto en Gud Nius, que es un libro corto, como en mí. Y también coincidimos en que ninguno de los dos es reconocido por sus pares. Pero hay diferencias. Tenemos una apreciable diferencia de edad, casi 60 años. Por eso Gud Nius es más fresco. Al libro lo podés comprar por unos pesos y dejarlo a un costado, sin que te reclame. Con Carlos eso no te pasaría. Yo reclamo cuando no me dan bola.

Siempre se habla de que más que por los temas, lo nuevo está dado por la forma de abordarlos. ¿Qué aspectos de esta obra fueron influidos por el deseo de ser original?

Es así. Resulta paradójico, pero no se es original intentando ser original. Más allá de esa aparente contradicción, estoy convencido que Gud Nius es un libro distinto, que puede gustarte o no, pero distinto. Es un libro que, al mismo tiempo, es un periódico. Eso resuelve uno de los problemas que uno puede tener en un bar: ¿leo un libro o un diario? Con Gud Nius hacés las dos cosas al mismo tiempo.

Vos sos ingeniero, docente, periodista deportivo, árbitro, entre otras cosas, ¿de qué manera esas actividades condicionaron tu escritura?

Yo soy esa rara mezcla. Y la verdad es que no me alcanza para explicarlo con las dos personalidades que se me atribuyen por ser de géminis. Necesito más. Y aunque tenga todos esos componentes, las proporciones van variando. Hoy me siento más cerca del periodista que del ingeniero; del docente que comunica con humor, que del árbitro. Este soy hoy. Mañana no sé. Por suerte.

¿Qué ventaja te da el tratamiento humorístico de los temas?

El humor te permite correr el límite; podés plantear hipótesis que en otro contexto pueden sonar alocadas. ¿Es absurdo pensar que una calle pueda llamarse “Alfajores Balcarce” en lugar de simplemente “Balcarce”, y que de esa manera el Estado recaude? ¿Es tan descabellado sostener que los hospitales funcionan mal para estimular a que la gente haga vida sana y evite ser atendido en esos centros médicos?  Lo que parece imposible hoy, puede no serlo mañana, sobre todo, en nuestra querida Argentina.

¿Cuáles son esos libros que sentís que te marcaron como escritor?

Como el libro intenta ser un periódico, me siento más identificado con aquellos que ejercieron el doble rol de periodista y escritor, los que se permitieron incursionar en los dos campos. En esa línea admiro la obra periodística de García Márquez y, entre nosotros, a Tomás Eloy Martínez.

¿Qué sigue después de Gud Nius?

Te anticipaste a la pregunta que pensaba llevar a terapia en mi próxima sesión. Disfruté mucho escribiendo, así que pienso insistir. No me queda claro si volveré a intentar algún producto que tenga que ver con lo periodístico o buscaré otra variante. Lo seguro es que volveré a escribir y que, en un tiempo que hoy no puedo precisar, tendremos un nuevo encuentro para conversar de mi segundo libro. Que tendrá humor, esa es la certeza. El resto lo tengo que resolver en terapia.